Mercado de drogas florece pese a guerra al narco: CDHDF

lunes, 31 de octubre de 2011
XALAPA, Ver. (apro).- El presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CEHDF), José Luis González Placencia, lamentó que el mercado de las drogas permanezca intocado, pese a la guerra declarada contra los cárteles del narcotráfico. “Si lo que estamos pensando es que el mercado de drogas tiene que ser abatido, no estamos logrando eso, y lo que estamos logrando es incrementar notablemente, año con año y día con día, el número de personas muertas, buenas o malas”, deploró el ombudsman de la Ciudad de México. Al participar en el foro sobre Paz con Justicia y Dignidad, convocado por organizaciones civiles de Veracruz, González Placencia consideró que la llamada “guerra” contra el narcotráfico ha sido decidida en una circunstancia en la que los mexicanos son visto “como súbditos, en donde su voz no cuenta”. Luego denunció que “la violencia no solamente viene del delito, que es muy importante y hay que atacarla, pero lo que no se puede hacer es atacar esa violencia con más violencia institucional, porque los riesgos que se generan son múltiples”. Detalló que, en este caso, no se puede decir que la guerra contra el narcotráfico haya tenido un efecto real en la reducción del mercado de drogas, “aunque ha tenido efectos en términos de personas encarceladas, de personas ultimadas, pero eso no es congruente con los objetivos que se supone justifican esta lucha”. Hoy, sostuvo, “no conozco a ninguna persona usuaria de drogas en este país y, desde luego en el del norte, que se haya quedado sin drogas porque éstas hayan sido decomisadas o porque un capo fue metido a la cárcel. El mercado de las drogas sigue vigente, no ha sido abatido en la guerra contra el narcotráfico”. También hizo mención a la condena que emitió la Comisión Interamericana de Derechos Humanos al Estado mexicano, por la desaparición forzada por militares de Rosendo Radilla en Guerrero en los años setenta, que llevó a la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) a “reconocer que los militares que cometen delitos en el ámbito civil deben ser juzgados por las leyes civiles”. Finalmente, destacó la labor del poeta Javier Sicilia, quien “no es empresario, pero sí una persona conocida que tiene un ámbito de influencia importante y también su hijo fue víctima de un delito, y la virtud del movimiento que encabeza es haber iluminado a un importante número de víctimas que no son poderosas”. Se trata, explicó, de “víctimas del delito, pero también del sistema, que habían quedado invisibilizadas desde la perspectiva de otras víctimas encumbradas que sí han tenido la posibilidad de hacer uso de ese derecho de picaporte con el Estado”.

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