Invasión de armas alemanas a México

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Una investigación iniciada por las autoridades de Stuttgart puso al descubierto la presunta venta ilegal de armas alemanas a estados mexicanos calificados como violadores de los derechos humanos. La compañía Heckler & Koch –fabricante del apreciado fusil G36– aparentemente violó las normas de su país al realizar la transacción. Las indagatorias de la justicia germana apuntan a actos de corrupción de autoridades e intermediarios alemanes y mexicanos.

BERLÍN, 29 de septiembre (Proceso).- La fiscalía de Stuttgart y la Oficina Federal de Delitos Aduaneros de Alemania iniciaron una investigación contra la compañía fabricante de armas Heckler & Koch (H&K) por el envío de fusiles de asalto G36 a Chiapas, Jalisco, Guerrero y Chihuahua.

El presunto delito que se investiga es la violación de una normativa del gobierno alemán que prohíbe vender armas a esos estados porque en ellos ocurren “violaciones graves a los derechos humanos”. Las sospechas recaen sobre los responsables de H&K, pero también podrían poner en aprietos a funcionarios e intermediarios de México y Alemania. 

La investigación se inició a partir de una denuncia ante la fiscalía alemana que presentó Jürgen Grässling, vocero de la Sociedad Alemana para la Paz –la mayor organización pacifista del país– y presidente de la Oficina de Información sobre Armamentismo. 

En entrevista con Proceso, Grässling dice tener testigos que corroboran el envío de armas a los estados mencionados. Critica el nivel de exportación de armas de Alemania y la laxitud de los controles oficiales respecto de los destinatarios. Sostiene que hay “muchos indicios de que en esta operación habría circulado dinero destinado a un representante de las fuerzas de seguridad mexicanas”, encargado de aceitar el envío en cuestión.

Explica: “En 2005 H&K llegó a un acuerdo marco con la Dirección de Comercialización de Armas y Municiones (DCAM) y se firmó un contrato final en el que se hablaba de 3 mil a 5 mil armas. En 2006 se hizo un acto de presentación del fusil G36 con la asistencia de autoridades policiales de diferentes estados mexicanos y de la empresa Lamar, que representa a H&K en México”.

Grässling supone que allí se mostró el funcionamiento del arma, su uso en diferentes posiciones y circunstancias. “Probablemente se hicieron pruebas de tiro para demostrar la gran precisión de disparo que tiene el arma en diferentes condiciones climáticas”.

Hasta noviembre de 2005, Peter Beyerle, actual gerente de H&K, fue presidente del juzgado provincial de Rottweil, en cuya jurisdicción se encuentra Obendorf, la pequeña ciudad donde está la fábrica de armas. “Se le contrató para darle a la empresa un nombre serio”, sostiene Grässling. “Él fue quien trató con el gobierno federal e hizo la petición de exportar los fusiles G36 a México”.

 

Engaño

 

Toda exportación de armas debe ser autorizada por la Oficina Federal de Economía y Control Exportador (Bafa, por su acrónimo alemán). Sólo reciben el permiso los encargos que no ponen en peligro los intereses de seguridad “esenciales” de la República Federal de Alemania y no perturban “considerablemente” la convivencia pacífica entre los pueblos o las relaciones exteriores del país. 

La exportación de armas en áreas conflictivas debe ser decidida por el Consejo Federal de Seguridad, presidido por la canciller Angela Merkel. “Esa es la instancia más alta de decisión política en Alemania. Resuelve sólo sobre exportaciones de armas hacia estados que violan los derechos humanos o a regiones en guerra”, dice Grässling.

La venta de H&K, autorizada por la Bafa, fue finalmente aprobada por el Consejo Federal de Seguridad. La autorización contenía una salvedad importante: los estados de Chiapas, Guerrero, Chihuahua y Jalisco quedaban expresamente excluidos, ya que en ellos ocurren “graves violaciones a los derechos humanos”.

Grässling dice que las armas, sin embargo, llegaron a esos destinos. “Es evidente que el Consejo Federal de Seguridad fue engañado”, afirma. 

–¿Cómo llegó a usted la información de que esas armas se habían enviado a estos cuatro estados? –se le pregunta.

–Porque tenemos un informante de H&K que nos ha contado en detalle sobre este envío de armas, un empleado de la empresa, cuyo nombre yo naturalmente no le puedo dar. Aquí no nos basamos en sospechas, sino que tenemos a alguien que sabe concretamente qué pasó porque trabaja en la empresa. Mi informante es muy serio, muy fiable. He contrastado mucho tiempo la veracidad de sus afirmaciones.

–¿Cuántas armas se enviaron y de qué tipo?

–Hasta donde sé, el gobierno alemán aprobó la venta de 5 mil a 10 mil fusiles G36 entre 2006 y 2009. H&K envió alrededor de 3 mil G36 a México en diferentes etapas. El G36 es líder de mercado en su rubro, por su precisión de tiro. Es un arma letal de alta precisión.

Grässling, representado por el abogado Holger Rothbauer, sostiene en su denuncia que el envío de las armas a los cuatro estados excluidos de la venta fue hecho por H&K de manera deliberada y planeada. “Esto es lo que sostiene nuestro informante”, explica Grässling. “Él siguió el negocio muy de cerca. Lo puede describir con exactitud. Y por eso puede hacer esta afirmación”.

En agosto pasado, Beyerle declaró al semanario Der Spiegel que ese supuesto envío de armas “es absurdo”. 

“No podríamos haber hecho entregas directas a los estados excluidos de la exportación”, dijo. “Para la distribución de las armas dentro de México no tenemos ninguna influencia”.

En una entrevista publicada el 21 de agosto en la revista Wirtschafts Woche , Andreas Heeschen, uno de los dos dueños de H&K, sostuvo que “todas las armas que se enviaron a México fueron hacia un lugar de entrega centralizado. Los mexicanos aseguran, a través de una declaración de destinatario final, que las armas serán usadas de acuerdo con la autorización de despacho (de Alemania). Un envío directo hacia determinados estados mexicanos es imposible”.

Grässling pone en duda estas afirmaciones. “De acuerdo con mi informante, representantes de H&K estuvieron en dos de los cuatro estados en los que estaba prohibido el envío de los fusiles G36 para realizar pruebas de tiro. ¿Cómo puede Andreas Heeschen decir que el envío no llegó a esos estados?”, cuestiona.

Sin embargo, Grässling cree que es posible que las armas hayan ido hacia un lugar central de entrega y que desde allí fueron distribuidas. 

En 2007, la empresa de armas por poco se denuncia a sí misma. Según consta en la denuncia, H&K solicitó un nuevo permiso de exportación, estaba vez para repuestos de los fusiles G36 destinados a 31 estados mexicanos. 

Ante la consulta de la Bafa acerca de la inclusión de los cuatro estados sobre los que pesaba la prohibición, la empresa respondió que se había tratado de un error y que los repuestos sólo se enviaron a los 27 estados autorizados. 

Grässling nombró testigos de su denuncia a varios trabajadores de la empresa y al diputado socialdemócrata Gernot Erler, quien fue secretario de Estado en el Ministerio de Relaciones Exteriores entre 2005 y 2009. “Nombré como testigos a las personas responsables de la Ley de Control de Armas de Guerra, al responsable de llevar el libro de exportaciones de armas de guerra dentro de H&K y también a empleados y secretarias de la empresa que deberían saber sobre el caso”.

–¿Estos testigos estarían dispuestos a declarar?

–Éstos, no sé, pero sí tengo testigos que declararán.

 

Representante

 

A Grässling se le pregunta acerca del comportamiento de las autoridades mexicanas en la operación de compra-venta.

Sostiene: “De parte de las autoridades estatales y de seguridad había gran interés en que se produjera el envío de los fusiles G36 y de realizar demostraciones conjuntas de su uso. A través de ellas, las fuerzas armadas y de seguridad se convencieron de la calidad de las armas”.

–¿Hubo complicidad de parte de alguna autoridad mexicana?

–Hay muchos indicios de que en esta venta de armas también habría circulado cierto dinero destinado a un representante de las fuerzas de seguridad mexicanas. Prefiero no ser del todo preciso, para no poner en peligro a mi informante.

–¿Tiene relación la venta del fusil G36 con un supuesto acuerdo entre H&K con la Sedena por el cual, a cambio de la compra del G36, los alemanes retiraron el proceso de demanda de piratería que pesaba sobre el fusil mexicano FX-05 Xiuhcóatl?

–Eso no lo sé. No se lo puedo contestar.

Grässling mantiene cierto escepticismo frente a las investigaciones. Refiere que la fiscalía de Stuttgart no tiene fama de aclarar activamente este tipo de casos. La empresa goza además de excelentes contactos políticos. H&K aporta fondos para la Unión Democristiana (CDU). En 1993, ante una denuncia en su contra, H&K fue defendida por el abogado Volker Kauder, actual presidente del bloque de diputados de la CDU y su partido hermano de Baviera, CSU, en el Parlamento federal.

El momento político tampoco parece muy favorable. A escala mundial, Alemania es el tercer exportador y el quinto productor de armas. De acuerdo con un estudio del Instituto Sipri, de marzo de 2010, las exportaciones de armas de Alemania aumentaron 100% entre 2005 y 2009. Grässling cree que con el actual gobierno la tendencia podría agravarse.

Cada año, como si se tratara de un ritual vacío, con la presentación del informe anual sobre exportación de armas, elevan su voz las iglesias católica y evangélica y algunos miembros de la oposición de turno. Exigen mayor control sobre el armamentismo y criterios más severos para la exportación de armas. 

“El gobierno alemán debe decidir si restringe las exportaciones de armas o si les abre las puertas, incluso hacia Estados que violan los derechos humanos”, sostiene Grässling. “Y usted sabe mejor que yo que la situación de los derechos humanos en algunas regiones de México es catastrófica”.

 

Destrucción masiva

 

H&K emplea a casi 700 trabajadores. Tiene su sede en Oberndorf, en Baden-Württemberg, y es uno de los cinco productores de fusiles y pistolas más grande del mundo. En la pintoresca ciudad junto al río Neckar, rodeada por bosques, reina un sentimiento de culpa latente. Las armas que aquí se fabrican matan gente en otro lado. En una de las pocas entrevistas concedidas a los medios, otorgada a la revista Greenpeace Magazine en enero de 2004, la entonces vocera de la empresa, Andrea Franke, no apeló a la vieja excusa de que si ellos no fabrican las armas otros se encargarán de hacerlo. “A largo plazo no veo que sin armas de fuego esté garantizado el derecho a la libertad”, dijo.

En la actualidad, al sector le va de maravilla. Los gastos de defensa en todo el mundo aumentan tanto, que ya han alcanzado el nivel récord de la Guerra Fría. Las modalidades de combate sí han cambiado. Prima el enfrentamiento casa por casa, o en emboscadas, donde el fusil de asalto es el arma indicada. El fusil de asalto alemán G36 compite en todo el mundo con el AK47 ruso y el M16 estadunidense. Tiene una cadencia máxima de 750 disparos por minuto. Es usado por el ejército y la policía de Alemania, por las fuerzas de la OTAN y decenas de ejércitos y unidades especiales en todo el mundo. 

“En Europa H&K es el productor más grande de armas de fuego portátiles”, dice Grässling. “De acuerdo con las estadísticas, 63% de los muertos de guerra a escala mundial lo son por balas de fusil. El fusil es el arma de destrucción masiva más importante del planeta. Si una empresa como H&K no actúa seriamente, esto tiene consecuencias graves en guerras y guerras civiles o enfrentamientos armados, como los de México.” 

Texto originalmente publicado en la edición 1769 de la revista Proceso, actualmente en circulación.

 

 

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