Inician las festividades previas a la beatificación de Juan Pablo II

viernes, 1 de abril de 2011
MÉXICO, D.F., 1 de abril (apro).- En medio de la polémica que ha desatado la beatificación del Papa Juan Pablo II, en México y en el Vaticano ya todo está listo para celebrar este acontecimiento religioso, que se realizará el próximo 1 de mayo, en Roma. Como preámbulo a la beatificación, en México se le rendirá homenaje al llamado “Papa viajero” con un espectáculo musical en el estadio Azteca, este sábado 2 de abril. En él participarán los cantantes Filippa Giordano y Alexander Acha. Y están por confirmar Mijares, Joan Sebastián y Pedro Fernández. Será un multitudinario evento gratuito, cuyo boletaje lo repartieron las arquidiócesis de México y Tlalnepantla, a través de sus párrocos. Participarán 2 mil voluntarios en la organización del espectáculo, que será precedido por un rosario viviente. Mientras que en El Vaticano, la ceremonia de beatificación se realizará en la Plaza de San Pedro y será presidida por el Papa Benedicto XVI. En el festejo está contemplado el traslado de los restos de Karol Wojtyla, de las grutas vaticanas a una capilla de la Basílica de San Pedro. En varios países se trasmitirá la ceremonia. Entre ellos México, donde, por ejemplo, se colocarán pantallas gigantes en la explanada de la Basílica de Guadalupe para trasmitir el evento ese mismo 1 de mayo de mayo. El proceso de canonización de Juan Pablo II se inició en mayo de 2005, un mes después de su muerte, lo cual levantó acres críticas, pues las normas eclesiásticas estipulan que, por lo menos, deben pasar cinco años después de muerta la persona canonizable, para poder valorar bien su vida y abrir su proceso.   Sin embargo, el actual Papa aceleró la canonización de Wojtyla y, en diciembre de 2009, expidió un decreto en el que se reconocen los “valores heroicos” de Juan Pablo II, que es un paso indispensable para su beatificación. Otro requisito es el que haya realizado un milagro. Éste también ya se cumplió; la Congregación para la Causa de los Santos determinó que la monja francesa Marie Simon-Pierre, de 49 años, padecía el mal de Parkinson, le rezó a Juan Pablo II y le pidió que la curara. Su enfermedad desapareció inexplicablemente. El milagro se había cumplido. Pero por otro lado, el proceso de canonización ha sido fuertemente cuestionado por un sector de la Iglesia, por teólogos y por varias organizaciones sociales de distintos países, principalmente porque Juan Pablo II, durante su pontificado, golpeó a la llamada opción preferencial por los pobres y se alió a los sectores más reaccionarios de la Iglesia. Otra dura impugnación es que Wojtyla sabía de los actos de pederastia del sacerdote mexicano Marcial Maciel y, sin embargo, siempre lo protegió, con lo cual El Vaticano desoyó a las víctimas e impulsó el crecimiento de los Legionarios de Cristo, la influyente congregación religiosa fundada por Maciel. Para muchos, este solo hecho hubiera impedido que se llevara a los altares a Juan Pablo II, ya que actuó como el principal “encubridor” de Maciel, solapando sus abusos sexuales contra menores de edad, quienes formaban parte de los mismos Legionarios de Cristo. Son las mismas víctimas de Maciel las que ahora se oponen a la beatificación de Juan Pablo II. José Barba, una de las víctimas, señala que, en 1997, ocho abusados por Maciel le enviaron una carta a Juan Pablo II, donde le detallan los atropellos sexuales que contra ellos cometió el fundador de los Legionarios. Comenta Barba que, en respuesta, El Vaticano les dijo que “era mejor que ocho hombres inocentes sufrieran injusticias y no que miles de católicos fueran afectados en su fe”. Por su lado, Saúl Barrales, otra de las víctimas, asegura que Wojtyla “sí sabía de los abusos de Maciel”, por lo que es culpable del delito de “omisión”. De ahí que su beatificación sea totalmente inmerecida. Alberto Athié, quien dejó el sacerdocio a raíz de que la Iglesia lo hostigó por impugnar a Maciel, también señala que Juan Pablo II estuvo al tanto de los abusos del pederasta, por lo menos debió saberlos, dice, por los medios de comunicación que durante años le dieron amplia cobertura al caso. Athié señala que Wojtyla no tiene ninguna salida ante los atropellos de Maciel: “Si supo y no actuó, hay doble responsabilidad. Pero si no supo también es grave, porque todo encargado de una institución es responsable de los abusos de sus subalternos, aunque los desconozca.” Athié indica que durante el pontificado de Juan Pablo II “Maciel adquirió toda la fuerza posible, logró tener mayor poder, influencia, dinero, protección e impunidad”. Para el teólogo Jaime Laines, del Centro Antonio Montesinos (CAM), el pontificado de Wojtyla se caracterizó por el dominio de posturas conservadoras y el hostigamiento contra la teología de la liberación, a la vez que protegía a Maciel. “Juan Pablo II permitió la impunidad. Su beatificación dará un espaldarazo de santidad a una persona que no fue clara en sus procedimientos”, dice Laines.  Ante estas impugnaciones, el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, indicó que sí fue tomado en cuenta ese supuesto encubrimiento de Wojtyla, pero se desechó porque no había pruebas que lo sustentaran, de ahí que la beatificación siguiera su curso.  Para Carl Anderson, director de los Caballeros de Colón, una de las mayores organizaciones católicas de la caridad, son sólo infundios estas críticas contra Wojtyla, quien será recordado como uno de los grandes pontífices: “No hay duda de que pasará a la historia como uno de los mejores Papas. Su legado está repleto de grandes logros”, dijo Anderson. El cardenal Norberto Rivera Carrera, arzobispo primado de México, agradeció a la Virgen de Guadalupe porque Wojtyla pronto será declarado beato, “cumpliendo así el deseo de millones de personas”. Agregó que Juan Pablo II quiso mucho a México, “al grado de que aceptó que lo llamaran el ‘Papa mexicano’. Su devoción por la Virgen de Guadalupe lo llevó a proclamar su patronazgo en toda América, declarando el 12 de diciembre como día de fiesta continental”. Manuel Corral, vocero de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), también se congratuló por la beatificación: “No hay ningún obispo en México que no salte de alegría por esa determinación”, dijo. Así, en medio de esta polémica, Juan Pablo II –quien fue Papa de 1978 a 2005— será declarado formalmente beato, mediante un proceso considerado fast track, pues igualará el record que hasta ahora tiene la madre Teresa de Calcuta, quien fue declarada beata a los seis años de su muerte.

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