"Conspiratio 09"

viernes, 14 de enero de 2011

MÉXICO, D.F., 14 de enero (apro).- La publicación bimensual católica que dirige el poeta y ensayista Javier Sicilia, Conspiratio, en su número 9 del segundo año, está dedicada a un tema fundamental de nuestro tiempo: Literatura y totalitarismo.

         Ello lo antecede y resume una cita de Paul Ricoeur que los editores plantan de entrada en la primera página:

         “Contrariamente a la tradición del cogito y a la presentación del sujeto de conocerse a sí mismo por intuición inmediata, es necesario decir que no podemos comprendernos sin dar el gran rodeo que pasa por los signos de humanidad depositados en las obras de la cultura. ¿Qué sabríamos del amor y del odio, de los sentimientos éticos y, en general, de todo aquello que llamamos ‘sí mismo’ si todo esto no hubiera sido llevado al lenguaje y articulado por la literatura?”

         Para combatir, pues, las irracionales tendencias a la mentira y a la servidumbre del mundo que habitamos --señala el texto institucional--, el número en cuestión está dedicado a aquellos escritores “que tuvieron la presencia de ánimo para hablar de lo que habían vivido, resistir la opresión y dejar una memoria de las desgracias y las esperanzas de los seres humanos en medio de una historia demencial” (refiriéndose, por ejemplo, “a los sufrimientos de los campos de exterminio nazis y de los gulags soviéticos”); es decir, a Primo Levi, Vassili Grossman, Aharón Appelfield, Varlam Salomón y José Lezama Lima. “que han afirmado con sus obras y sus conmovedores testimonios la dignidad de lo humano”.

También enfrenta la humanidad, según los trabajos de los escritores Francisco Prieto y Chistopher Domínguez Michael que la revista recoge, “a una nueva reflexión: con el triunfo del mundo liberal sobre el último de los grandes totalitarismos históricos, el de la Unión Soviética, ¿los escritores han perdido el compromiso que Albert Camus descubrió en el centro de su generación?”

Y es que el editorial de Conspiratio ha citado uno de los párrafos más elocuentes del maravilloso discurso de Camus al recibir el Premio Nobel en 1957 (publicado en libro como Discurso de Suecia):

“El papel del escritor (…) no se separa de deberes difíciles. Por definición, hoy no puede ponerse al servicio de los que hacen la historia: está al servicio de los que la sufren (…) Todos los ejércitos de la tiranía con sus millones de hombres no le arrancarán de la soledad (sin la que el arte no vive). Pero el silencio de un prisionero desconocido, abandonado a las humillaciones en el otro extremo del mundo, basta para que se retire de su destierro voluntario (y haga resonar ese silencio) con los medios que le da el arte.”

Así, la publicación divide en varios registros sus trabajos. El primer tema, es pues, El Lugar de la Utopía, con textos del poeta e historiador Tomás Calvillo, embajador de México en Filipinas (“El galeón de Manila”), Roberto Ochoa (“La tierra como el cielo”), Rafael Jiménez Cataño (“Elogio de la impureza”), Ángel Francisco Méndez (“Manuscritos emergentes”) y Patricia Gutiérrez-Otero (“Doulos Oukon”).

El siguiente eje es Ríos al Norte del Futuro, con el ensayo de Juan Iliasi “Oprimo Levi: la técnica y el crimen”; la entrevista de Domínguez Michael con Sicilia “La literatura en el mejor de los mundos posibles”; y la conversación entre Alain Finkielkraut, Geneviéve Brisac y Valéry Zenatti “Aharón Appelfeld, el escritor del silencio”; el texto de Francisco Prieto que anuncia la portada “Literatura y totalitarismo”; y el artículo de Roger Vilar “José Lezama Lima: las fundaciones del mulo en el abismo”.

En El Umbral del Espejo, la revista de Sicilia entrega cinco textos: “El Dios que baila”, una reflexión sobre el arte de Pedro Bonnín; “Nazarín, de Benito Pérez Galdós”, de Juan Manuel Escamilla; un breve relato fílmico de Javier Ortiz Tirado Nelly (Oteka); una crítica de Ibán de León en torno a la poesía de Ingrid Solana, y la mirada de Ricardo Vinós en la obra fotográfica de Ansel Adams y Henri Cartier-Bresson.

         Al centro, dos poemas de Fernando Fernández.

         Todo ilustrado con magníficos grabados con referencias iconográficas al demonio, y en el mejor gusto del diseño, característica de Conspiratio, que remata con otra cita, ésta de Alain Finkielkraut:

         “Contrariamente a lo que dice la sabiduría democrática de las naciones y el relativismo de las ciencias sociales, de gustos y de colores es sumamente importante discutir. De la igual dignidad de las personas no podemos inferir la igual dignidad de las obras y los discursos a menos que depongamos las armas ante las ficciones sumarias propuestas sea por la ideología, sea por la industria cultural. ‘Quiero vivir segúnlos matices’, dijo el último Barthes. Y agregó: ‘Existe una maestra de los matices, la literatura: intento vivir según los matices que me enseña la literatura’.”

 

jpa

---FIN DE NOTA---

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