Consuma Calderón ajustes en su gabinete

viernes, 7 de enero de 2011

MÉXICO, DF, 7 de enero (apro).- El alumno releva a la maestra. La maestra baja de posición y en su nuevo cargo suple a quien abandona el servicio público después de 30 años en él.

Es, en resumen, la historia de los cambios que decretó esta noche el presidente Felipe Calderón en la Secretaría de Energía (Sener) y en el Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos (Banobras).

En efecto, José Antonio Meade Kuribreña, quien hasta hoy se desempeñaba como subsecretario del ramo en la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, es ya el nuevo titular de la Secretaría de Energía, cargo que deja Georgina Kessel, maestra de aquél en el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), en donde estudió la licenciatura en Economía.

Y Kessel, que había sido secretaria de Energía desde el primer día del actual gobierno –el 1° de diciembre de 2006--, se va a un cargo menor: directora general de Banobras, en donde sustituye a Alonso García Tamez, financiero de toda la vida, servidor público por 30 años, quien prefirió dejar el gobierno e irse a la iniciativa privada. Fuentes del sector financiero lo ubican próximamente en Citigroup o en el español Banco Santander.

Y como ocurre con frecuencia en los cambios y enroques en los gabinetes, en cualquier gobierno, y de cualquier época y signo político, en el que llega a un cargo alguien que no tiene experiencia en el sector, esta vez no es la excepción.

Porque, en efecto, Meade Kuribreña, si bien no es ajeno a las cuestiones energéticas –siempre determinadas por las decisiones en el ámbito de las finanzas públicas, pero a veces determinantes de éstas--, no tiene la menor experiencia en las decisiones de las políticas energéticas.

Su vida en el servicio público ha transcurrido en el sector hacendario. Por cumplir 42 años de edad, Meade es abogado por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Sin embargo, también optó por la Economía –disciplina que eligió para desempeñarse profesionalmente--, cuya licenciatura estudió en el ITAM, donde fue alumno de Georgina Kessel y Agustín Carstens.

El doctorado en Economía lo hizo en la Universidad de Yale, en Estados Unidos.

En el servicio público ha transitado, desde los 22 años de edad, por el sector de seguros y fianzas: fue jefe de Estudios Económicos de la comisión reguladora del ramo; y en el Sistema de Ahorro para el Retiro, donde fue parte del equipo que instrumentó la reforma a las pensiones de 1995 y que entró en vigor en 1997 con las Afores.

Luego fue secretario general adjunto del Instituto Nacional de Protección al Ahorro Bancario (IPAB), al final del gobierno de Ernesto Zedillo, cargo en el que –él mismo comenta-- tenía la encomienda de “terminar de resolver muchos de los pendientes de la crisis bancaria de 1994-1995”.

Posteriormente, fue director general del Banco Nacional de Crédito Rural (Banrural), que pronto desaparecería. También fue jefe de la Unidad de Banca y Ahorro en la SHCP.

Luego, desde el inicio del gobierno de Felipe Calderón, ha estado siempre en la Secretaría de Hacienda. Primero como coordinador de asesores de Agustín Carstens, entonces titular, y después como su subsecretario de Ingresos, a la salida de Fernando Sánchez Ugarte.

Se mantiene en ese cargo cuando Ernesto Cordero llega a la Secretaría en lugar de Carstens, quien se va al Banco de México. La llegada de Cordero, actuario de origen y sin reconocimiento en el medio financiero, disgusta al doctor en economía Alejandro Werner, que había sido desde el principio subsecretario de Hacienda –la subsecretaría del ramo, la principal pues--.

Werner se va y Cordero nombra en su lugar a José Antonio Meade como subsecretario de Hacienda el 17 de agosto pasado. Cuatro meses y medio después es ya secretario de Energía. Pero del sector sólo conoce los aspectos generales, macroeconómicos, presupuestarios.

Tendrá que lidiar ahora con las entrañas de la industria petrolera y la generación de todas las formas de energía.

Georgina Kessel, que este domingo cumple 55 años, se va también a un ámbito que poco conoce o, al menos, en el que no se ha desempeñado profesionalmente: el financiamiento de las infraestructuras del país, a través de Banobras.

También es economista por el ITAM y doctora en la misma disciplina por la Universidad de Columbia, en Nueva York. La única liga que ha tenido con la Secretaría de Hacienda, de la cual depende Banobras, es su cargo como titular de la Unidad de Inversiones, desde el que revisaba los proyectos de inversión de Pemex, Comisión Federal de Electricidad (CFE) y la ahora extinta Luz y Fuerza (LFC).

Es decir, siempre vinculada al sector energético. Por años trabajó en Pemex y en la que fue la Secretaría de Energía, Minas e Industria Paraestatal. Cuando se creó la Comisión Reguladora de Energía, en 1994, fue su primera presidenta.

Quizá otra liga con Hacienda es su cargo como directora general de la Casa de Moneda de México, en 2002.

Pero no más.

Ahora tendrá qué vérselas con gobernadores y presidentes municipales, y negociar con ellos créditos y apoyos para la construcción de todo tipo de infraestructuras.

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