Rememoran asesinato de agente de la DEA en México

viernes, 4 de marzo de 2011

GUADALAJARA, Jal., 4 de marzo (apro).- En la lucha contra el narcotráfico Estados Unidos y México trabajan en forma conjunta, afirmó el cónsul  del vecino país del norte en Guadalajara, Daniel F. Killer, la víspera de conmemorarse la muerte de Enrique Camarena Salazar, un elemento de la Agencia Antidrogas (DEA) secuestrado en febrero de 1985 y localizado, sin vida, el 5 de marzo del mismo año, en el rancho “el Mareño”,  en el Michoacán.
     Camarena Salazar, quien se infiltró en los cárteles de la droga que operaban en esa época, fue secuestrado el 7 de febrero de 1985 frente al consulado de Estados Unidos. Dos horas después, secuestraron a Alfredo Zavala, piloto mexicano adscrito a la entonces Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos (SARH) e informante del Kiki.
El agente de la DEA formaba parte de un grupo que la dirección de narcóticos de Estados Unidos destacó en México para cooperar con las autoridades locales en el combate al tráfico de drogas hacia el vecino país del norte. Tenía en su poder información muy importante y confidencial sobre los sobornos que los narcotraficantes entregaban a las autoridades mexicanas.
Ambos fueron piezas clave para dejar al descubierto la siembra y tráfico de drogas que se realizaba desde el rancho “El Búfalo”, ubicado en Chihuhua, y propiedad del narcotraficante, Rafael Caro Quintero. En ese rancho, las autoridades aseguraron más de 6 mil toneladas de droga, en uno de los decomisos más grande de la historia.
El 12 de febrero, la PGR identificó a narcotraficantes mexicanos como los autores de los secuestros. El comandante Alfredo Pavón Reyes declaró que testigos presenciales de los hechos "proporcionaron datos suficientes para identificar, en los archivos policiales, a tres pistoleros de los narcotraficantes Rafael Caro Quintero, Miguel Félix Gallardo y Carlos Fonseca.
Pero dos días después, sin explicación alguna, dijo que los responsables eran narcotraficantes colombianos, a los que supuestamente habían identificado a través de retratos hablados. La PGR, entonces, cambió el término secuestro por “desaparición” y ya no mencionó la participación de la DEA ni  del FBI.
Sin embargo, la DEA señaló a los narcotraficantes Rafael Caro Quintero y Ernesto Fonseca Carrillo como los autores de las ejecuciones.
Los restos del Kiki y Alfredo Zavala fueron hallados juntos casi un mes después de su secuestro, en las inmediaciones del rancho michoacano “el Mareño”. Los dos cuerpos estaban enterrados y con huellas visibles de haber sido torturados.
    Aquella ocasión, según el comandante Alfonso Velázquez Hernández, fue el capo Miguel Ángel Félix Gallardo quien, a cambio de protección policiaca, dio la pista a los agentes para localizar los cuerpos de Camarena y Zavala.     
Hoy, durante la ceremonia llevada a cabo en la sede consular estadounidense, se guardó un minuto de silencio en memoria de los caídos. En ese contexto, Daniel F. Killer expresó que el acto es sólo una pausa para recordar las vidas de Camarena y Salazar, quienes fallecieron en el cumplimiento de su deber, pero que el combate al narcotráfico continúa.
El acto conmemorativo coincide con el asesinato --en febrero pasado-- del agente estadounidense de la Oficina General de Servicios Migratorios y Aduanas, Jaime Zapata, en San Luis Potosí, a manos de un grupo de sicarios presuntamente ligado al cártel de Los Zetas y puso de nuevo sobre la mesa el tema de la seguridad de los agentes estadounidense que operan en nuestro país.