Asumen legionarios código para evitar abusos sexuales a menores

jueves, 27 de enero de 2011 · 01:00

MÉXICO, DF, 27 de enero (apro).- La conducta del fundador de los Legionarios de Cristo, Marcial Maciel, empujó a la congregación a aplicar un código de conducta que permita la “certificación de ambientes seguros” en sus instituciones en todo el mundo, con el fin de evitar abusos sexuales contra menores.
La idea del reglamento surgió originalmente en Estados Unidos y después se extendió a otros países, entre ellos México, donde Maciel fundó la congregación.
En la actualidad, la cúpula de ese instituto religioso, cuya sede se ubica en la Ciudad del Vaticano, sigue un plan global de aplicación de dicha normativa.
De acuerdo con un despacho de Notimex, la edición más actualizada del código en inglés data de 2009, pero existieron versiones anteriores de 2006 y 2008.
Dividido en cinco secciones, el código establece normas de comportamiento generales en la interacción con menores, en las escuelas apostólicas y en los colegios, así como recomendaciones sobre la forma de afrontar denuncias de eventuales abusos.
El manual ofrece a los sacerdotes de la Legión de Cristo, así como a los hombres consagrados del movimiento Regnum Christi, criterios sobre cuáles son los comportamientos considerados como “apropiados” y “no apropiados” en su relación con los menores de edad.
Entre los comportamientos inadecuados, consideró el abrazar por los hombros, cualquier tipo de masaje o frotamiento, caricias prolongadas en la espalda y colocar sus manos en las rodillas o muslos de otra persona.
Asimismo, indicó no usar lenguaje denigrante en bromas, moderar al mínimo el consumo de alcohol, no usar Internet fuera del horario establecido por los superiores, nunca hacer regalos a jóvenes ni llevarlos en coches sin la presencia de otro adulto.
El responsable de prensa de los Legionarios de Cristo en Roma, Andreas Schoggl, explicó el amor por los niños, en algunos casos, puede dar paso a comportamientos inocentes que después se convierten en un riesgo para su integridad psíquica y física.
Por esa razón, agregó, surgieron los códigos de conducta para ambientes seguros, medidas que permitan garantizar el bienestar de los menores bajo el principio de que hay que prevenir hoy para no lamentar en el futuro.
“Nosotros los aplicamos desde años atrás, pero los estamos reforzando porque los menores de edad merecen todo nuestro cuidado”, afirmó.
Enseguida admitió que “los padres de familia que envían a sus hijos a uno de nuestros colegios --o les permiten participar en un campamento o en un club juvenil-- nos confían el tesoro más preciado que tienen, y debemos estar a la altura de esta responsabilidad y confianza”.
La sección uno del manual describe las actitudes ante una serie de situaciones que podrían dar pie a un abuso, tanto de parte de seminaristas como de sacerdotes, incluso en momentos de cercanía, entre otros, el sacramento de la confesión.
El apartado dos se refirió a las posibles violaciones del límite establecido, y el número tres a las obligaciones de denuncia de aquellos que atestigüen situaciones sospechosas.
La sección cuatro abordó la confidencialidad, las confesiones, la dirección espiritual y el diálogo formativo, mientras la cinco indicó cómo actuar cuando existe una denuncia.
Schoggl aclaró que las directivas para ambientes seguros son preventivas y reconoció que en su congregación existe mayor atención para evitar casos de pederastia por el antecedente del fundador, Marcial Maciel, responsable de delitos de esa índole.
“Los que llegamos a conocer las conductas de Maciel nos comprometemos doblemente con la seguridad y el bienestar de los niños. Hoy sabemos que cada persona, en cualquier posición o rango, necesita medidas de supervisión y debe rendir cuentas de sus acciones”, insistió.
Sostuvo que “también estamos sumamente atentos a señales o denuncias de un posible abuso de cualquier clase y las atendemos con prontitud, según los procedimientos establecidos para investigar ágilmente y tomar las acciones prudentes de manera inmediata”.
Según el “plan global de ambientes seguros” de la Legión de Cristo, cada país donde se encuentra ese instituto religioso tiene a un encargado de monitorear su aplicación, además de la pertinencia de someterlo a una auditoría externa para su certificación.
En Estados Unidos, la certificación independiente es conducida por la compañía Praesidium, organización que trabaja en el campo de la protección infantil.
En el resto de las naciones, otras instancias analizan el cumplimiento de las acciones recomendadas por los Legionarios.

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