Aristegui pide su reinstalación; mi despido, un berrinche presidencial, asegura

miércoles, 9 de febrero de 2011
MÉXICO, D.F. 9 de febrero (apro).-  La periodista Carmen Aristegui calificó como falso que el motivo de su salida del noticiero Primera Emisión de MVS haya sido la violación a un código de ética y aseguró que su despido se debió "al desahogo absurdo de un berrinche presidencial”. Al tercer día fuera del aire, Aristegui resucitó en los micrófonos de una multitudinaria conferencia de prensa en la Casa Lamm para desmentir que haya transgredido el código de ética de la empresa MVS y calificar esta versión como una “coartada” para justificar su despido luego de la pregunta lanzada el viernes 4 de febrero al aire: “¿Tiene o no problemas de alcoholismo el presidente de la República?” “En este momento no sólo no rectifico ni me disculpo sino, por el contrario, ratifico la pertinencia de que la Presidencia de la República se manifieste al respecto”, sentenció Aristegui. Hasta ahora, la empresa MVS no ha dado a conocer su posición respecto al llamado de Aristegui para buscar “una salida digna y decorosa”. La periodista propuso que se publique otro comunicado oficial de la empresa en donde la valoración sobre su integridad ética y periodística quede resarcida. “Le digo a MVS: que no les demos el gusto”; y subrayó que la empresa no puede ser víctima de un “berrinche presidencial”. El valor de preguntar Aristegui lamentó que la Presidencia de la República se haya sentido ofendida por el cuestionamiento. “No hubo ni hay en la formulación de mi pregunta ninguna intención o ánimo de ofender”, dijo al mismo tiempo que insistió en que las presiones vinieron por parte de Los Pinos. “La Presidencia de la República no respondió a la periodista. De inmediato exigió a los dueños, que no a la periodista, una disculpa pública inmediata por la tremenda osadía. Demostró con ello un grado de irritabilidad e intolerancia que, por sí mismas, hablan de algún tipo de problemática”, expuso Aristegui. “Mi estimado amigo Jorge Ramos escribió hace algunos años un texto magnífico que tituló ‘El Derecho a Preguntar’. Recordaba así a la maestra Oriana Fallacci, quien decía que no debía existir ninguna pregunta prohibida. Todo se puede preguntar, con mayor razón si se trata de preguntarle a la gente con poder”, reflexionó Aristegui. Recordó que fue el propio Ramos quien le preguntó a Vicente Fox si consumía el antidepresivo Prozac. Fox se molestó, pero le respondió “no”. Y la propia Aristegui lanzó otras preguntas incómodas en su extenso documento de siete cuartillas: “¿No tuvo Bill Clinton que hablar del semen depositado en el vestido azul de una muchacha ante una audiencia de millones? ¿No, acaso, el estado de salud de Dylma Russef fue motivo de debate público antes de llegar a ser la presidenta de Brasil que ahora es? ¿Acaso no son las francachelas y excesos de Silvio Berlusconi materia de debate nacional? ¿Por qué en México los empresarios de los medios pueden ser sometidos a presiones indebidas para que silencien a comunicadores?” Las preguntas incómodas las lanzó también en contra de la concentración de medios en México: “¿Por qué en México los empresarios de medios pueden ser sometidos a presiones indebidas para que silencien a sus comunicadores? ¿Por qué la sociedad mexicana se tiene que conformar con una sola visión de las cosas? ¿Por qué fatalmente tenemos que vivir con la existencia de un duopolio televisivo que no sólo envilece las pantallas con programas denigrantes y nocivos como los de reciente estreno, sino que es ya, en sí mismo, un poder que ha dañado la vida democrática nacional?” Y más preguntas incómodas: “¿Qué clase de democracia es ésta que por un comentario editorial que irritó al gobernante se le corta la cabeza a quien opinó? ¿Por qué desde el poder político pueden llevar las cosas al extremo, escalando el conflicto, deliberadamente, hasta lograr hacerle las cosas imposibles tanto al empresario, como a la periodista ocasionando la ruptura?” La concentración mediática Una parte importante del texto que leyó Aristegui se dedicó a criticar la concentración mediática y el debilitamiento del Estado frente al poder del duopolio televisivo. Agradeció las muestras de apoyo expresadas un día antes en la Cámara de Diputados, pero advirtió que “no sirve mucho a la democratización de los medios de comunicación condenar la censura por un hecho como éste, al mismo tiempo que se coexiste con leyes que podrían y deberían ser modificadas en beneficio de toda la población y no de unos cuántos”. Crítica de la Ley Televisa, lo cual le valió que la empresa WRadio la sacara del sistema Sky hasta cortar su contrato en 2008, Aristegui insistió que el trasfondo más grave del problema son las presiones ejercidas por los poderes fácticos para evitar que MVS pueda explotar sus concesiones en la banda 2.5 Ghz. “Es ésta una de las razones fundamentales por las cuales en México no se despliega a plenitud un derecho fundamental como el de la libertad de expresión. Asuntos que deberían resolverse con la mayor certidumbre jurídica, en materia de plazos, planes de cobertura, plan de negocios y de inversión terminan siendo asuntos de decisión política y no de las áreas técnicas en la materia”, argumentó. Es el caso de las concesiones en la banda 2.5Ghz, de las cuales MVS posee la mayoría. “No obstante haber ya desahogado todos los requerimientos técnicos en materia de competencia y de la opinión favorable de algunos comisionados de Cofetel y de Cofeco y de tener a la espera cantidades millonarias de inversionistas nacionales y extranjeros, inexplicablemente la decisión se ha retrasado por cinco años”. Tercer día de protestas Paralelamente, por tercer día consecutivo, aproximadamente un centenar de personas realizó una protesta de casi tres horas frente a las instalaciones de MVS Radio, en la colonia Polanco, para repudiar el despido d Aristegui y demandar su inmediata reinstalación. Lamentaron que MVS haya cerrado uno de los “escasos espacios críticos” en el periodismo radiofónico del país, y anunciaron un boicot contra la carrera atlética que organiza MVS, programada para el próximo 20 de febrero. “Alcoholímetro a Calderón”, “MVS no es nadie sin Carmen”, coreaban los inconformes.