Propone congresista incluir a seis cárteles en la lista de organizaciones terroristas

jueves, 31 de marzo de 2011

México D.F., 31 de marzo (apro).- Por segundo día consecutivo, la guerra emprendida por el presidente Felipe Calderón contra el narcotráfico ocupó la atención de congresistas estadunidenses, uno de los cuales, el republicano Michael McCaul, advirtió de plano que México está perdiendo la batalla y, peor aún, que se encamina irremediablemente a convertirse en un Estado fallido.

         Además, sostuvo que la violencia en México ya no se limita al narco, sino que afecta ya los servicios básicos.

         “México corre peligro de convertirse en un Estado fallido controlado por criminales. Si esto sucede, México podría convertirse en un refugio para terroristas que sabemos están intentando ingresar a Estados Unidos a través de nuestra porosa frontera", dijo el presidente del subcomité de supervisión e investigaciones del Comité de Seguridad Nacional y legislador republicano por Texas, durante el segundo día de audiencias en el Congreso, donde se evalúan las consecuencias de la guerra del presidente Felipe Calderón contra el crimen organizado.

Siguió el congresista estadunidense:

"A mi juicio, México está perdiendo la guerra, y nosotros también".

Mc Caul añadió que "si bien no se rigen por la ideología religiosa, los cárteles de la droga mexicanos operan en la misma manera que Al-Qaeda, los talibanes o Hezbolá, cada uno compartiendo el deseo, y usando tácticas similares, de ganar influencia política y económica".

El congresista republicano es el autor de una iniciativa de ley para catalogar como "grupos terroristas extranjeros" a seis cárteles de la droga de México, clasificación por la que se podría enjuiciar por terrorismo a narcos mexicanos y a traficantes de armas estadunidenses.

La legislación propuesta por McCaul, un exfiscal federal y exsubprocurador general de Texas, está dirigida a las organizaciones criminales de los Arellano Félix, Los Zetas, los Beltrán Leyva, la Familia Michoacana y los cárteles del Golfo y de Sinaloa.

"Los cárteles usan la violencia para lograr influencia política y económica (...) matan, secuestran y torturan para intimidar a ciudadanos y funcionarios de gobierno", dice el documento.

Asimismo, refiere que los carteles mexicanos "se han hecho con el control de buena parte del norte de México y esto ha provocado un desborde del crimen que ha resultado en el abandono de propiedades y la pérdida de seguridad en el lado estadounidense de la frontera".

Segun MCaul, actos como el asesinato de un agente estadounidense de migración, Jaime Zapata, en febrero pasado constituye un "acto de terrorrismo como lo define la ley federal" estadunidense.

En la sesión de ayer, la situación en México fue abordada en dos audiencias legislativas por separado y, como casi siempre en tiempos recientes, con la óptica de que representa una amenaza a la seguridad de Estados Unidos.

Por ejemplo, el jefe del Comando Norte de Estados Unidos (Northcom), almirante James Winnefeld, declaró que el crimen organizado mexicano cuenta, por ingresos disponibles, lo que sería equivalente a una de las diez fuerzas armadas más grandes del mundo, mientras que el director de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI), Robert Mueller, afirmó que a pesar de los esfuerzos del gobierno de Felipe Calderón Hinojosa, el incremento de homicidios indica que se continúa desatando una "violencia extrema" que "impacta" a Estados Unidos.

Winnefeld, jefe del Comando Norte –la instancia militar dedicada a Estados Unidos, Canadá y México–, elogió a las fuerzas militares mexicanas en su lucha contra las "organizaciones criminales trasnacionales", ante el Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes, al subrayar que enfrentan una amenaza "sofisticada" y "muy bien financiada".

Dijo que al calcular que 40 mil millones de dólares fluyen de Estados Unidos a México en beneficio de estas organizaciones del crimen, y que "aunque no son fuerzas militares, si uno toma esos 40 mil millones y los compara con (el presupuesto de) las fuerzas militares del mundo, (los criminales ocuparían uno de los primeros diez lugares. Entonces es una amenaza bien financiada en gran medida por nuestra demanda de droga en  Estados Unidos".

Winnefeld comentó que las fuerzas de seguridad mexicanas, frente a esta amenaza, han tenido algunos éxitos  "muy serios" en los pasados 16 meses, donde han mostrado capacidades operativas "muy sofisticadas", como en el caso de la detención de los responsables del asesinato del agente de Inmigración y Aduanas Jaime Zapata y la captura de unos 28 líderes criminales. Alabó en particular a las fuerzas militares en su difícil  "transformación" de una fuerza convencional dedicada a operaciones de apoyo en casos de desastres naturales a “una fuerza capaz de operaciones… contra esta amenaza sofisticada”.

Pero el almirante advirtió que "como en toda lucha como ésta, las cosas probablemente empeorarán  antes de mejorar, y estamos viendo eso con la violencia en México, resultado, dijo, de la postura de valentía que el presidente Calderón ha tomado.

"Soberanía es la palabra repetida una y otra vez por el almirante y algunos legisladores al hablar de la cooperación estadunidense con México en la lucha antinarcóticos. "En Northcom hacemos todo lo que podemos para ayudar a nuestros socios. Tenemos gran respeto por su soberanía", afirmó Winnefeld, y agregó que por ello dejará a las autoridades mexicanas divulgar todo detalle particular sobre "el apoyo que otorgamos".

Dijo que se están aplicando lecciones aprendidas por Estados Unidos en otras partes del mundo, incluyendo planeación, operaciones especiales y derechos humanos en este tipo de lucha. Al referirse a la ayuda estadunidense a estos esfuerzos, enfatizó que "el primero y más importante principio que observamos en esta lucha es el respeto por la soberanía mexicana", y subrayó que en todo lo que se hace "México siempre, siempre es el que está a la cabeza" en la lucha contra los criminales.

Indicó que Northcom y su contraparte encargada de Centro, Sudamérica y el Caribe, Southcom, están colaborando en su trabajo sobre la región fronteriza de México-Guatemala-Belice. Afirmó: “Mis socios mexicanos… están muy enterados de lo que está sucediendo ahí, están abordando esto de manera estratégica. Saben que tienen que llegar ante ese problema”.

Sin embargo, continuó, para los militares mexicanos es un asunto de "capacidad", ya que no cuentan "con una  fuerza militar enorme y tienen sus manos llenas ahora mismo en el noreste en lugares como Ciudad Juárez y Monterrey, y quieren tener esa violencia bajo control lo mejor que puedan antes de que verdaderamente puedan abrir otro frente".

Agregó: "Estamos trabajando para ver si hay alguna manera en que podamos ayudarlos abajo", en esa región "muy, muy compleja".

A la vez, el director de la FBI, Robert Mueller, se presentó ante el Comité Judicial del Senado para ofrecer una evaluación global del trabajo de esa agencia y las diversas amenazas que le corresponde enfrentar, desde terrorismo internacional y doméstico, hasta casos de corrupción, ciberataques y, entre éstos, el asunto de la violencia en México.

"La violencia extrema a través de nuestra frontera sureste continuó impactando a Estados Unidos, como vimos en los asesinatos en marzo pasado de trabajadores del consulado estadunidense en Juáre, y la agresión el mes pasado contra dos agentes de Inmigración y Aduanas en San Luis Potosí. A lo largo del año hubo numerosos casos de corrupción que minaron la confianza pública, e innumerables casos de bandas que continúan tomando vidas inocentes y poniendo en peligro a nuestras comunidades", declaró.

Cuando el senador republicano Lindsey Grahm le pidió su evaluación de la violencia en México, Mueller ofreció una respuesta que él mismo fragmentó, con la intención de no decir demasiado.

“Creo que cualquiera está observando lo que ha sucedido en los últimos años… tanto a lo largo de la frontera como dentro de México, en términos del incremento en homicidios y a pesar de los esfuerzos e intención del gobierno del presidente Calderón desde el inicio para abordarla”.

Para la FBI, "la preocupación es la violencia que pasa la frontera", y señaló que en años recientes se incrementó el número de casos de secuestros de personas en México que residen en Estados Unidos, pero que tienen negocios y/o familias del lado mexicano.

Además, informó que se ha abordado la corrupción en la frontera sur a través de equipos de seguridad pública especializados en el tema, y a la vez se ha incrementado la capacidad de inteligencia en esa zona a través del centro de inteligencia en El Paso, que recibe y analiza información tanto de las oficinas de la FBI aquí, como desde la oficina del agregado legal en la embajada estadunidense.