El duopolio tendrá competidores

sábado, 1 de enero de 2011

En noviembre pasado, los comisionados de la Cofetel comenzaron a discutir sobre el proceso de licitación para abrir dos nuevas cadenas de televisión digital que, adelantan, comenzarían a operar a partir de febrero de 2012. Según el anteproyecto, cuya copia obtuvo Proceso, los principales opositores son el duopolio Televisa-TV Azteca, que hoy acapara los canales, audiencias y el mercado publicitario televisivo y que por todos los medios posibles ha intentado aniquilar a sus potenciales competidores. 

 

En el seno de la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel) se prepara un ambicioso proyecto para licitar al menos dos cadenas nacionales de televisión abierta, que den una cobertura al 94.83% y al 80.54% de la población nacional para 2011. 

El propósito es que ambas compitan con el duopolio Televisa-TV Azteca, que hoy acaparan los canales, audiencias y el mercado publicitario televisivo. La primera controla 70%, el resto está en manos de la segunda.

En anteproyecto, cuya copia obtuvo Proceso, menciona que se buscará que las futuras cadenas se inserten en la banda UHF –la que abarca los canales 14 al 69– y operen con tecnología digital, a diferencia de los dos consorcios dominantes, cuyas transmisiones se realizan en televisión analógica.

El diseño de la licitación, advierte el documento, debe atender el criterio establecido por la Suprema Corte de Justicia de la Nación en su sentencia contra la Ley Televisa: “el criterio económico no debe ser preponderante para determinar el otorgamiento de una concesión; asimismo, señaló que el espectro radioeléctrico es un bien por el cual debe pagarse una contraprestación económica”.

Por tanto, agrega, “es necesario que el proceso armonice ambos criterios. El diseño requiere de un estudio detallado de lo requerido por ambas leyes y la resolución citada”.

El documento establece un calendario para el proceso de licitación, que inició entre noviembre y diciembre de 2010 con el estudio sobre la disponibilidad del espectro. Si el gobierno federal lo aprueba, entre enero y marzo de este 2011 se realizará una consulta pública y la revisión “del estado que guardan los procesos concesionarios de televisión anteriores”.

Entre marzo y mayo se realizaría el diseño de la licitación y se definirá la contraprestación. La convocatoria y las bases estarán listas entre mayo y agosto, con el concurso de la Comisión Federal de Competencia (Cofeco), y el proceso de licitación, si se aprueba por la Secretaría de Comunicaciones y Transportes y la Secretaría de Hacienda, se definiría entre agosto y diciembre de 2011.

“Siempre que no existan procesos judiciales que interrumpan el proceso de licitación, la conclusión del mismo se podría dar para febrero de 2012”, calcula la Cofetel.

Fuentes del organismo consultadas por Proceso consideran que hasta ahora son dos los comisionados que ya se pronunciaron a favor de la licitación: el presidente Mony de Swaan y Rafael del Villar; Gonzalo Martínez Pous y Ernesto Gil Elorduy mantienen sus reservas, en tanto que José Luis Peralta, el quinto comisionado, aún no se manifiesta al respecto.

Tres años después de que se clausurara la posibilidad de licitar una tercera cadena de televisión abierta –promovida por General Electric y su socio mexicano Isaac Saba–, el anteproyecto de Cofetel establece que para lograrlo son necesarios varios pasos:

–“Revisar la política de Televisión Digital Terrestre (TDT) de 2004” para dar claridad “en el uso de estándares, servicios, calendario del apagón analógico, incluyendo la posibilidad de ofrecer servicios de telecomunicaciones”. 

–Darle prioridad a las dos licitaciones nuevas con respecto al Organismo Promotor de Medios Audiovisuales (OPMA), creado por decreto presidencial el 31 de marzo de 2010. El OPMA y el Canal Once firmaron un convenio para que la ampliación de la cobertura de la señal del Instituto Politécnico Nacional se realice a través del organismo creado por Calderón. Actualmente, OPMA cuenta con permisos para operar en 13 ciudades; en 12 de ellas puede ser a través de señal analógica y digital.

El anteproyecto establece que “en el escenario en que el OPMA tuviese prioridad, los canales comerciales podrían disponer de una capacidad de cobertura de 82.4% de la población”; pero si se decide favorecer la licitación de los dos nuevas cadenas comerciales, “podría disponerse de una capacidad de cobertura de 94.8% de la población”.

Disponibilidad de espectro

 

El anteproyecto establece que existe espectro disponible para crear las dos cadenas de televisión digital, a cambio de que los grupos empresariales ganadores se comprometan a distribuir el decodificador digital en los hogares (en lugar de que sea el gobierno federal) y de que se le dé prioridad a estas licitaciones, por encima del OPMA.

“En este escenario de priorizar las licitaciones, se requeriría que el OPMA no solicitara permiso para Querétaro y Toluca, que representan el 6.79% de la población. Asimismo (para) las ciudades de Puebla, Celaya y Monterrey se requeriría que el OPMA solicitara operar únicamente en digital; ello liberaría un canal que podría ser usado para incrementar la cobertura a Puebla y Celaya, que representan el 5.63% de la población, y contar con dos canales en Monterrey, que representan el 3.72% de la población”, afirman los especialistas de Cofetel que elaboraron el documento, fechado el 6 de diciembre de 2010.

También se establece que es necesario “evitar el otorgamiento de permisos adicionales y buscar un sustento jurídico sólido para ello… De igual forma, en el caso de los refrendos de permisos, es conveniente la depuración de concesiones y permisos que no se encuentren operando”.

De acuerdo con la Ley Federal de Radio y Televisión vigente, un permiso se le otorga a una entidad pública sin fines de lucro o de comercialización, como es el caso de Canal Once y varias señales de los canales universitarios y de los gobiernos de los estados. La concesión se otorga para ser comercializada por un grupo privado, como es el caso de Televisa o TV Azteca.

Cofetel tiene pendientes de resolver 33 solicitudes de permiso para televisión abierta. De otorgarse, “terminarían con gran parte de la capacidad de cobertura, particularmente en la Ciudad de México, Monterrey, Cuernavaca y Durango”. En todo caso, advierte el estudio, “es conveniente que los nuevos permisos que se otorguen contemplen la compartimentación de infraestructura, para el crecimiento acelerado de la TDT”.

El estudio menciona tres escenarios posibles: priorizar la licitación de las dos cadenas privadas; priorizar la OPMA, o priorizar la entrega de los permisos pendientes.

Si se opta por la primera, una red podría abarcar un 94.83% de la población mexicana; la segunda, 80.54%. Si se le da mayor impulso a la OPMA, la primera cadena nacional alcanzaría 82.42%, en tanto que la segunda sólo 76.83% de la población nacional. El peor escenario es entregar permisos porque la primera cadena sólo abarcaría 57.36% de la población y la segunda 55.14%.

“Si se le da prioridad a las cadenas, OPMA tendría que sacrificar cobertura en Querétaro, Toluca y liberar espejo analógico en Puebla, Celaya y Monterrey”, insiste el documento.

“Las cadenas a licitar sólo alcanzarían 100% de cobertura cuando termine el apagón analógico”, establece el estudio. De acuerdo con el decreto presidencial del 1 de septiembre de 2010, el apagón analógico debe adelantarse para 2015 en todo el país.

Los actores interesados

 

Entre los posibles interesados, de acuerdo con el documento de Cofetel, estarían alrededor de 150 empresarios de televisión por cable, quienes ahora intentarán entrar al mercado de la televisión abierta y no dependen de alguna de las tres grandes empresas dominadas por Televisa (Cablevisión, Cablemás y Televisa Monterrey).

Otros actores que también se han manifestado sobre el asunto son el grupo MVS, de Joaquín Vargas; el Grupo Pegaso, de Alejandro Burillo Azcárraga, primo de Emilio Azcárraga Jean; el Grupo Ángeles, de Olegario Vázquez Raña, quien opera actualmente el canal 28; Grupo Multimedios, de Francisco González, quien está asociado con Televisa a través de TVI y Milenio TV, así como empresarios de Coahuila (Telecomarca-Salas), de Baja California y de Nuevo León.

El análisis establece que “puede conformarse un modelo en que se favorezca la instalación de estaciones como sitios de transmisión que sean utilizados para la distribución de contenidos por parte de los programadores. En este caso, quienes pudieran tener interés son quienes cuenten con sitios para transmisión, como pudiera ser Telmex”.

La exsubsecretaria de Comunicaciones Purificación Carpinteyro lanzó desde septiembre de 2010 una iniciativa para conformar un grupo de inversionistas regionales para buscar una tercera cadena de televisión abierta.

Entrevistada por Proceso, Carpinteyro abunda en esta iniciativa: “Se trata de conformar un grupo con empresarios locales exitosos en medios regionales, sin que ninguno tenga el control mayoritario de las acciones. En paralelo, participarán agrupaciones sociales, como sindicatos, cámaras de comercio, y grupos de la sociedad civil”.

“Se trata de pulverizar la tenencia accionaria a través de una holding que sea la controladora de la empresa. El objetivo es que, por ejemplo, un empresario de Mexicali que quiera expandirse en Tijuana invierta sin necesidad de tener toda la cadena nacional. Puede tener 74% de las acciones a nivel regional y 5% de toda la empresa”, expone Carpinteyro.

–¿Hay grupos interesados ya? –se le pregunta. 

–Sí, hay interés de empresarios regionales. También de grupos sociales. –¿Buscarían una cadena de televisión analógica o digital? 

–Si es digital, parte de la inversión en lugar de ser una contraprestación al Estado puede ser en decodificadores para televisión digital. De esta manera se quitarían las suspicacias sobre el carácter electorero del decreto presidencial del 1 de septiembre. Creo que mientras más aparatos decodificadores se repartan, habrá un círculo virtuoso porque eso incentivará a más hogares a que intenten tener acceso a la televisión digital. Lo mejor sería que la licitación fuera para una cadena de televisión digital. Si fuera analógico, de todas maneras implica una doble inversión.

–¿Qué otras reglas se requieren para licitar una tercera o cuarta cadena?

–Es necesario que se garantice, por ley, el must offer y, sobre todo, el must carrier; es decir, que todas las señales de televisión abierta puedan ser vistas en los sistemas de televisión de paga.

“El objetivo es tener una tercera opción televisiva que funcione como un elemento disruptor. Todo indica que en los últimos 10 años hay un reparto del 70-30% entre Televisa y TV Azteca de las frecuencias, de la publicidad, de las audiencias. Es el momento que entre un tercer jugador que rompa con este esquema. Se abre un mercado muy importante no sólo de publicidad regional, sino también de productores de contenidos”.

El veto del duopolio

 

Desde el sexenio de Vicente Fox, y especialmente durante los cuatro años de la actual administración federal, Televisa y TV Azteca han unido sus fuerzas para frenar la posibilidad de una tercera o cuarta cadena de televisión privada.

En diciembre de 2006, un estudio elaborado por la SCT, entonces dirigida por Luis Téllez, estableció que existían “entre 175 y 200 frecuencias disponibles” para licitar televisión abierta. El 80% de estas frecuencias se encuentran en la banda UHF y 20% en la banda VHF. 

A pesar de estos datos y del anuncio de la sociedad entre General Electric-Telemundo y Grupo Saba para entrarle a una tercera cadena de televisión, Téllez negó públicamente que existiera un proyecto de esta naturaleza. En privado, sondeó la posibilidad, pero el 15 de diciembre de 2006 Televisa y TV Azteca emprendieron una feroz campaña en contra de Isaac Saba.

Tres semanas antes, el 28 de noviembre, la Cofeco, presidida por Eduardo Pérez Motta, le recomendó al gobierno entrante de Felipe Calderón “adjudicar a la brevedad posible el espectro radioeléctrico disponible para el desarrollo de nuevos canales de televisión abierta” (Proceso, 1638).

El propio organismo antimonopolio acreditó que la concentración en materia televisiva es una de las más elevadas del mundo. Televisa controla 258 de las 455 estaciones de televisión concesionada; 68.5% de las audiencias y 71% de la inversión publicitaria en la pantalla; TV Azteca tiene el 28.3% restante de las frecuencias y casi 30% de las audiencias.

Sin embargo, Televisa se expandió hacia el sector de la televisión restringida. En 2006 tenía 95% del control de la televisión satelital, a través de Sky, y en 2010 su única competencia, Dish, de MVS, le ha quitado poco más del 10% de ese mercado, especialmente en el segmento de ingresos medios y bajos. En televisión por cable, Televisa tiene el control directo de 45% de los abonados (vía Cablevisión, Cablemás y TVI), y a través de sus alianzas con Megacable y otros grupos alcanza más de 60%.

La competencia a través de General Electric-Telemundo se canceló definitivamente en marzo de 2008. Televisa y Telemundo firmaron una sociedad para relanzar el canal 9, señal metropolitana que estaba subutilizada. A su vez, TV Azteca se quedó con la señal de Canal 40, concesión por la que General Electric expresó su abierto interés para lanzar a partir de ahí su tercera cadena.

El análisis interno de la Cofetel advierte que los principales opositores al proyecto de la tercera y cuarta cadenas de televisión abierta serán Televisa, TV Azteca, las televisoras locales “asociadas” con alguna de estas dos grandes empresas, así como la Cámara Nacional de la Industria de la Televisión por Cable (Canitec), controlada por Televisa.

Entre los posibles grupos a favor están Carso, siempre y cuando se defina el cambio de título de concesión de Telmex para ofrecer servicios de televisión restringida; el Grupo MVS; la Suprema Corte de Justicia; cableros independientes, concesionarios locales, “analistas y organismos internacionales”, así como “nuevos empresarios interesados”.