Hilos

viernes, 25 de febrero de 2011 · 01:00

MÉXICO, D.F., 23 de febrero (apro).- Más allá de los sucesos, cual terremotos, que han derribado a los gobiernos de Túnez y Egipto y que están contagiando de temblores a los gobiernos de Argelia, Yemen, Irán y otros países islámicos; más allá de si esos sucesos van a tener consecuencias revolucionarias o simplemente se quedarán en revueltas; más allá de si los mismos son acontecimientos que afirman o no que los verdaderos protagonistas de la historia son los pueblos y no los grandes personajes, los héroes , como diría Carlyle, opinión tan en boga, tan celebrada y tan propagada por la ideología individualista de esa globalidad en la que viven en ese su hoy; más allá de que esas protestas multitudinarias de tunecinos y egipcios sean expresión del ideal de libertad, respetables lectores de la presente, esos sucesos dicen mucho más. Bueno, eso es lo que cree, según el leal saber y entender, el servidor de ustedes.

En lo personal, debido a mi larga experiencia en eso de manipular los hilos que movieron y pueden mover a tantos personajes en tantas historias, considero que los jóvenes tunecinos y egipcios, que según las agencias de noticias son los que han promovido e impulsado mayormente lo sucedido en sus países, y que están poniendo de cabeza toda la política del llamado Medio Oriente, no fueron movidos ni están impulsados, según mi punto de vista, repito, por un ideal de libertad como tantos proclaman, sino por la dura realidad material de que ya no aguantan más a gobiernos autoritarios, represores e incluso torturadores; empujados por las duras realidades materiales de empleos mal pagados, en el mejor de los casos, y en el peor, por las duras realidades materiales del desempleo; soliviantados por la mala y nula educación que los hace incompetentes en ese su mundo que tiene como motor una competencia feroz; motivados, más bien, no por idealismos, sino por la dura realidad material de una inequitativa repartición de la riqueza en sus respectivos países.

Ustedes, respetables lectores, dirán si esos sucesos que están ocurriendo en Túnez y Egipto demuestran o no de manera contundente que los seres humanos se mueven por el duro materialismo de la necesidad y no principalmente por el delgado hilo del ideal. ¿Qué dicen?

Por favor, no me mal interpreten, su servidor no niega ni duda en admirar el valor heroico de los millares y millares de tunecinos y egipcios que han expuesto y siguen exponiendo sus vidas para conseguir un mundo mejor para ellos y sus descendientes.

Siguiendo con el hilo de la presente, considero que los multicitados sucesos han hecho y están haciendo visibles los ordinarios y groseros hilos que mueven a la democracia neoliberal, a la democracia al uso del capitalismo (que por cierto ya estaban y siguen poniendo en evidencia los documentos secretos que está dando a conocer al público el portal Wikileaks). Visibles los mismos, se puede pensar que el repentino interés y simpatía, alabanza y apoyo hacia las protestas multitudinarias de tunecinos y egipcios contra sus gobiernos por parte de las democracias neoliberales, la democracia capitalista, así como sus pedidos e incluso exigencias de que se respeten los derechos de los que participan en los mismos, le parecen a este servidor dignos de Tartufo, hipócritas, cínicas expresiones de una doble moral, pues nadie ignora la preocupación y los esfuerzos empleados por manipular en su beneficio por parte de las democracias capitalistas esa parte del mundo, el Medio Oriente. Siendo así, uno no se explica que necesitaran 30 años para que se dieran cuenta de lo que ellas mismas provocaron y alimentaron durante ese largo tiempo, esto es, gobiernos policiacos, represores, torturadores y corruptos hasta el copete.

Lo siento, no puedo creer que la inocencia o la ignorancia de los gobernantes de las democracias capitalistas llegara a tanto, más bien considero que los mismos, con astucia gatopardezca –que todo cambie para que todo siga igual–, están intentando manipular los hilos del poder de la ilusión, del que Gastón Soublette ha dicho “…que es el poder que hace del mundo un teatro en que cada ciudadano cree ser un individuo autónomo, pero que en realidad no es más que un títere del poder dominante que ordena las cosas de tal modo que todos, a la postre, trabajan en su beneficio”.

Bien, eso cree su servidor. Ustedes, respetables lectores de la presente, ¿qué opinan?

Con los mejores deseos.

RL MARIONETISTA STROMBOLI

Comentarios