Augurios balletísticos

viernes, 7 de enero de 2011

MÉXICO, D.F., 5 de enero (apro).- Cifras alegres e informes repletos de números de un supuesto “público” atendido, es lo que se desprende de los boletines de prensa enviados por las oficinas del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), en donde presuntamente todo funciona perfectamente bien en los diversos sistemas culturales de México y no hay nada de quejarse.

Sin embargo, como sucede en los demás aspectos, políticos y sociales, es un hecho que las instituciones de cultura del país son cada vez más caóticas y carecen de un sentido claro de hacia dónde deben dirigir sus objetivos y estrategias.

La danza, por supuesto, está infiltrada por todo tipo de problemáticas sociales, financieras y artísticas. Un ejemplo:

La Compañía Nacional de Danza (CND) del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), la agrupación de ballet más importante del país, carece de dirección artística.

El cuerpo de baile es irregular, las funciones son “sucias” técnicamente y tratan de de convencer que a través de eventos masivos --¿quién les dijo que el ballet es para verse únicamente en un auditorio, el alcázar del Castillo y el Lago de Chapultepec?-- el ballet es consumido por las clases proletarias. Atraer a nuevos públicos es fundamental, pero no en concepto masificador, sino de calidad.

Cualquiera que haya asistido a las funciones de El Lago de los Cisnes en el Lago de Chapultepec, sabe que es un espectáculo ñoño y muy viejo ya. Es divertido ver caballos y cisnes y fuegos artificiales, pero hasta cierto punto.

Después de más de 20 años necesita renovarse el cursi texto y la concepción de la puesta en escena. Además, el montaje debe representarse de forma ortodoxa en un foro para que pueda ser visto cómo en realidad fue concebido.

Lo mismo con La Bella Durmiente, El Cascanueces y el nuevo montaje de Cri-Cri. De manera simultánea a sus funciones en espacios alternativos, deben tener otras ortodoxas en foros ex profeso. De otra manera se quedan en el mismo nivel que Barney on ice o Toy Story on ice.

Pan y circo parecería ser el proyecto de la CND, porque ni logra tener el nivel internacional esperado, ni sorprende técnicamente, y mucho menos hay algún tipo de proyecto hacia las nuevas formas de ballet. Es una compañía de medio pelo que no logra levantar el interés de ningún empresario internacional.

Y esto seguramente empeorará; la falta de cultura dancística y de un proyecto artístico de verdadera altura sigue siendo un pendiente desde hace muchos años. Bailarinas como Laura Morelos e Irma Morales fueron desaprovechadas en múltiples sentidos, mientras otras figuras decidieron emigrar para hacer carrera en mejores escenarios. Muchos más habrán de irse.

Y mientras tanto, adolescentes como Esteban e Issac Hernández, formados por sus padres en Guadalajara, destacan en concursos, brillan en el exterior y jamás se presentan con la CND.

De forma paralela, de no ser por José Luis González, no se ve a ningún prospecto de coreógrafo que pudiera dar nuevo brillo al ya añejo repertorio.

James Kelly fue relegado y sus obras sacadas de repertorio igual que las piezas de Oscar Ruvalcaba, Lidya Romero y Angel Rosas, entre otros.

Es una lástima pagar con nuestros impuestos una compañía tan cara y tan mediocre. Valdría la pena reestructurarla y atraer hacia ella a bailarines y coreógrafos de gran altura que no tienen dónde trabajar.

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