Enfrenta Oaxaca 19 conflictos agrarios de "alto riesgo"

jueves, 15 de diciembre de 2011
SAN RAYMUNDO JALPAN, Oax. (apro).- El secretario general de Gobierno, Jesús Martínez Álvarez, reconoció que en la entidad persisten 30 conflictos agrarios, de los que 19 son de “alto riesgo”. De acuerdo con el Atlas de Riesgos, abundó, prevalecen en el estado 13 conflictos postelectorales y se mantienen cerrados o resguardados por la policía unos 11 palacios municipales. Al comparecer ante la LXI Legislatura local, como parte de la glosa del primer informe del gobernador Gabino Cué, el funcionario estatal fue cuestionado por diputados de PT, PRD y Movimiento Ciudadano, pues la gobernabilidad del estado –acusaron– “pende de un hilo” ya que la han dejado “en manos de operadores políticos del viejo régimen (priista)”. Entre los conflictos de “alto riesgo” destacan el de San Miguel y Santa María Chimalapa con los núcleos agrarios de Chiapas, así como el de Santiago Tilapa (El Jicaral), Oaxaca, con Jicayán de Tovar, perteneciente al estado de Guerrero. A ellos se suman el de San Pedro Mixtepec contra Santa María Colotepec y Santa Catarina Juquila contra San Juan Quiahije, en la región de la Costa; San Mateo del Mar contra Santa María del Mar, y el de San Francisco del Mar contra San Francisco Ixhuatán, en el Istmo de Tehuantepec. Mientras que en la región mixteca persisten los conflictos entre Santo Domingo Ixcatlán contra Chalcatongo de Hidalgo; San Juan Mixtepec contra Santo Domingo Yosoñama; San Sebastián Nopalera contra Zimatlán de Lázaro Cárdenas, y San Miguel Tecomatlán contra San Francisco Jaltepetongo. En tanto que en la Sierra Sur los conflictos más convulsos son el de Santa María Zaniza contra Santiago Amoltepec; Santiago Amoltepec contra San Mateo Yucutindoo, y Santiago Textitlán contra San Pedro el Alto. Y en la Sierra Norte el conflicto más complicado es el de Santa Cruz Condoy contra Santa Cruz Ocotal. Por lo que se refiere a Valles Centrales, los conflictos de más alto riesgo son el de Cuilapam de Guerrero con San Pablo Cuatro Venados; Santa Cruz Mixtepec contra San Miguel Mixtepec, y el de Santa María Peñoles contra Santiago Tlazoyaltepec. De los 13 conflictos postelectorales sobresale el de Santiago Choapan, donde se registraron diez muertes; el de Santa María Atzompa, donde fue incendiado el palacio municipal, y el de San Juan Lalana, donde se va a convocar a una nueva elección. Entre los palacios municipales tomados por el rechazo a autoridades se encuentran San Francisco Tlapacingo, San Gabriel Mixtepec, Candelaria Loxicha, Santa María Cortijo, Santa María Apazco y Santa María Ecatepec. Mientras que las sedes de los ayuntamientos que se encuentran bajo resguardo policial son la de San José Tenango, San José del Progreso y Santiago Ixtayutla; en tanto que los palacios municipales de San Juan Mixtepec y Santa María la Asunción están totalmente cerrados por problemas administrativos. Sobre la política estatal, Martínez Álvarez destacó que “la transformación que requiere Oaxaca no permite soluciones populistas, sino establecer las bases de esa transformación sin protagonismos”. Recordó que, en 2010, Oaxaca pasó de ser una entidad gobernada por un solo partido a ser un estado plural, en el que ninguna fuerza política puede, de manera unilateral, tomar las decisiones de gobierno más relevantes. “Un proceso de transición, con las características que posee el nuestro, implica, entre otros objetivos, renovar las instituciones de gobierno; relegitimar las existentes frente a la población, y hacer que funcionen con criterios técnicos y no con base en propósitos clientelares”, puntualizó. En respuesta, el diputado Flavio Sosa demandó cambiar de rumbo, pues continuar por la misma vía implicaría una traición a “las esperanzas del pueblo que, mediante las urnas, demandó un cambio, demandó ser escuchado, atendido y satisfecho”. “La gobernabilidad en Oaxaca pende de un hilo”, advirtió el legislador, debido a que la Secretaría de Gobierno “no ha mostrado la capacidad institucional necesaria para dar oportunas respuestas a las demandas y solicitudes de los diferentes actores sociales, para articular la contraposición y evitar la violencia”. En tanto el perredista Alejandro López Jarquín cuestionó el que en esa dependencia “operen muchos caciques regionales, quienes se oponen a mejores condiciones de vida y que apuestan a la confrontación para que este gobierno fracase, ya que son reductos del viejo régimen autoritario”. Mientras, el priista Elías Cortés se dijo preocupado “por la falta de definición ideológica del actual gobierno para consensuar los acuerdos para la gobernabilidad… Todavía no se asume el poder precisamente por la composición ideológica” de la administración de Cué Monteagudo. Por desgracia, sostuvo, “en estos momentos Oaxaca se encuentra en una encrucijada: por un lado, las oportunidades extraordinarias que nos da la democracia; por el otro, desencuentros, polarización, descalificaciones e incluso acusaciones con afán de revancha, que está llevando a la sociedad oaxaqueña al desencanto de la enorme expectativa e ilusión que en un momento despertó el cambio de gobierno”.

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