Hallan restos humanos en tres tambos de un rancho en Cancún

martes, 11 de enero de 2011

CANCÚN, Q. Roo, 11 de enero (apro).- La Policía Judicial localizó esta tarde tres barriles con restos humanos previamente disueltos en ácido, a semejanza del método que utilizó Santiago Meza, El Pozolero, para desaparecer en Tijuana, Baja California, más de 300 cadáveres.
El procurador Francisco Alor Quesada informó que los tambos se encontraron en el rancho San Juan, ubicado en los linderos de los municipios Benito Juárez, cuya cabecera es Cancún, y Lázaro Cárdenas, entre los poblados Nuevo Valladolid y Leona Vicario, sobre la carretera libre a Mérida, Yucatán.
Los barriles, con capacidad para 300 litros, contenían cenizas y restos humanos, como dientes y cabello, además de cinta industrial.
Dijo que no es posible establecer a cuántas personas corresponden los restos hallados y aunque se sabe que los cuerpos no fueron calcinados, no se ha determinado el proceso que se utilizó para desintegrarlos.
“Aún no se ha establecido si los cadáveres fueron desintegrados con ácido, lo que sí es un hecho es que en el fondo de los tambos y a los costados había huecos, como si los hubieran utilizado a manera de colador”, comentó el procurador al confirmar el hallazgo, y adelantó que solicitó apoyo de expertos de la Procuraduría General de la República (PGR) para las pesquisas en torno a este caso.
Añadió que “los restos humanos estaban debajo de esos tambos y no hay huellas de combustión”, y señaló que es necesario esperar los resultados de los peritos para conocer el proceso que se utilizó para desaparecer los cuerpos.
El hallazgo se dio como resultado de una llamada anónima que se recibió la tarde del lunes en el número de emergencias, en que se reportó la existencia de un barril con cinco cadáveres presuntamente incinerados y, aunque desde entonces comenzó la búsqueda en el área señalada, fue hasta esta tarde cuando se encontraron los tambos.
El área quedó resguarda por personal del Ejército.
Apenas la madrugada de ayer aparecieron dos ejecutados, uno de ellos decapitado, en diferentes zonas de Cancún con mensajes firmados por presuntos sicarios de Los Zetas.