Mueren siete reos durante una riña en el penal de Cadereyta

jueves, 13 de octubre de 2011
MONTERREY, N.L. (apro).- Un enfrentamiento entre reos del penal estatal de Cadereyta, que terminó en un incendio, dejó un saldo de siete muertos –cuatro de ellos calcinados– y 13 heridos. De acuerdo con el vocero de seguridad del estado, Jorge Domene Zambrano, los hechos ocurrieron alrededor de las 09:00 horas en los ambulatorios A y B del centro penitenciario ubicado a 40 kilómetros al oriente de esta capital, donde 140 presos de bandos contrarios se enfrentaron con palos, piedras y puntillas. Durante el ataque, los reclusos prendieron fuego a decenas de colchones, lo que provocó un incendio dentro del penal, que luego de una hora fue sofocado por Bomberos y Protección Civil de la entidad. El incidente fue controlado por efectivos de la Policía Federal, Seguridad Pública del estado y el Ejército, que acudieron en apoyo al personal de seguridad interna. Según Domene, la riña podría haber sido ocasionada en venganza por la ejecución del secuestrador regiomontano Héctor Garza, La Pechuga, ocurrida dentro del mismo penal. Luego de tres horas de iniciado el enfrentamiento, se confirmó la muerte de siete internos y 13 heridos con objetos punzocortantes y contusiones. Los internos muertos fueron identificados como: Inocencio Mireles Velázquez, Saúl Quintero Martínez, Florentino Moreno Castillo, Juan Antonio Molina Flores, Jesús González Flores, José Inés Reyes Garza y otro identificado únicamente como La Mole. Los heridos son: Mario Alberto Silva, Javier Israel García Tovar, Ricardo Hernández Miranda, Rosbel Aguilar, Óscar Ely Villanueva Villarreal, Juan Francisco Rangel Escobedo, Julio César Silva Almaraz, Gilberto Lugo de la Rosa, José Luis Oviedo Hernández, Julio César Chávez Lozano y Juan Daniel Juárez Marfil. Los otros dos, cuya salud fue reportada como grave, son Miguel Ángel Ayala Lara y Juan Ángel García Tovar. En lo que va del año se ha reportado la muerte de 48 internos en los tres penales estatales de Nuevo León: ocho en el de Cadereyta, 12 en el de Topo Chico y 28 en el de Apodaca. En este último, el pasado 20 de mayo ocurrió el mayor asesinato masivo de penales en la historia de Nuevo León.

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