La Manga y su montaje sobre el suicidio

jueves, 10 de febrero de 2011

MÉXICO, D.F., 10 de febrero (Proceso).- En una competencia dos gemelas rockeras extravagantes tratan de ganar la máxima presea: ser la primera en morir.

Ambas siguen su pulsión, su deseo más vital de no vivir más, pero estos dos personajes que implican uno solo que se disocia y se clona a sí mismo, en el fondo no tienen la menor idea de lo que necesitan para seguir existiendo. No sufren.

Entre el nihilismo y el mórbido placer de ser consciente de que dentro de ella hay un monstruo salvaje, grosero, ordinario, rebelde al que le gusta confrontar al mundo que le rodea, la coreógrafa Gabriela Medina estrenó el viernes en la Sala de Usos Múltiples del Centro Cultural del Bosque el montaje En vida hermana, en vida. Video instalación coreográfica para Concierto de dos bajos y un zopilote.

 

Jekyll and Hyde

 

Gabriela Medina es reconocida dentro del ambiente dancístico como una de las profesionales más serias y rigurosas. Su formación es de danza clásica y  contemporánea, además hizo un posgrado en la Universidad de Nueva York. Se ha hecho merecedora de un sinnúmero de apoyos culturales –actualmente posee la beca como creadora artística–, y es también ganadora del premio INBA-UAM.

El universo que la mueve junto con su compañía La Manga (Mario Villa, Mariana Granados y Guillermo Maldonado) es además de una profunda reflexión sobre la belleza y la violencia, el de provocar al público, ponerle los pelos de punta y transformarse ella misma en un ser desconocido que vive una vida paralela en la sombra y que aparece en el foro.

“Si bien somos dos bailarinas es un mismo personaje, el alter ego y el yo luchando –dice Gabriela Medina–, estos personajes quieren morir porque tal vez ya vivieron lo suficiente o porque saben que no serían capaces de soportar perder a los que más aman, y en su egoísmo alienante, en su deseo egoísta de controlar lo que les rodea, prefieren morir antes de que las cosas salgan de su maniqueísmo.

“Confrontarte con la despedida del otro me parece insoportable, asumir que eres tú el que te quedas, jamás. Entiendo que es también parte de la vida, pero aun así considero que sería mejor suicidarse.”

–¿Y por qué no se suicida?

–Sí, lo he pensado. Creo que todos los seres humanos han pensado en suicidarse. A veces pienso en cortarme las venas y desangrarme poco a poco, pero luego pienso en el pinche chiquero que dejaría y me parece un horror.

“No me he suicidado porque no he tenido el impulso contundente de hacerlo. Pero también pienso en los seres amados que dejaría, porque por mucho que tú dejes una carta explicando que todo estaba bien, que yo estaba super plena y que fue una decisión más que madura y sensata, los haría pedazos.

“Pero ahora creo que tal vez la mejor manera de matarse sea a través de un ‘pasón’, te inyectas heroína –dicen que es una experiencia extraordinaria– y adiós, sin ensuciar nada, y todo mundo va a estar de acuerdo de que te fuiste muy contento.”

 

Rock

 

De trato finísimo, Medina fundó La Manga al lado de Mario Villa y del reconocido maestro de ballet Guillermo Maldonado. Los tres son una máquina creativa particular: Maldonado es uno de los entrenadores de danza más duros en el gremio. Como ensayador no permite el mínimo error, Medina ha sido una de sus alumnas predilectas y la ha entrenado hasta lograr de ella una bailarina atlética, precisa y con una fisicalidad extrema. En clase con Maldonado, Medina, de baja estatura y gran esbeltez –ganada a través del trabajo y una dieta nutritiva– levanta pesas que ni los varones pueden sostener. Al mismo tiempo lleva una vida sana, no fuma, no bebe ni consume ningún tipo de sustancia para alterar su conducta.

Por su parte, Villa se ha dedicado a perfeccionar un lenguaje de video en el que no cabe ni la imprecisión conceptual ni el error técnico. Controladores al máximo de la factura de En vida hermana, los tres son al mismo tiempo tranquilos, amables pero implacables en la búsqueda de la perfección escénica. 

“La motivación fue mezclar la música con video, el lenguaje corporal y el tratamiento de un personaje en términos de que un ser humano puede transformarse y desbarrar. La temática vino después de la investigación de la violencia y la belleza que he hecho en otra obras como El jardín del tartamudo, Cómo sería sin las flores y Hershey Man, entre otras.”

Explica Medina que está estructurada a manera de un concierto de rock:

“La primera pieza abre, la segunda mantiene el nivel anímico, la tercera es la calmadita, y en la cuarta rola se empieza a desatar una especie de conflicto que va a darle la entrada a la última que es un gran final… y si pega y la gente aplaude mucho, tienes otra pieza preparada para cerrar con furia. Los personajes son muy densos, muy castigados, atorados. Con una enorme carga de frustración.”

La obra se estrenó el año pasado, pero para Medina el montaje es más fuerte ahora:

“Todas las noches que bailo me muero. ¿Y cómo tomar de la mano al zopilote y no pelearte con él, de soltar, de irse en paz?”

–No parece coreografía sino un performance. Además el concepto de producción es lindo: la música, la danza, el vestuario, el video y hasta los buitres. No es un montaje depresivo.

–Sí, aunque la obra partió de asuntos muy autodestructivos de Mariana y yo. Parto de mis vivencias personales, de mi vida íntima como en todo lo que he hecho. En este caso el punto de partida era de mucho dolor, de rabia, y con el tiempo esta cosa de la autodestrucción se ha dado la vuelta para enfrentarnos a todo ello. Y ahora me es interesante tomarlo incluso a broma.

“Pero no puedo negar que hemos tenido muchas reacciones de rechazo por parte del público, les parece que nos burlamos de algo tan importante. Tengo mucho temor y por eso siempre he dicho que quiero ser primera en morir, no soportaría enterrar ni a mis padres ni a mi esposo Mario.”

–¿Es un temor infantil?

–Por supuesto. Pero es real. Soy así. Mi madre sufrió mucho cuando yo era adolescente. Me volví una pinche vieja loca, rebelde, y conocí al monstruo que llevo dentro. Y una vez que lo conoces te enamoras de él y nunca más lo dejas.

Con música original de Alonso Arreola y vestuario de Miguel Mancillas, la obra fue producida por el Programa Iberescena, el Fonca, La Manga Video Danza y La Granja Centro de Artes. Se presentará todos los viernes de febrero y marzo.  l