El Coss: El señor de la guerra en Tamaulipas

sábado, 18 de septiembre de 2010

Creció al lado de Osiel Cárdenas Guillén y desde 2003 está al frente del cártel del Golfo, el segundo más poderoso del país. Sigiloso, Eduardo Costilla, El Coss, superó las divisiones internas y ahora dirige una encarnizada guerra en Tamaulipas y Nuevo León contra sus antiguos aliados, Los Zetas, quienes no le perdonan su acercamiento al cártel de Sinaloa. La PGR y la SSP aseguran que el capo tiene presencia en más de 15 estados; y en Estados Unidos, la DEA y el Departamento del Tesoro lo consideran una amenaza para la seguridad de ese país.

Desde finales de 1996, cuando Osiel Cárdenas Guillén asumió la jefatura del cártel del Golfo, Eduardo Costilla Sánchez tenía un lugar definido en la estructura de esa organización criminal. Conocido como El Coss, fungía ya como el hombre de mayor confianza del capo, llamado el Mata Amigos por su proclividad a la traición.

Aunque El Coss parecía no tener luz propia, tras la aprehensión de Osiel Cárdenas en marzo de 2003, se posicionó como el hombre fuerte del segundo cártel de la droga más poderoso en el país; el primero es el que lidera Joaquín El Chapo Guzmán. En la actualidad sus dominios se extienden a más de 15 estados de la República, según información de la Procuraduría General de la República (PGR) y la Secretaría de Seguridad Pública (SSP).

En Estados Unidos, la Drug Enforcement Administration (DEA) lo cataloga como el narcotraficante que mayor inestabilidad ha provocado en territorio de ese país, a tal punto que desde hace ocho años el Departamento del Tesoro lo considera una amenaza para la seguridad.

En 2002, el Tribunal Federal del Distrito sur de Texas, división Brownsville, emitió un “mandamiento de arresto” contra Costilla Sánchez. Los cargos: tráfico de drogas, amenazas, agresiones y asesinatos contra agentes federales estadunidenses, así como lavado de dinero.

El Buró Federal de Investigación (FBI, por sus siglas en inglés) lo considera “sumamente peligroso”, por lo que ofrece una recompensa de 5 millones de dólares a quien proporcione datos que ayuden a su captura.

De manera similar, la PGR informó en marzo de 2009 que existe una bolsa de 30 millones de pesos para quien aporte información sobre su paradero.

Extracto del reportaje principal que se publica en la edición 1768 de la revista Proceso, ya en circulación.

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