Maestros de Oaxaca anuncian paro de labores y bloqueos

martes, 15 de febrero de 2011

OAXACA, Oax., 15 de febrero (apro).- La sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) anunció que mañana miércoles pararán labores en protesta por los hechos violentos que se dieron este martes en la capital del estado por la visita del presidente Felipe Calderón.
En el marco de la visita de Calderón, elementos de la Policía Federal (PF) y estatal se enfrentaron con maestros de la sección 22, con saldo de 20 heridos, entre ellos ocho policías, cinco profesores y tres periodistas.
El zafarrancho entre uniformados y docentes duró alrededor de seis horas.
Incluso, el evento que tenía programado Calderón en esta capital apenas duró media hora y se retiró en medio de protestas de los sindicalistas.
El secretario de Seguridad Pública estatal, Marco Tulio López Escamilla, negó que el gobierno de Gabino Cué utilice una política represiva y aseguró que lo que ocurrió fue una agresión que dejó ocho policías lesionados: seis federales y dos estatales.
Sin embargo, esta noche la Comisión Política de la sección 22 pidió a Cué Monteagudo ofrezca una disculpa pública por las agresiones de los uniformados en contra de los mentores.
Los sindicalistas anunciaron que este miércoles 16 se suspenderán las clases en las 13 mil 500 escuelas de la entidad; también realizarán marchas y bloqueos en la entidad.
En conferencia de prensa, el secretario general de la sección 22, Azael Santiago Chepi, informó que mañana a las diez de la mañana se realizará una marcha al zócalo de esta ciudad.
Mientras los sectores más combativos del magisterio, como Juchitán, Huautla y Huajuapan, entre otros, efectuarán bloqueos en respuesta a la agresión de que fueron objeto este martes.
Además, Santiago Chepi exigió la salida de la secretaria general de Gobierno, Irma Piñeiro Arias, así como del titular del Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO), Bernardo Vásquez Colmenares.
El dirigente del magisterio advirtió al gobernador que no habrá diálogo mientras estos funcionarios sigan al frente de esas dependencias estatales.

El zafarrancho

Tras el espeso humo del gas lacrimógeno y el estruendo de las bazucas lanza-granadas de las fuerzas federales sobrevino la batalla campal.
El parte preliminar de este zafarrancho es de por lo menos 20 heridos, cinco de ellos de gravedad; doce detenidos, un tráiler incendiado, vehículos oficiales destruidos y daños materiales al palacio de gobierno, Facultad de Derecho, instituciones bancarias y del propio magisterio, donde fueron rescatadas tres mujeres de la PF.
Fueron seis horas de intermitentes enfrentamientos entre maestros y los uniformados federales y estatales, quienes coparon el zócalo de Oaxaca para resguardar al presidente Calderón.
Desde el anuncio de la visita del Ejecutivo federal a Oaxaca se atisbaban nubarrones, al ser declarado el presidente “persona non grata” por parte de la sección 22.
El presidente de la Liga Mexicana por la Defensa de los Derechos Humanos (LIMEDDH), Isaac Torres Carmona, calificó como un acto de “irresponsabilidad”, de parte del gobernador Gabino Cué, y un acto de “provocación” del presidente Calderón, el realizar un acto público en el palacio de gobierno, y un craso error al dejar todo el aparato de seguridad al mando federal.
Consideró que la presencia de Calderón generó irritación, tomando en cuenta que se viene de un proceso de represión del 2006, donde la propia autoridad federal tuvo una participación activa; aunado a ello, recordó, los delitos siguen impunes porque el gobierno del estado no ha dado signos claros de voluntad para generar canales de justicia para los agraviados.
Todo era cuestión de ser escuchados.
Inicialmente, unos 300 maestros trataron de romper el cerco de seguridad instalado por policías federales y estatales que prácticamente tomaron el zócalo desde las cinco de la mañana para que nadie importunara a Calderón.
Camiones artillados, vallas metálicas y cientos de policías federales, estatales y militares, así como francotiradores, conformaron el cero de seguridad en el zócalo.
Los choques se desarrollaron en cuatro frentes: el más violento se produjo en la esquina que forman las calles de Guerrero y Armenta y López; el segundo, en Hidalgo y Armenta y López; el tercero, en la Alameda y el atrio de catedral, y el cuarto en el andador turístico de Alcalá.
Entre las 10:30 y las 11:30 horas, se dio el primer enfrentamiento entre uniformados y maestros, que dejó inicialmente cinco sindicalistas lesionados, entre ellos Gabriel Melitón Santiago González, secretario de prensa y propaganda de la sección 22; Raymundo Servando Santiago Sánchez, quien presenta “una lesión pulmonar por impacto de cartucho”, así como Lorena Cruz.
De igual forma, resultó herido de bala en la pierna izquierda el periodista Gildardo Mota y con lesiones leves los fotógrafos Jaime García y Darío Nolasco.
Por su parte, el titular de la SSP estatal, Marco Tulio López Escamilla, dijo que en la primera escaramuza resultaron heridos ocho policías: seis federales y dos estatales.
La utilización de gases lacrimógenos obligó a que los estudiantes de la escuela primaria “Basilio Rojas” fuera evacuada y que el dirigente magisterial, Azael Santiago Chepi, anunciara que con esta agresión se fracturó el respeto institucional hacia el gobierno de Gabino Cué.
Una segunda confrontación sobrevino a las 13:00, cuando el comité directivo seccional del magisterio comenzó a retirar las vallas metálicas y a avanzar rumbo al palacio de gobierno. Sin embargo, sólo alcanzaron a avanzar unos 30 metros porque los uniformados frenaron sus intenciones.
Cuando el magisterio se enteró que Calderón ingresó al palacio, cerca de las 13:30, arreciaron los empujones y las consignas, y en respuesta recibieron gases lacrimógenos para dispersarlos.
Fue entonces que se produjo el choque en el zócalo del lado de la alameda de León y de la catedral.
Mientras Calderón presidía el acto en el palacio de gobierno, los estruendos de las bazucas lanza-granadas retumbaban y el gas lacrimógeno invadía la atmósfera del centro histórico.
Media hora duró el evento presidencial.
A las 14:00, cuando el presidente abandonó el palacio de gobierno y comenzó el retiro las vallas metálicas, sobrevino el choque más intenso.
El propio secretario de Seguridad estatal, López Escamilla, fue vapuleado por los maestros y, en respuesta, los policías utilizaron sus armas.
En esa refriega cayó gravemente herido el integrante de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), Marcelino Coache Verano.
Los maestros retuvieron a tres mujeres policía y las llevaron a su sede en Ciudad Universitaria, donde horas más tarde fueron rescatadas por la PF.
En respuesta, los inconformes secuestraron por lo menos ocho autobuses y los atravesaron en diferentes calles del centro histórico.
Mientras, contingentes de la policía y el Ejército fueron trasladados a las inmediaciones del Centro Cultural Santo Domingo, donde se ofreció una comida al presidente Calderón.
En el andador turístico continuó la zacapela y culminó cerca de las 18:00, cuando Calderón Hinojosa abandono territorio oaxaqueño; sin embargo, los inconformes procedieron a quemar un tráiler con placas de circulación C-45-41 en el que se transportaban las vallas metálicas.
El dirigente magisterial Azael Santiago Chepi anunció esta noche que este miércoles los 72 mil maestros suspenderán las clases en todo el estado para realizar marchas y bloqueos carreteros en las principales vías de la entidad.
Por su parte, Gabino Cué consideró que con la visita de Calderón se “han dado muestras contundentes de apoyo para Oaxaca y ha sido franca su voluntad de relanzar la política social en beneficio de los sectores más vulnerables de la sociedad oaxaqueña”.
Explicó que el resultado de esta gira presidencial trajo, entre otros beneficios, una inversión inmediata de mil millones de pesos para realizar obras de introducción de agua potable, drenaje, electrificación, apertura y mejoramiento de caminos en comunidades indígenas de alta marginación.
Sin embargo, admitió que durante el desarrollo de la visita presidencial se registró un desafortunado incidente de violencia que de ninguna manera altera la voluntad de su gobierno para atender con respeto y diligencia las legítimas demandas del magisterio oaxaqueño.
Luego de reiterar su propuesta de diálogo permanente para dirimir cualquier tema pendiente, lamentó los hechos y asumió el compromiso de llevar a cabo una investigación y castigar a quienes afectaron con sus actos a maestros, representantes de los medios de comunicación y particulares.

mav

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