Detecta ONU "zonas muertas" en los ríos Grijalva y Usumacinta

lunes, 21 de febrero de 2011

VERACRUZ, Ver., 21 de febrero (apro).- El especialista en ecosistemas de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Porfirio Álvarez, reveló que los elevados índices de contaminación y la falta de oxígeno en el agua han dejado “zonas muertas” en las cuencas del Grijalva y el Usumacinta.
    De acuerdo con el coordinador del ecosistema marino del Golfo de México, en las cuencas de esos dos importantes afluentes que atraviesan el sur de la República mexicana hay áreas acuáticas y marinas con muy bajos contenidos de oxígeno, sobre todo en los estados de Tabasco y Chiapas.
    En conferencia de prensa, el representante de la ONU explicó que un grupo de investigadores detectó que el fenómeno en cuestión es muy parecido al que se registró hace cinco años en la cuenca del Mississipi, que cruza casi todo el territorio de Estados Unidos y llega hasta Canadá.
    Se trata, dijo, de áreas conocidas coloquialmente como “zona muerta”, que afectan la vida acuática y marina debido a los altos contenidos de elementos químicos vertidos en el agua.
    Antes de su participación en el Foro Internacional “Manejo Sustentable de los Recursos Marinos Vivos del Golfo de México”, donde participan investigadores de México y Estados Unidos, el representante de la ONU subrayó que entre las causas que provocan la disminución de oxígeno en el agua está el uso de fertilizantes en las actividades agrícolas.
    Y agregó que el evento, que se celebra en este puerto, tiene el objetivo de realizar un plan sustentable en la zona del Golfo de México –que se pondría en marcha en el año 2013–, con el objetivo de impulsar el desarrollo sustentable, así como estrategias de conservación de los recursos vivos y la reducción de contaminación en las cuencas hidrológicas, además de establecer un acuerdo entre los gobierno de Estados Unidos y México, bajo el respaldo de la ONU.
    El especialista en ecosistemas afirmó que el Golfo de México enfrenta serios problemas ambientales, muchos de los cuales son de carácter transfronterizo, entre ellos la sobrepesca, pero sobre todo la contaminación que se presenta desde las cuencas altas, derivada de derrames de petróleo, especies invasoras, cambio climático y degradación del hábitat.
    Ante ello, subrayó la necesidad de buscar alternativas y adoptar una visión integral con un enfoque ecosistémico para mitigar las distintas amenazas en el largo plazo, y por eso la urgencia de contar con programas binacionales o internacionales para la gestión de los recursos marinos vivos del Golfo.
Porfirio Álvarez mencionó que México y Estados Unidos ya trabajan de manera conjunta en un plan para el cuidado de los océanos, basado en la conservación y restauración de los sistemas costeros, los recursos vivos del Golfo de México, la reducción de la contaminación y el impulso de una cultura de participación pública.
El especialista de la ONU mencionó que el fondo económico con el que trabajan tanto en México como en Estados Unidos es de 4.5 millones de dólares para los próximos cuatro años, recursos con los que se investigará el comportamiento que ha tenido el Golfo de México en los últimos años.

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