Confirma Benedicto XVI su visita a México antes de Semana Santa

lunes, 12 de diciembre de 2011
MÉXICO, D.F. (apro).- El papa Benedicto XVI anunció este lunes que, antes de Semana Santa del próximo año, realizará el tan esperado viaje a México, a donde ha sido invitado tanto por el presidente Felipe Calderón como por la jerarquía católica mexicana. El anuncio fue dado a conocer por el propio pontífice, durante la misa que presidió hoy en la Basílica de San Pedro, en honor a la Virgen de Guadalupe. “Sostenido por el auxilio de la providencia divina, tengo la intención de emprender un viaje apostólico, antes de la Santa Pascua, a México y Cuba, para proclamar allí la palabra de Cristo y afianzar la convicción de que éste es un tiempo precioso para evangelizar con una fe recia, una esperanza viva y una caridad ardiente”, dijo Benedicto XVI. Aunque el Papa no precisó las fechas en que visitará México y Cuba, la Santa Sede ya trabaja para que el viaje a ambos países se realice del 23 al 28 del próximo mes de marzo. Se prevé que llegue primero a México, donde estaría del 23 al 26 de ese mes. Los dos días restantes –27 y 28– estaría en Cuba. Así, el pontífice estaría en México poco antes de los festejos de Semana Santa, que comenzará el 1 de abril con la celebración del Domingo de Ramos. Sin embargo, la agenda aún no se afina. Ni siquiera se sabe las ciudades que visitará en México. Sólo ha trascendido que es muy probable que no viaje al Distrito Federal, ya que la altitud de la capital del país puede afectar la ya de por sí menguada salud papal. Manuel Corral, vocero de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), dice al respecto: “Hasta el momento, solo se confirmó la visita del Papa a México, de manera que está por verse cuántos días permanecerá en el país y qué lugares visitará”. De acuerdo con Corral, en los próximos días vendrá a México la comisión vaticana encargada de los viajes papales. Ésta comisión –dice-- visitará algunos lugares propuestos, verá su importancia eclesiástica, sus condiciones climáticas y finalmente determinará el itinerario, en colaboración estrecha con el Estado Mayor Presidencial y con la Secretaría General de la CEM. Casi desde que tomó posesión como pontífice, en 2005, el gobierno mexicano ha invitado al papa Benedicto XVI a que venga a México. El presidente Felipe Calderón ha reiterado esta invitación, lo mismo que algunos jerarcas mexicanos que se han reunido con el pontífice. El pasado 11 de noviembre, el vocero del Vaticano, Federico Lombardi, adelantó que Benedicto XVI “estudiaba” la posibilidad de visitar México en la “primavera de 2012”. Y agregó que la visita se confirmaría este 12 de diciembre, durante los festejos guadalupanos que por primera vez se realizan en la Basílica de San Pedro. Y así fue. Hasta hoy el Papa confirmó que vendrá a México. El anuncio no pudo tener mejor momento: fue hecho durante esta ceremonia guadalupana que concelebró junto con cuatro cardenales latinoamericanos, entre ellos el mexicano Norberto Rivera Carrera, arzobispo de la arquidiócesis de México. Al evento asistieron políticos latinoamericanos, obispos, sacerdotes y miles de laicos que atiborraron la Basílica de San Pedro para celebrar las apariciones de la Virgen de Guadalupe que, según la tradición, ocurrieron hace 480 años en el cerro del Tepeyac. En la Basílica de Guadalupe también se realizaron los tradicionales festejos, a los que asistieron unos 6 millones de peregrinos que llegaron de distintas partes del país. En este santuario, durante la llamada “misa de gallo”, el rector de la Basílica, Enrique Glennie Graue, lanzó un “¡ya basta de violencia y derramamiento de sangre en nuestro país!”. Durante su homilía, Glennie exhortó a la feligresía para que la Guadalupana sea un símbolo de unidad y esperanza para desterrar la violencia por la que actualmente atraviesa el país. “En nombre de Santa María de Guadalupe clamamos: ya basta de armarse los unos contra los otros, basta de derramar tanta sangre inocente, basta de envenenar a nuestros niños y jóvenes con la droga, basta de seguir propiciando la corrupción y la injusticia”, dijo el prelado.