Duranguenses, cercados por el narco

lunes, 28 de febrero de 2011

El propio gobernador de Durango, Jorge Herrera Caldera, admite  que la violencia provocada por el narco crece, sobre todo en seis municipios, mientras  la Secretaría de Gobernación sostiene en un cuadernillo denominado Mapeo de seguridad, que el cártel de Sinaloa y Los Zetas tienen infestada toda la entidad. Pero lo que hoy aterra más a la población son los secuestros, como el de Leo, hijo de don Polo Valenzuela, quien fue asesinado poco después de que denunció ante este semanario las corruptelas de que fue víctima.

DURANGO, DGO., 28 de febrero (Proceso).- El propio gobernador Jorge Herrera Caldera lo admite: “La lucha entre los grupos del crimen organizado recrudeció el clima de violencia e inseguridad en esta entidad”.

El mandatario aclara que, con excepción de esta ciudad y de algunos municipios en los que el cártel de Sinaloa mantiene un cerco que impide el avance de Los Zetas, “el resto del territorio está en plena disputa. Mientras, regiones como El Mezquital, Pueblo Nuevo, Santiago Papasquiaro y Otáez se mantienen en abierta confrontación”.

Con respecto al secuestro de Leo Valenzuela, hijo de don Polo Valenzuela  –quien fue asesinado el viernes 4, días después de dar a conocer el secuestro de su hijo Leo a Proceso–, Herrera Caldera se deslinda: “La fiscalía es autónoma y la investigación sobre el caso de don Polo es su responsabilidad”.

Y aun cuando el fiscal Ramiro Ortiz asegura que se realizaron todas las diligencias para localizar a Leo, en el expediente sobre ese caso no aparece ninguna constancia documental sobre dichas diligencias ni tiene número de folio, según observó la reportera al consultar el legajo.

Lo que sí tiene son varios testimonios reveladores: que Leo fue asesinado días después de su secuestro, y que el plagio y su muerte fueron ordenados por un zeta que opera en el municipio de Nuevo Ideal.

Sobre los grupos organizados cobran por derecho de piso y recurren a la extorsión, el gobernador comenta que esos delitos “no han pegado tan fuerte en el estado como el secuestro”, que se multiplicó en los municipios en disputa, dice.

El 8 de junio de 2008 este semanario informó que el cártel de Sinaloa, dirigido por Joaquín Guzmán Loera, El Chapo, comenzó a perder fuerza en esta plaza que antaño nadie le disputaba, sobre todo en puntos estratégicos. Los Zetas y los Beltrán Leyva, aliados del cártel del Golfo, irrumpieron en la entidad los primeros meses de ese año.

Extracto del reportaje que se publica en la edición 1791 de la revista Proceso, ya en circulación.

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