Loveparade, News Divine, Lobohombo

lunes, 9 de agosto de 2010

MÉXICO, D.F., 4 de agosto (apro).- El mundo de la música electrónica techno está de luto.

En Alemania se frenó cualquier Festival Loveparade futuro, después de su reciente emisión en Diusburg, el sábado 23 de julio por la tarde, cuando 20 personas murieron aplastadas durante una “estampida” humana al túnel de acceso en la antigua estación ferroviaria del pequeño poblado de 500 mil habitantes, donde casi un millón y medio de jóvenes se daba cita para el festejo.

A partir de grupos como Kraftwerk en los años setenta, el techno alemán ha gustado mundialmente en el mundo. En México se han organizado, desde finales de siglo, las llamadas fiestas rave con esta música electrónica, e incluso uno que otro Loveparade. Vendedores piratas de Tepito aseguran que el techno se comercia bien, y ponen por ejemplo el doble DVD del programador DJ (disk jokey) Tiësto, Copenhagen Elements of Life World Tour, entre los grandes favoritos del estilo.  

Rainer Schaller, dueño de los gimnasios McFit y propietario de la compañía Lopavent que organizó el último Festival Loveparade, acusó a las autoridades de la municipalidad local por la “estampida”, toda vez que el jefe de la policía, Rainer Wendt, había advertido que “la vieja terminal de trenes de carga no era el lugar idóneo”, pues sólo tenía capacidad para recibir a 250 mil asistentes. Sin embargo, el alcalde de Diusburg, Adolf Saveland, quiso ahorrar dinero en la seguridad del sitio e insistió en no aumentar la cifra de mil 500 policías asignados.

“El Festival Loveparade había sido un festejo pacífico, pero desde el accidente del sábado 23 de julio la fiesta quedará manchada para siempre, así que por respeto a las víctimas ya no volverá a ser organizado”, declaró Schaller.

Las imágenes de una multitud moribunda atrapada en el túnel de Diusburg fueron destacadas por los principales diarios de circulación nacional mexicanos, y también por el periódico hispano El País, que incluyó en su recuadro “Heysel y otras tragedias” siete eventos donde ocurrieron “estampidas” humanas similares (sin incluir “estampidas” taurinas del tipo San Fermín): dos de rock (52 muertes en Minsk, Bielorrusia, el 30 de mayo de 1999, y ocho aplastados en el Roskilde Festival, Dinamarca, el 1 de julio del 2000, durante la actuación de Pearl Jam) y, con sesgo amarillista, cinco eventos deportivos como el de la final europea de futbol en el estadio Heysel de Bruselas, Bélgica, el 29 de mayo de 1985.

El País pasó por alto en su recuento la tragedia de la discoteca Alcalá 20, el 17 de diciembre de 1983 a las 5:00 horas, cuando 81 jóvenes perecieron asfixiados por el humo de un incendio propagado en aquel gran centro nocturno de la calle madrileña Arlabán.

(Resulta por demás paradójico que tabloides protaurinos como El País dediquen a la noticia de Loveparade las tres planas principales con fotos impactantes, y cuatro páginas al final de su edición, del mismo domingo 25 de julio, para oponerse a la prohibición de corridas de toros en voz de Antonio Lorca, quien reitera que “la tauromaquia es un arte y no admite discusión parlamentaria” en el caso de la votación al respecto en Cataluña, omitiendo cifras de una tragedia que El País parece no considerar: anualmente se asesinan alrededor de 50 mil astados en los redondeles.

Ante la desmemoria de los medios informativos nacionales, en comentarios a notas publicadas sobre la tragedia alemana, algunos lectores mexicanos rememoraron un par de ellas en la Ciudad de México: la del incendio, el 20 de octubre del año 2000, en la discoteca Lobohombo, que por falta de salidas de emergencia causó 21 muertes, y la del 21 de junio de 2008 en la News Divine, al norte de la capital, donde un operativo policiaco, que intentaba impedir la venta de alcohol a menores, provocó 12 víctimas (tres policías y nueve menores de edad, entre ellos tres chicas).

La primera tragedia relacionada con un concierto de música de rock tuvo lugar el 6 de diciembre de 1969 en un espacio abierto cercano a la carretera Altamont Speedway, en California, Estados Unidos: el joven negro Mederith Hunter fue apuñalado en plena tocada y cerca del escenario por Alan Passara, miembro de los rudos motociclistas Hell Angels (“Ángeles del diablo”), contratados para seguridad del evento gratuito por el conjunto inglés The Rolling Stones.

La escena del crimen puede observarse en el tremendo documental de 1970 Gimme Shelter (“Dame posada”), de Charlotte Swering, con Albert y David Maysles, filmado durante la gira de los propios Stones por América, en 1969, si bien hubo otras tres muertes en aquel concierto: una por ahogamiento en el lago Altamont y otras dos por atropellamiento en la carretera.

Diez años más tarde, el 3 de diciembre de 1979 en Cincinnati, Ohio, once chavos perecieron aplastados contra el foro del estadio donde el grupo británico The Who daría un concierto esa noche. Para evitar reventas y otorgar un aire democrático al evento, los músicos decidieron que los asientos más caros del concierto en el campo tuvieran un mismo precio y fueran ocupados conforme la gente llegara, pero al abrirse las puertas de acceso al estadio, los chavos corrieron al frente del escenario tratando de quedarse con los mejores sitios y perecieron en la “estampida”.

(Es de notar que en el Festival Loveparade en Diusburg, las autoridades alemanas no informaron inmediatamente de la tragedia al público “por temor a nuevas escenas de pánico y ante la actitud agresiva de algunos asistentes”, y los organizadores no suspendieron la fiesta. Tampoco en el concierto de Cincinnati el cuarteto The Who fue notificado de la tragedia, sino hasta después de concluir su presentación, y como la tocada marcaba el principio de su gira norteamericana, los músicos decidieron no cancelarla. Pese a recibir críticas por su “inmoral ambición económica”, The Who decidió continuar con las tocadas “en honor a las víctimas”. Diferente actuó en el verano del año 2000 la banda Pearl Jam, pues tras la tragedia del Festival Roskilde en los bosques daneses, el cantante Eddie Vedder suspendió el resto de sus recitales europeos por iguales razones).

El 20 de febrero de 2003, un centenar de asistentes al concierto del conjunto de rock duro Great White perecieron calcinados en el Straton Nightclub de Rhode Island, Estados Unidos, al propagarse un incendio por fallas en el equipo pirotécnico.

En Perú, al informarse sobre la tragedia de Loveparade, los medios evocaron los 28 muertos del incendio en la discoteca Utopía de Lima, el 21 de julio de 2002, durante la presentación de la nueva fragancia So You de Hugo Boss, para la cual los organizadores habían contratado tres leones, una tigresa de Bengala, un chimpancé y un caballo, con la finalidad de que alegraran el evento.

Lo último que escucharon los asistentes fue la voz de un programador que pensando que el fuego era parte del show, preguntó en son de broma al público: “¿Pueden imaginar cómo es el rugido de un león quemándose?”

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