Coahuila, un pantano de violencia

sábado, 31 de diciembre de 2011
Al estado de Coahuila lo invade aceleradamente la violencia criminal. Los hechos sangrientos se habían circunscrito a la región de La Laguna, pero desde la llegada de Rubén Moreira al gobierno estatal todo el territorio coahuilense –y sobre todo su capital– se volvió un campo de batalla… La disputa entre al menos tres cárteles de la droga y las fuerzas federales que los combaten cobra cada día su cuota de víctimas mortales. Desde el arranque del gobierno de Rubén Moreira Valdez en Coahuila el 1 de diciembre, la violencia en Saltillo, que ya era grave, se disparó. Ahí la guerra entre el cártel del Golfo y Los Zetas, así como las acciones de policías, militares y marinos contra ellos, devinieron en enfrentamientos, asesinatos y desapariciones todos los días de diciembre último. Como ocurre en todo el noreste del país, desde 2006 Coahuila se ha visto marcada por hechos de sangre, pero éstos se localizaban principalmente en La Laguna, región que se disputan el cártel de Sinaloa y Los Zetas. Ahora otra confrontación, entre la mafia del Golfo y su exbrazo armado y que se había centrado en Monterrey, se extendió a Saltillo, donde este último grupo tenía el control hegemónico. Para hacerle frente a la emergencia el gobierno estatal pidió apoyo de militares, marinos y policías federales, lo que empezó a concretarse la última semana del año pasado. El 28 de diciembre alrededor de 600 soldados llegaron a Saltillo y más de 300 marinos a Piedras Negras. Aunque la violencia ha estado ahí todo el año, no fue sino hasta después del supuesto ataque a un vehículo de la escolta del gobernador, el 25 de diciembre, cuando el refuerzo federal llegó a Coahuila. Aunque no se ha dado a conocer una estadística oficial de muertes violentas ocurridas durante 2011, el alcalde de Torreón, Eduardo Olmos Castro, admitió que sumaban más de 500 homicidios sólo en esa ciudad. Un recuento de los casos ocurridos en diciembre da una cifra superior a los 60 asesinatos en todo el estado. El propio Rubén Moreira reconoció además que en Coahuila hay al menos mil personas desaparecidas, sin que hasta el momento se haya determinado su paradero ni haya avances en las investigaciones. (Extracto del reportaje que se publica esta semana en la edición 1835 de la revista Proceso, que ya está en circulación)