Discriminación e inseguridad marcan a migrantes y refugiados en México: Sin Fronteras

sábado, 17 de diciembre de 2011
MÉXICO, D.F. (apro).- Un estudio realizado por la organización Sin Fronteras sobre la integración sociocultural de migrantes y refugiados en México, arrojó que el 70.2% de las personas originarias de otras naciones que residen en el país considera que los mexicanos los discriminan. Incluso el 59.8% de los encuestados aseguró haber sido discriminado al menos alguna vez, señalando a funcionarios y policías como los principales autores de estos actos. La investigación, titulada Pese a todo, México te recibe con los brazos abiertos halló que también los desconocidos, los compañeros de trabajo y hasta los vecinos discriminan a este sector de la población. Sin embargo, la encuesta indica que a pesar de ello el 83.3% de las personas tiene una valoración positiva del trato que recibe de los mexicanos. El documento explica que los extranjeros en el país encuentran obstáculos para integrarse a la sociedad mexicana y detalla que sufren recelo, maltrato y discriminación por parte de servidores públicos y de los ciudadanos. También los afecta la inseguridad, son excluidos de programas sociales y en muchos casos desconocen sus derechos. De los 961 mil 121 extranjeros que viven en el país –de acuerdo con el Censo 2010– Sin Fronteras tomó una muestra de 106 personas a las que entrevistó. Los migrantes y refugiados residentes en México consideran además que el país es nacionalista, pues reciben mensajes en los medios de comunicación o por interacciones diarias, en los que se transmite la idea de que el acceso a los servicios y, en general, a la vida en el país, depende de la membresía nacional. El estudio concluye que estas situaciones desembocan en percepciones y situaciones de discriminación por motivos de raza o nacionalidad. Respecto al tema de la seguridad, el 34% de esta población califica la seguridad en México como moderadamente segura y el 29.2% la califica de moderadamente insegura. Del total de los entrevistados, el 39.6% refiere haber sido víctima de algún delito durante su estancia en México, mientras el 42.6 % señala haber sido agredido alguna vez durante su estancia en el país. En la cuestión laboral la situación para las personas procedentes de otros países y que residen en el país no son muy alentadoras, pues el 55.7% de los que trabajan percibe ingresos inferiores a los cinco mil pesos, con jornadas mayores a 40 horas semanales (47.6%). Además, el 61% no cuenta con prestaciones. El estudio destaca la falta de políticas públicas que garanticen que los extranjeros accedan a sus derechos en esta materia, así como a salud y educación. En el terreno de la vivienda, existe un bajo nivel de satisfacción en general, pues 35.7% de los participantes evalúa su experiencia en este tema como medianamente satisfactoria, seguido del 29.6% que la evalúan como poco satisfactoria. Además, 79.6% desconoce los programas existentes para la compra de vivienda y debido a esto un alto porcentaje no ha intentado comprar vivienda alguna vez en su vida (88.2 %). Según muestra la investigación, los refugiados no escapan de los tediosos trámites burocráticos, pues han sufrido largas esperas, principalmente ante el Instituto Nacional de Migración (INM) con los procesos de solicitud de asilo, lo que impacta directamente en su proceso de integración. El nivel de estudios de la muestra arroja que 25.5% cuenta con nivel universitario, seguidos por quienes tienen estudios de bachillerato con 19.8%, estudios a nivel técnico 14.2% y primaria, 15.1% Otros datos destacables de la investigación incluyen la adopción de costumbres mexicanas. De los encuestados, el 78.4% conoce las fiestas mexicanas y el 73.3% participa en ellas, siendo las más populares el día de la Independencia conocida, el Día de las Madres, el Día de Muertos y el día de la Virgen de Guadalupe. Respecto a la comida, el 81.2% la ha incluido en su dieta, el 49.4% la consume diariamente, el 33.7% lo hace dos o tres veces por semana y el 12.4% la consume raras veces. Los resultados del estudio se dieron a conocer esta semana en el marco del Día Internacional del Migrante, que se celebra mañana domingo 18 de diciembre. La fecha fue establecida por la Asamblea General de la Organización de las Nacionaes Unidas (ONU) el 4 de diciembre de 2000. Según la ONU, en este día se debe poner especial énfasis en la difusión de información sobre los derechos humanos y las libertades fundamentales de los migrantes, el intercambio de experiencias y la formulación de medidas para protegerlos. Un testimonio Como miles de centroamericanos, el nicaragüense Juan Roberto López, de 27 años, salió de su país para intentar sacar de la pobreza y dar un mejor futuro a su esposa y su hijo. El migrante, quien ingresó al país por Chiapas, llegó hasta el Estado de México en tren y pretende llegar de la misma manera a Nuevo Laredo, Tamaulipas para intentar cruzar a Estados Unidos. “Pero si pudiera llegar a Canadá sería mucho mejor, allá hay más trabajo”, afirmó. Luego de una semana de vivir en las vías del ferrocarril en la zona de Lechería, en el municipio mexiquense de Cuautitlán Izcalli, explicó que salió de Nicaragua debido a la crítica situación económica que prevalece en ese país. “No hay trabajo, no hay nada”, expresó, y culpó al gobierno sandinista por las difíciles condiciones que se viven en esa nación centroamericana. Dijo que optó por no quedarse en la Casa del Migrante de Lechería porque los vecinos del lugar los ven con recelo y los consideran delincuentes y drogadictos. Juan Roberto aprovecha el paso de transeúntes por un puente peatonal, cerca de la estación del Tren Suburbano, para solicitarles una moneda que le permita comer y saciar su sed. Indicó que durante las noches una cobija y el suelo como cama, son lo único que lo resguarda del frío. Su arriesgada travesía está marcada por la incertidumbre, pues señaló que con tal de encontrar trabajo no le importa a qué ciudad de Estados Unidos lo lleve el destino. Tampoco lo intimida el hecho de que integrantes del crimen organizado hayan secuestrado a decenas de migrantes en su tránsito por territorio mexicano. Sin embargo, a pesar de los peligros y penurias está decidido a continuar con la travesía sin más equipaje que su fe y la esperanza.

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