La fuga del sobreviviente ecuatoriano

jueves, 2 de septiembre de 2010

MÉXICO, DF, 2 de septiembre (apro).- El ecuatoriano sobreviviente de la masacre de Tamaulipas hizo hoy un llamado a sus compatriotas para que se abstengan de viajar a Estados Unidos, vía México, porque Los Zetas están, dijo, matando a mucha gente”.
En declaraciones a  la televisora ecuatoriano GamaTV, dijo que con él viajaban 76 migrantes por lo que restaría encontrar a dos migrantes más, pues un hondureño se encuentra aún en México, bajo resguardo de las autoridades.
    El joven ecuatoriano, oriundo de la pequeña población de Ger, localizada a 230 kilómetros al sur de Quito, relató su odisea de Ecuador a Honduras, luego a Guatemala, donde se quedó unos 15 días, y el cruce por lancha desde Santa Elena a México con la intención de alcanzar Estados Unidos.
    El video, que también puede verse en la página web de la televisora, está dividido en cinco partes: “La ruta, el secuestro, la masacre, el escape y Los Zetas”.
    Con visibles dificultades para hablar por una herida de bala en la garganta, el joven sobreviviente recordó que el martes 24 de agosto, como a las diez de la noche, los rodearon tres carros, de donde salieron unas ocho personas bien armadas y los obligaron a subir a otros dos vehículos.
    "Nos llevaron a una casa. Ahí nos tuvieron una noche. Nos amarraron de cuatro en cuatro, con las manos para atrás. Después nos botaron bocabajo. Más tarde escuché un ruido de disparos. Pensé que era algo afuera, pero no, eran disparos contra mis amigos”.
    "Luego entró otro disparándonos, matándolos a todos. Cuando acabaron de disparar, se fueron", relató.
    "Cuando se fueron esperé dos minutos, me levanté y salí de la casa, caminé toda la noche, llegué a una casa que estaba muy lejos, salieron dos hombres, les pedí ayuda... pero no me quisieron ayudar", contó.
    "Seguí caminando hacia la lucecita de una lámpara, caminé como otros 10 kilómetros, llegué con dolor pidiendo auxilio, pero nadie me quiso ayudar. Seguí caminando y caminando hasta que se hizo de día y, como a las siete de la mañana, vi a los marinos que estaban ahí, los de la Migra… llegué donde ellos… a ellos les pedí ayuda", acotó.