Chávez no pudo con la PGR

sábado, 5 de marzo de 2011

A pesar del incuestionable, pero a estas alturas ya excesivo apoyo que le dieron el presidente Calderón y el PAN, el procurador general Arturo Chávez se tambalea. Fiero litigante contra los intereses del Estado dentro del círculo de abogados de Diego Fernández y Antonio Lozano, se muestra débil e ineficaz contra la infiltración de los cárteles en la PGR, incurre en confrontaciones políticas y se mueve siempre al filo de la sospecha al designar a los mandos de la dependencia. 

MÉXICO, D.F., 5 de marzo (Proceso).- Cuestionado por sus desatinos como procurador de Justicia de Chihuahua y vapuleado por sus nexos con los influyentes despachos de Diego Fernández de Cevallos y Antonio Lozano Gracia –famosos por litigar asuntos contra los intereses del Estado–, el procurador General de la República, Arturo Chávez Chávez, parece tener los días contados al frente de esa dependencia.

         El fracaso mostrado durante un año y siete meses que lleva en el cargo, el desorden interno en la PGR y en sus delegaciones; la imparable corrupción y los fracasos judiciales en casos relevantes como el asesinato del candidato a gobernador de Tamaulipas, Rodolfo Torre Cantú, así como la Operación Limpieza, entre otros, provocaron que en Los Pinos y en la cúpula panista se esté discutiendo ya el relevo de Chávez Chávez.

         Desde el pasado 24 de febrero arreciaron las versiones sobre la salida del actual titular de la PGR, las cuales se robustecieron con reuniones urgentes en el Gabinete de Seguridad, donde se comenzaron a barajar nombres de posibles relevos.

         Una versión que circuló tanto en la PGR como en el Poder Judicial desde el jueves de la semana pasada fue que ya se contaba con una terna integrada por Marisela Morales Ibáñez, actual titular de la SIEDO, Miguel Ángel Yunes Linares y el abogado postulante Julio Esponda, quien al igual que Chávez Chávez está ligado a los intereses de los políticos panistas Diego Fernández de Cevallos y José Antonio Lozano Gracia, el grupo que mantiene el control de la PGR desde 1994.

         Morales Ibáñez encabezaría la terna, pues se apoya en altos mandos del Ejército Mexicano y en el titular de la Secretaría de Seguridad Pública, Genaro García Luna. Ella se incorporó a la PGR en el sexenio de Ernesto Zedillo, de la mano del entonces zar antidrogas Mariano Herrán Salvatti, quien ahora está preso por peculado, enriquecimiento inexplicable y presuntos nexos con el narco

         Yunes Linares, por su parte, fracasó como candidato del PAN al gobierno de Veracruz, donde resultó fuertemente cuestionado por el presunto desvío de dinero del ISSSTE para su promoción política, según se denuncia en el libro La campaña del dinero sucio (Grijalbo, 2010), de Ramón Méndez López.

Extracto del reportaje que se publica en la edición 1792 de la revista Proceso, ya en circulación.

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