Buena literatura crea ciudadanos críticos, sostiene Vargas Llosa

miércoles, 9 de marzo de 2011

MONTERREY, NL, 9 de marzo (apro).- El escritor peruano Mario Vargas Llosa pidió a los jóvenes ser lectores de buena literatura para asumir una postura crítica frente al mundo y tener mejores elementos para resistir la manipulación.
En el Teatro de la Ciudad de esta capital y ante unos mil alumnos de universidades locales y público en general, el Nobel de Literatura 2010 dedicó toda su presentación exclusivamente al tema de la ficción y su poder transformador, y se abstuvo de abordar asuntos de política.
En punto de la 18:00, Vargas Llosa expuso a los estudiantes que un buen lector de literatura se convierte en una persona crítica porque, voluntaria o involuntariamente, establece un comparativo entre la magia de un buen relato con el mundo que lo rodea, que es incapaz de satisfacer todos los anhelos de los que están impregnados los seres humanos.
Afirmó: “Ese tipo de lector es un ciudadano critico del mundo en que vive, es un ciudadano más difícil de manipular y de callar que un lector que no ha pasado por aquella experiencia enriquecedora de la sensibilidad y la imaginación a través de la literatura”.
El autor de La ciudad y los perros reflexionó sobre el estado de inconformidad al que siempre lleva un buen texto, una cualidad de la literatura que es, quizás, su mayor contribución a la humanidad a lo largo de la historia.
Abundó: “Cuando leemos un gran libro, que describe con un poder de persuasión tan convincente, que creemos que aquello no es ficción sino pura y simple realidad, entramos en contacto con una sociedad y un conjunto de seres humanos donde todo parece bello, incluso lo feo. Todo aquello que es lo más negativo de la experiencia humana aparece con elegancia por la fuerza persuasiva de la ficción, como algo que nos conmueve”.
Un buen relato, detalló, provoca insatisfacción frente a la vida, pues el mundo en el que vivimos se encuentra “tan por debajo de aquel que somos capaces de inventar con nuestra imaginación y apetitos”.
Frente a su auditorio, recordó que los regímenes dictatoriales y la Santa Inquisición se esmeraron en aplicar la censura en los relatos para evitar que la gente se forjara sueños y evitara pensar que podía tener una existencia más placentera que la que le había tocado.
“Todos los regímenes ideológicos --religiosos o políticos-- que han intentado controlar al humano desde la cuna hasta la tumba, lo primero que han hecho es establecer sistemas de censura contra eso que parece tan inofensivo que es inventar ficciones con palabras, con imágenes, como si aquello implicara un peligro.
“La Inquisición hizo un intento por evitar que la creación de mundos paralelos a través de la ficción se ejercitara libremente. Veía en ello un peligro para la sociedad impregnada en devoción y fe cristianas. Por eso promovió una prohibición de la ficción entre las colonias hispanoamericanas, sin precedente en la historia, durante 300 años”.
Luego, en la sesión de preguntas y respuestas, los estudiantes lo cuestionaron sobre el quehacer literario.
Al referirse al futuro del libro digital, Vargas Llosa se confesó pesimista, pues consideró que podría ocurrir con este instrumento lo que ocurre con la televisión, donde se observa ahí una ausencia de buena ficción.
“Mi temor es el siguiente: pienso en lo que ha ocurrido con la televisión, un invento extraordinario (…) Pero en el caso de la ficción la televisión ha sido un fracaso rotundo. Lo que ha producido y llega al gran público es de una indigencia artística y pavorosa estética comparada con la buena literatura. Existe el peligro de que el libro digital produzca una literatura escrita que lleve a una decadencia y empobrecimiento de la creatividad”, alertó.
Y sostuvo que no hay ni un solo país que produzca en televisión grandes obras de ficción, pues lo que difunden son entretenimientos y divertimentos. “Ojala y me equivoque porque estoy seguro que el libro digital cada vez se irá imponiendo y desplazando más al de papel, pero ojala y esa literatura sea igual a la que se ha producido asociada al papel”.
Al contestar otra pregunta, el ganador del premio Cervantes 1994 invitó a los jóvenes a no traicionar su vocación, pese a que las convenciones sociales consideren que su actividad es poco productiva o impopular, pues la persona que no se ocupa de hacer lo que le gusta –advirtió-- está destinada a la infelicidad.
“Si un joven tiene una vocación literaria que no parece tener una aceptación social, que parece condenar a los márgenes a quien la ejerce, a una vida sacrificada, de cualquier manera debe hacerla suya y ejercerla, por el convencimiento de que haciendo eso implique llevar una vida más modesta que si ejerciera otra que está de moda. De esa forma será mucho menos infeliz que traicionando su vocación”, comentó.
Consideró que aunque se consiga un trabajo con mayor remuneración económica, toda la vida se sentirá mal consigo mismo, “sintiéndose como alguien que se traicionó”.
La comparecencia del autor de Pantaleón y las visitadoras duró una hora y 15 minutos. Al final fue ovacionado por el público y el escritor se retiró de prisa por la parte posterior del teatro, sin repartir autógrafos a los jóvenes que llegaron cargados de libros del autor.
En breve entrevista que dio en el estacionamiento del recinto, Vargas Llosa opinó que la lectura puede salvar a los jóvenes de caer en la tentación de engrosar las filas del crimen organizado.
“Por lo menos, estarían los jóvenes mejor preparados para defenderse”, señaló antes de subir a una camioneta blindada, en la que se retiró resguardado por un auto con escoltas.
El Nobel peruano estará este jueves a las diez de la mañana en la Capilla Alfonsina de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL) para develar ahí una placa en su honor, y a las 11:30 recibirá en el palacio de gobierno el Premio Internacional de Literatura Alfonso Reyes, que le otorga la misma casa de estudios.