La cancelación del Sistema Nacional de Creadores

miércoles, 1 de septiembre de 2010

MÉXICO, D.F., 1 de septiembre (Proceso).- El próximo 24 de septiembre se cierra la nueva convocatoria para obtener las codiciadas becas de Creador Artístico. A sólo dos meses de haberse publicado los resultados de la emisión 2009, Consuelo Sáizar, presidenta del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, consiente y controla a los artistas con una reestructuración que delata la necesidad de cancelar el Sistema Nacional de Creadores.

Instituidas en 1993 por el presidente priista Carlos Salinas de Gortari como una estrategia para desactivar y cooptar la polarización política de intelectuales y artistas, las becas de Creadores Artísticos y Eméritos del Sistema Nacional de Creadores de Arte (SNCA), dependientes del Fonca que dirige Martha Cantú, se han convertido en un lastre social, artístico y financiero. Arbitrarias, antidemocráticas y generadoras de una cultura de desigualdad social que convierte a los intelectuales y artistas en ciudadanos más valiosos que otros trabajadores, las becas han paliado las críticas a su impertinencia a través de cambios ineficientes en su operatividad. 

Otorgadas anualmente a un promedio de 76 autores mayores de 35 años, durante periodos trienales, con un estímulo económico mensual de 15 salarios mínimos –26 mil pesos, aproximadamente–, y con la posibilidad de obtenerse ilimitadamente dejando pasar un año entre cada periodo, las becas se transformaron en número, estructura y periodicidad. A partir de la emisión 2010, además de una categorización por edades que deriva en diferentes montos económicos, se otorgarán 200 becas anuales que podrán mantenerse de “manera indefinida”.

Decisión esta última cuestionable, ya que no sólo convierte las becas en un sistema de pensiones, sino que también impacta en los servicios y recursos financieros de la institución: dentro de tres años existirán anualmente 600 becarios que, si se mantienen indefinidamente, no permitirán el ingreso de nuevas postulaciones.

Otro aspecto inapropiado de la reestructuración es la implementación de un programa de Retribución Social que, si bien es obligatorio, carece de  indicadores precisos y cuantificables en las modalidades de retribución: se menciona que pueden impartirse talleres de 32 horas, pero no se especifica si son mensuales, anuales o trienales; se da la opción de asesorar proyectos o participar en actividades de difusión, pero no se menciona ni el número ni la manera de evaluarlas.

Y por último, la división por edades y su relación con los estímulos mensuales: los artistas de 35 a 50 años recibirán siete salarios mínimos –12 mil pesos aproximadamente–, los de 51 a 65 percibirán 10 salarios –17 mil pesos aproximadamente– y los mayores de 66 serán beneficiados con 15 salarios –aproximadamente 26 mil pesos–. Una decisión que demuestra la indefinición de las becas como política de estímulo para la creación, ya que la edad no determina el costo de la producción.

 

 

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