Vargas Llosa recibe la orden del Águila Azteca

viernes, 4 de marzo de 2011

MÉXICO, DF, 4 de marzo (apro).- Ligado indisolublemente a la cultura y las letras en México, el escritor Mario Vargas Llosa fue condecorado hoy con la Insignia de la Orden Mexicana del Águila Azteca, la máxima condecoración que un extranjero puede recibir en México.
    Sin embargo, atrás quedaron las expresiones críticas del escritor peruano-español, que acuñara la designación de “dictadura perfecta” para el régimen priísta y hoy terminó exaltando la libertad que existe en México. Una libertad que, por cierto, organismos internacionales, constitucionalistas, intelectuales y periodistas han cuestionado precisamente en el gobierno de Felipe Calderón, anfitrión del Nobel de Literatura 2010.
    Luego de afirmar que se sentía emocionado por la imposición de la insignia, Vargas Llosa agregó:
    “Me ha emocionado todavía más que me haya usted asociado con tanta convicción a la idea de la libertad. Creo que, sobre todo, hay que decirlo en México, que ahora es tierra de libertad, lo importante, lo fundamental, que es en esta batalla que está dando toda América Latina para salir del subdesarrollo, de la pobreza, de las grandes desigualdades que fracturan nuestras sociedades, que en el centro de nuestras preocupaciones esté la libertad”, dijo a Calderón, quien en su mensaje lo calificó como “un luchador por la libertad”.
    En el Alcázar del Castillo de Chapultepec, Vargas Llosa continuó con su encomio de la libertad, para luego referir sus antiguos lazos con México, a donde llegó en 1962 y en donde conoció, según dijo, a su primer amigo escritor mexicano, José Emilio Pacheco.
    Vargas Llosa recordó ampliamente en su discurso a Alfonso Reyes, autor de La visión de Anáhuac, un libro que –confió-- conoció en su adolescencia. Luego, recordó a Octavio Paz, el extinto Nobel mexicano, con quien tuvo lazos de amistad.
    Fue precisamente con Octavio Paz, con quien se le recuerda en México en aquel Encuentro Vuelta que reunió a intelectuales latinoamericanos y europeos para discutir el futuro, organizado por el Nobel mexicano y moderado por el historiador Enrique Krauze.
    Cuando hablaban de las dictaduras latinoamericanas, Vargas Llosa no resistió la exoneración de México de la tradición dictatorial.
    “La dictadura perfecta no es Fidel Castro, no es la URSS. La dictadura perfecta es México", dijo Vargas Llosa, “es la dictadura camuflada”, continuó ante la evidente incomodidad de Octavio Paz, que terminó recriminándolo y acusándolo de impreciso.
Hoy, el recuerdo de Octavio Paz excluyó aquella escena y, luego de que ayer dijera, ante universitarios, que “la dictadura no fue tan perfecta”, Vargas Llosa concluyó su intervención.
     “Quisiera terminar diciendo cuánto aprecio las palabras del presidente Calderón sobre mi posición política, sabiendo que en algunos momentos de mi vida yo he criticado a México, y lo he criticado con mucha severidad.
“Qué bien habla de la cultura, de la civilización y también del espíritu democrático de México, el que pese a esas severas críticas, en lugar de vetarme y censurarme, me abran los brazos y me premien”, agradeció.
    En su intervención, Calderón Hinojosa destacó la “valentía” de Vargas Llosa, a quien calificó de “un hombre universal, un gran latinoamericano y un gran amigo de México”.