Exige G8 a dirigencia del PRD cancelar alianzas con el PAN

martes, 1 de marzo de 2011

MÉXICO, D.F., 1 de marzo (apro).- Las corrientes del Partido de la Revolución Democrática (PRD) agrupadas en el denominado G8 acusaron a la dirigencia nacional, encabezada por Jesús Ortega, de provocar la ruptura y la división interna en ese instituto político, al impulsar las alianzas electorales con el Partido Acción Nacional (PAN).
    En conferencia de prensa, Horacio Duarte, Carlos  Sotelo, Dolores Padierna, David Cervantes, Socorro Reseñas y Saúl Escobar, calificaron como “ilegales” las alianzas con Acción Nacional, en virtud de que, afirmaron, violan los principios y la línea política aprobada en el XII Congreso Nacional.
    En un comunicado leído por Cervantes, el G8 propuso que Jesús Ortega y sus aliados de las corrientes ADN y Foro Nuevo Sol cancelen sus acuerdos y alianzas con el PAN y se abstengan de involucrar a dirigentes panistas en las decisiones del partido.
Además, que se sustituya al coordinador del Diálogo para la Reconstrucción de México (DIA), Manuel Camacho Solís –promotor de las alianzas con el PAN–, y se conforme un frente de izquierda para la elección del próximo 3 de julio en el Estado de México, impulsando al diputado federal Alejandro Encinas como candidato a gobernador.
    Sobre la sustitución de Camacho, Escobar comentó que ya mandaron la carta con la propuesta al PRD, PT y Convergencia, partidos que conforman el DIA.
Es evidente, agregaron, el acuerdo establecido con Felipe Calderón para las alianzas electorales, que incluso abarcarán la candidatura presidencial en 2012.
    “En un principio se pretendió justificar el caso de Oaxaca como un proceso de excepción en la aplicación de la línea política que aprobó nuestro XII Congreso Nacional, debido a la situación particular que en ese estado se presentaba.
“Después se argumentó que había que derrocar a los gobiernos caciquiles del PRI, pero casos como los de Tlaxcala, Guerrero y Baja California Sur desmienten estos argumentos y han dejado claro que se trata, además, de un compromiso de este sector del partido con la derecha del PAN, a fin de que el PRD legitime a Calderón y sirva a ese partido para recuperarse de la debacle electoral en la que se encontraba y reposicionarlo frente al PRI nuevamente como fuerza competitiva”, consideraron.
     Los integrantes del G8 afirmaron que el costo político de las alianzas ha sido muy caro para el PRD, porque lo muestra como un partido incongruente que se alía con el partido que les hizo un fraude electoral en 2006, robándoles la presidencia de la República.
“Además, se ha provocado el desdibujamiento político y la dispersión orgánica del partido, que aparece hoy como una fuerza claudicante en su papel opositor y de lucha por la transformación del país, jugando un vergonzoso papel de subordinación al gobierno usurpador”, indicaron.
Y añadieron que en lugar de buscar la unidad del PRD con el Movimiento Regeneración Nacional (Morena), encabezado por Andrés Manuel López Obrador, o invitar a su fundador, Cuauhtémoc Cárdenas, a participar de manera activa en el partido, la dirigencia perredista privilegia sus acuerdos con la derecha panista.
“Jesús Ortega y dirigentes estatales del PRD han abierto las puertas a dirigentes nacionales y estatales del PAN, para intervenir en los asuntos internos del partido, actuando como uno más de sus aliados”, concluyeron.