Han capturado a casi 3 mil sicarios de La Familia y Los Templarios

miércoles, 5 de octubre de 2011
MÉXICO, D.F., (apro).- De diciembre de 2006 a la fecha, la Policía Federal (PF) ha detenido en el estado de Michoacán a dos mil 825 personas vinculadas con La Familia y los Caballeros Templarios. Así lo dio a conocer Facundo Rosas, comisionado general de la PF en Michoacán, quien presumió que en el mismo periodo se incautaron a ambas células criminales 5.2 millones de pesos y más de 1.2 millones de dólares. Además, dijo, se les decomisaron alrededor de 15 toneladas de mariguana, mil 390 armas, más de 163 mil cartuchos y mil 90 vehículos, además de mil 284 automóviles que contaban con reporte de robo. En conferencia de prensa, Rosas detalló que entre las armas decomisadas había 220 granadas de fragmentación, 793 fusiles de asalto, 597 pistolas, 163 mil 804 cartuchos de diferentes calibres y tres mil 170 cargadores. De acuerdo con el funcionario federal, La Familia es una organización criminal que busca su expansión y lucro mediante la práctica de actividades ilícitas, vinculadas principalmente con el narcotráfico. El grupo criminal, añadió, utiliza mecanismos de control social a través de la religión, la violencia y la intimidación para realizar sus operaciones. Según Facundo Rosas, La Familia cuenta con una estrategia mediática, principalmente a través de narcomantas, “para posicionarse en la opinión pública” y encontrar arraigo y apoyo social a sus operaciones y organización. Asimismo, precisó que Los Caballeros Templarios anunciaron su fundación en marzo de este año, para lo cual colocaron diversas mantas en el estado y afirmaron que sustituirían al grupo delictivo conocido como La Familia Michoacana. Poco después la PF afirmó que se trataba de una escisión de éste. Tras la muerte del líder de La Familia Michoacana, Nazario Moreno, El Chayo (en diciembre de 2010), y la ruptura con Jesús Méndez Vargas, El Chango, Enrique Plancarte, El Kike, y Servando Gómez Martínez, La Tuta, fundaron Los Caballeros Templarios.   Su estrategia está basada en el fundamentalismo religioso evangélico, a través del cual convencen a las familias de que es necesario asesinar y desaparecer a quien cause daño a la población para limpiar a la sociedad de rateros y secuestradores. Tras la captura de El Chango, Los Templarios retomaron su campaña propagandística contra el gobierno, misma técnica que utilizaron cuando formaron parte de La Familia.  

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