""¡Viva Manuel Esperón!", retumbó en Bellas Artes

lunes, 14 de febrero de 2011

MÉXICO, DF, 14 de febrero (apro).- Con un “¡Viva Manuel Esperón!”, Armando Manzanero, presidente de la Sociedad de Actores y Compositores de México (SACM), despidió en el Palacio de Bellas Artes al autor de 947 melodías para 500 películas, quien falleció el domingo 13 a los 99 años.
Era una de las figuras míticas de la canción mexicana, muchas de ellas dadas a conocer en el cine por grandes intérpretes.
Cerca de las 14:52 horas, el ataúd de madera color nogal fue recibido por la presidenta del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, Consuelo Sáizar. Entre aplausos, el féretro fue colocado en el vestíbulo del recinto cultural.
La primera guardia de honor la efectuaron Manzanero; la esposa del fallecido, Beatriz García, y sus hijas Flor de Azalea, Maigualida (nombres como las canciones que el mismo Esperón escribió y cantó Jorge Negrete) y Graciela.
Beatriz García recordó para esta agencia que el héroe del autor de la música de Amorcito corazón y Ay Jalisco no te rajes era el revolucionario Emiliano Zapata, “además siempre recordaba cuando conoció a Pancho Villa”, y mencionó que ayudó mucho a los cantantes y actores Pedro Infante y Jorge Negrete.
Agregó que le gustaba leer al escritor argentino Julio Cortázar y al poeta mexicano Amado Nervo, de quien musicalizó poemas como El día que me quieras.
En la siguiente guardia participaron el roquero Alex Lora; el compositor José Ángel Espinoza Aragón, Ferrusquilla, y el empresario y político Miguel Alemán Velasco, hijo del expresidente de la República.
Luego, dos grupos de mariachis entonaron Amorcito Corazón, Ay Jalisco no te rajes, Tequila con limón y Cocula (“De Cocula es el mariachi, de Tecalitlán los sones”), entre otras melodías.
Manzanero expresó a Apro que si Esperón hubiera vivido hasta el 3 de agosto, “hubieran sido cien años de buena vida y amor para toda la gente que lo rodeaba, cien años de productividad, cien años de ser un señor que puso el nombre de México en lo más alto con el sello que le dio a la música nuestra”.
Resaltó que a Esperón “no puedo decir que lo amé, porque cuando la gente deja cosas como él, no puede existir el término pasado”.
--¿Qué características musicales le reconocía?
--Esa grandeza que tenía para componer obras de grandes orquestas. Se reconocía enseguida el sello tan personal que le puso a todas las películas. Era un señor inmensamente adaptable en una sola palabra: un gran músico. Cuando yo era un adolescente (tengo ahora 75 años), me enamoré en la voz de Los Panchos de Flor de azalea, y de muchas piezas más.
--¿Cómo definiría ese sello de Esperón?
--Es un toque divino que no se le da a todo el mundo; que alguien nace con él, vive con él, se abraza de él y se va con él.
--¿Se acaba una época musical con la muerte de Esperón?
--No. México es un semillero de grandes creadores, y además él deja una escuela, y va a seguir…
A su vez, Lora expresó estar conmovido y triste, “pero para los que tuvimos el gusto y el privilegio de convivir con el maestro, también tenemos que estar contentos porque fue realmente una bendición de Dios el haber compartido con él su simpatía, música e inspiración”.
Manifestó que el recuerdo del compositor quedará para siempre “y sobre todo su música y su actitud ante la vida y el amor”.
Evocó que cada semana en la SACM vio cómo era “un ejemplo para todos, como músico, compositor y persona”.
Ya habían pasado 80 minutos y Las golondrinas despidieron el féretro; sus restos fueron cremados a las 20:00.
Según Beatriz García, la mitad de las cenizas se las quedará su familia y la otra mitad las depositarán en la Rotonda de los Hombres Ilustres.

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