"En México los accidentes parecen atentados y los atentados parecen accidentes"

sábado, 12 de noviembre de 2011
MÉXICO, D.F. (apro).- En un artículo publicado este sábado en la edición electrónica del periódico El Mundo de España, el periodista Jacobo G. García aborda la muerte del secretario de Gobernación, Francisco Blake, y pone en tela de juicio las causas del accidente en el que fallecieron el funcionario y siete colaboradores. García también cuestiona al presidente Felipe Calderón en sus declaraciones hechas ayer en el sentido de que investigará las causas del siniestro, aun cuando la muerte de Juan Camilo Mouriño, en 2008, siguen sin esclarecerse. A continuación se reproduce una parte del artículo publicado por El Mundo, titulado "México vive de nuevo bajo la sombra del sospechosismo". Fue el ex presidente Vicente Fox el que inventó el término "sospechosismo", un concepto tan disparatado gramaticalmente como muchas de sus frases, pero que trataba de definir el ambiente de duda permanente que rodea la gestión del Gobierno. Y es que México tiene la habilidad para que los accidentes parezcan atentados y los atentados parezcan accidentes. Del asesinato de Colosio a la muerte de Blake Mora, el listado de dudas, da igual quien ocupe la silla del Águila, es más largo que el de certezas. A pesar de que toma fuerza la hipótesis de la mala climatología como causa del siniestro, pocas veces como ésta, el término “sospechosismo” cobra sentido tras la muerte del secretario de Gobernación, Francisco Blake Mora, fallecido al estrellarse el helicóptero en el que viajaba junto a siete de sus más íntimos colaboradores. Tres ministros muertos en accidentes aéreos en seis años: Huerta en 2005, Mouriño en 2008 y Blake en 2011, son muchos para digerirlos sin más explicación que la del "trágico accidente". Ni siquiera para el presidente Felipe Calderón, que apareció desecho ante todo el país. Otra vez Calderón volvió a llorar por la muerte de un amigo, un leal colaborador. Un tipo de Tijuana criado en sus pechos que no se desmarcó ni un ápice de la línea marcada por Calderón. Porque la lealtad, y no otro, fue el principal mérito tanto de Blake Mora como de Mouriño, fallecido tres años antes cuando su avión se desplomó en medio del Distrito Federal. Otra vez Calderón vuelve a quedarse sólo en lo personal y en lo político. A su cuestionada estrategia de combate al 'narco' que ha dejado casi 50,000 muertos, se suma ahora la desdicha de que "todos los hombres del presidente", que conforman el círculo intimo de Calderón, han fallecido en negligentes "accidentes" aéreos, lo que irrita aún más. Calderón explicó que los pilotos eran expertos y que el Puma de 1987, de fabricación francesa, había recibido mantenimiento. También que la aeronave estuvo siempre vigilada por el Estado Mayor antes de despegar y que la zona presentaba una gran nubosidad a esa hora de la mañana. De hecho los funcionarios que esperaban en Cuernavaca la llegada del Ministro confirmaron que recibieron una llamada desde el helicóptero avisando que llegarían tarde porque estaban buscando rutas alternativas debido al mal tiempo, así lo confirmó el gobernador de Morelos, Marco Adame. También el alcalde del Distrito Federal, del opositor PRD, Marcelo Abrard. Calderón no descarta ninguna hipótesis El propio presidente Calderón habló de "accidente" pero añadió que no descarta ninguna hipótesis y advirtió que su estrategia de seguridad sigue adelante. "Como me pasó con Juan Camilo Mouriño hace tres años, extrañaré y necesitaré mucho a Francisco Blake. Pienso en ellos y, al margen de la amistad que nos unía, pienso en los ideales que compartimos. Con ellos compartí la idea de hacer un México más seguro donde impere el Estado de Derecho y donde los mexicanos puedan vivir en libertad", dijo frente a las cámaras en un mensaje a los mexicanos. "No me desmayaré y redoblaré la lucha por la construcción de un México mejor. Tenemos que ser fuertes...", añadió en televisión. La paradoja es que aunque Calderón ofreció una investigación "exhaustiva" y "transparente" sobre las causas del siniestro, la muerte de Mouriño, en 2008, sigue sin esclarecerse y el Gobierno decretó el "secreto" sobre la misma por un periodo no menor a 12 años.

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