Sesión de diputados concluye en medio de pleito PAN-PT

martes, 18 de octubre de 2011
MÉXICO, D.F. (apro).- El presidente de la Mesa Directiva, el diputado priista Emilio Chuayffet, concluyó de manera abrupta la sesión de este martes ante las agresiones que el panista Leoncio Morán profirió sobre una empleada del Partido del Trabajo (PT). Morán aseguró que el petista Gerardo Fernández Noroña anda ofreciendo, “envuelta en moño, a su asesora, o lo que sea, a cuanto diputado se le pone enfrente”. Todavía no concluía sus agresiones el panista cuando, indignado por los hechos, el presidente de la Cámara de Diputados determinó suspender la sesión bajo el argumento de que no había quórum para discutir el dictamen de reformas a la Ley General para la Prevención y Gestión Integral. Molesto porque no tuvo posibilidad de réplica, Fernández Noroña sacó un megáfono y, caminando hacia el centro de la parte baja de la tribuna, empezó a acusar al panista de “cobarde”, “misógino” e irrespetuoso, en tanto que el legislador Leoncio Morán se levantaba de su curul para encarar al petista. Ya a punto de la agresión, los priistas Jorge Carlos Ramírez Marín y Héctor Pablo Ramírez Puga evitaron que petista y panista se liaran a golpes. Mientras esto ocurría en la parte baja, el vicecoordinador del PAN, Alberto Pérez Cuevas, subió a la Mesa Directiva para reclamar a Chuayffet que hubiera dado por concluida la sesión cuando un panista se encontraba en uso del micrófono. Todo empezó poco después de las tres de la tarde cuando, en la discusión del dictamen, el petista Fernández Noroña pidió la palabra para referirse a la “doble cara” de los panistas, y ejemplificó con el caso del diputado panista por Colima, Leoncio Morán, quien atropelló a una persona, huyó del lugar y nunca enfrentó los cargos. El aludido pidió la palabra y, desde su curul, se refería a Fernández Noroña de manera despectiva. Sostenía que tres semanas atrás el petista había emprendido contra él una serie de insultos y acusaciones, aunque el panista nunca especificó los señalamientos. Y así, eludiendo lo que antes había señalado Fernández Noroña, el panista Leoncio Morán acusó al petista de andar ofreciendo, "envuelta en moño, a su asesora --o lo que sea-- a cuanto diputado se le pone enfrente". Terminada esta frase y aún en uso de la palabra, el presidente de la Mesa Directiva decidió dar por concluida la sesión, hecho que también le generó insultos, pues en las curules se escuchó una voz femenina que le gritaba a Chuayffet: “¡Presidente autoritario!”. La asesora a la que se refirió el panista es una trabajadora del Partido del Trabajo y a quien en algunos medios han calificado como “la diputada 501”, pues en todas las sesiones se encuentra a la diestra de Fernández Noroña; incluso la panista Rosy Orozco se acercó a la ofendida para ofrecerle su solidaridad, mientras dejaba tras de sí a su compañero de partido, Leoncio Morán, haciendo frente a los reclamos del petista. Las diputadas priistas, totalmente molestas por la agresión hacia una mujer, acusaron al panista de violentar los derechos de la empleada del PT. Margarita Liborio exigió respeto a Morán y adelantó que el caso sería llevado a la Comisión de Derechos Humanos pues, “aunque sea diputado, las legisladoras mujeres vamos a exigir que el señor, aparte de una disculpa pública, no siga difamando”. Y añadió: “Si ellos (los panistas) son tan conservadores y tan extremistas, entonces dónde quedó su educación y respeto hacia las personas, hacia los seres humanos. Luchan por la vida y ofenden a los vivos”. Dijo que todas las diputadas del PRI exigirán la disculpa y respaldarán a la asesora petista si ésta decide interponer una demanda contra el legislador. En tanto, la diputada del PRI por Durango, Yolanda de la Torre, calificó los señalamientos del panista Leoncio Morán como “lamentables”; más aún, lo calificó de “cobarde y patán”. Y dijo que la ofendida estaba en desventaja ante el legislador, pues la asesora no es diputada y no cuenta con fuero, en tanto que el panista Leoncio Morán “puede usar la tribuna y los micrófonos para ofender, insultar, denigrar y denostar a una mujer”. Y concluyó: “Los diputados pueden decirse lo que quieran, tienen fuero, son iguales, pero la señorita no”.