"El Aguinaldo"

jueves, 3 de marzo de 2011

MÉXICO, D.F., 3 de marzo (apro).- En El Aguinaldo --obra adaptada a partir de “Cuento de Navidad” de Charles Dickens y dirigida por Abraham Oceransky,en su carpa La Libertad en Jalapa, Veracruz--, los personajes no viven la esperanza del significado de las fiestas decembrinas.

Los personajes de Oceransky lejos están del espíritu religioso de la Navidad; en su universo cotidiano lo que realmente esperan con gran anhelo es la llegada del aguinaldo y soñar que les permitiría sobrevivir la terrible cuesta de enero.

         En enero es cuando hay que ir al Monte de Piedad, se busca un nuevo trabajo, hay quien vende ropa o lo que sea para sobrevivir y compensar que en diciembre, aunque sea por un instante fueron ricos.

         “Siempre me encantó la obra de Dickens que no necesariamente me parece una pieza sobre la Navidad --dice Oceransky a Apro--. La historia me daba un poco de miedo y hasta asco por los ambientes que narra el autor, decidí entonces adaptarla al público mexicano.

         “Es una pieza que puede ponerse en cualquier época del año, pero comercialmente nos han acostumbrado a que las películas de Navidad se ven en invierno, hay cine de verano y cine de primavera.”

         Oceransky es reconocido por ser un director emblemático, vanguardista y maestro de varias generaciones de actores, es autor, adaptador, creador y productor de un sinnúmero de obras. Aficionado a las artes orientales ha trabajado con artistas como Natsu Nakajima, Ko Murobishi fundó el teatro El Galeón. Su producción escénica es tan seria y variada que lo mismo cimbró al público de hace varias décadas con su Marat Sade, que monta obras con la Compañía Nacional de Teatro, como su Final de Partida (EndGame) de Samuel Beckett con las última aparición en el foro del recientemente fallecido Claudio Obregón.  l

         Para Oceransky “Cuento de Navidad” tiene un eje temático social:

         “Es un tema brachtiano, sí es Navidad pero todo se relaciona con una familia, con el patrón,  con qué pasa con tu dinero, quiénes viven más felices. ¿Los que no tienen nada o los que tienen mucho y buscan estar alejados de lo social porque temen por su economía. 

         “El mexicano es así, tiene poca lana y está con todos sus cuates y sus familiares viendo como resuelven la situación y eso implica un poco más de cariño. Hay esperanza, un pequeño cambio en la mente podría dar un cambio colectivo importante. La risa en este caso no es un desahogo sino una expresión de felicidad.”

         En su lectura, la comedia --que hace pocas-- permite bailar mambo y chachachá y no “como en un show, sino porque es lo que la gente hacía en los cuarenta y cincuenta porque estaba contenta no había asaltos no había mucho de lo que ahora nos agobia.”

         El elenco de El Aguinaldo está compuesto únicamente por ocho mujeres, aparecen personajes de Walt Disney porque fue el cine con el que muchos crecimos, con Campanita, Pinocho, el fantasma es un especie de pachuco, un gañan. Las mujeres actúan como hombres.

         “Como me gusta el teatro oriental quería hacer algo con sólo hombres, pero ahora hay más mujeres en la cultura y la puesta  funciona muy bien.” Sin embargo, señala que ha sido muy duro mantener su temporada porque “la provincia resulta muy árida para la cultura, los apoyos no son suficientes, pero Jalapa es un lugar muy hermoso y con mucha gente muy valiosa y vale la pena el esfuerzo.”

         Siempre fiel a sus laboratorios teatrales, Abraham Oceransky no piensa abandonar la docencia ni la dirección:

         “Vivo austeramente pero en un lugar hermoso y haciendo lo que más me gusta. Seguiré hacia delante porque siento que ahora soy mejor director que antes. He mejorado con el tiempo.”