Moneros pintan mural contra la guerra de Calderón

domingo, 10 de abril de 2011

MÉXICO, D.F., 10 de abril.- A lo largo del día, desde media mañana hasta el atardecer, el mural contra ”la guerra de Calderón” –como ya se le llama--se va haciendo en el Jardín Hidalgo con la línea indignada de los moneros que sintetizan el dolor de la gente.

Ellos son Rafael Barajas, “El Fisgón”, José Hernández, Francisco Helguera, Noé Lynn y Mario Osiris Benavides Morín “Belmorín”.

Sin protocolos ni discursos, el evento es público. El mural, de unos 15 metros de largo por tres de altura, se va dibujando frente a la gente que se arremolina alrededor de mesas donde los materiales pictóricos se agrupan y los hijos de los dibujantes ensayan sus propios cartones.

Están ahí, apadrinando el acto, Raúl Flores, el delegado perredista, quien se ha encargado de seleccionar la música, y su directora cultural, la escritora Laura Esquivel.

En mesa aparte se exhibe el cartel que Rius hizo para la campaña “No + sangre”. Pero Rius no está. La gente pregunta por él. Le fue imposible venir.

Informa Flores:

“Todo nació de las reuniones que tenemos los miércoles con John Ackerman y con el mismo Fisgón y otros moneros para hablar de la violencia. Ahora fue motivado por el asesinato del hijo de Javier Sicilia y otros jóvenes en Morelos. Es también una actividad de la Delegación contribuir, sin dirigir ni controlar la expresión de los artistas, a abrir espacios para la inconformidad de la gente. El miércoles vecinos de Coyoacán pidieron un espacio para la oración aquí mismo, a la par de la manifestación en el Zócalo, y se dio una reflexión maravillosa.”

El templete es como un estudio vivo y ambulante. Los espectadores transitan, el público se renueva constantemente. La gente va y viene, toma fotos, habla con los moneros. El calor es intenso hacia las dos de la tarde cuando ya el mural va cobrando forma. Y es que en un principio es un espacio para cada uno,

  “Estamos platicando con los moneros para ver si el mural puede exponerse en varios lugares legación abierta al pensamiento crítico, y aquí la gente no se queda callada. Esto es una expresión de inconformidad, y los moneros dicen mejor las cosas a veces que nosotros los políticos.”

De izquierda a derecha, Noé Lynn, “La Dama”, ensaya un Calderón vampiresco que le chupa la sangre a la Patria.

Hernández representa el estallido de la Guardería ABC, a unos encapuchados, los cráneos abajo, y a un Calderón vestido de militar junto a un personaje representativo del narco, armado, hecho por Benmorín, quien también pone una lavadora eléctrica lavando dinero y, al pie, una paloma de la paz  secuestrada y mutilada.

Helguera dibuja el emblema de “Vivir mejor”, sustituyéndolo por el de “Morir mejor”, y arriba de la palomita de Balmorìn unos colgados en sombra.

Finalmente,  “El Fisgón” coloca dos gavilanes sobre cruces, uno de ellos con el sombrero de colores blanco, azul y rojo a la manera del Tío Sam.

            Consternado por el asesinato de los jóvenes en Cuernavaca, Rafael Barajas comenta el papel relevante y la valentía del poeta Javier Sicilia, al tiempo que afirma:

            “Lo que me maravilla también es la forma como se está comportando la gente. No sé por qué se dice que el pueblo mexicano no tiene memoria.  No sé si es el mejor pueblo del mundo, pero es el nuestro.”