"Abstracción posible", en el Tamayo

viernes, 15 de abril de 2011

MÉXICO, D.F., 15 de abril (apro).- El Museo Tamayo inauguró una interesante exposición  que aborda la abstracción desde el arte contemporáneo como punto de partida.

La muestra se compone de diferentes obras que varían en la técnica y en el formato: pintura, escultura, instalación, series fotográficas, audio, póster, video, impresión en fotocopia, collage, papel tapiz y el piso negro de madera sobre la superficie del suelo.

La curaduría estuvo a cargo de la crítica de arte María Lind, (Estocolmo, 1966), quien cuenta con una amplia y reconocida trayectoria en el mundo del arte contemporáneo.

“Abstracción posible” se presenta como parte de la serie expositiva “Microhistorias y macromundos” del Museo Tamayo.

Dieciocho artistas internacionales han sido convocados para participar en el proyecto, que forma parte de una investigación más amplia sobre la abstracción y el arte contemporáneo, que se presentará durante dos años en distintas sedes: Malmô, Zurich, Estocolmo y Stuttgart.

La muestra sugiere una reflexión hacia los aspectos cruciales detrás de la abstracción que se expresa en el arte contemporáneo, es decir que tiene como idea principal profundizar sus características claves como técnica artística e intelectual, misma que se utilizó por primera vez en las vanguardias artísticas a principios del siglo XX.

La exposición se enfoca desde tres líneas de investigación: abstracción formal, abstracción económica y la estrategia de retracción.

De acuerdo con la curadora, se pretende retomar en la primera línea los rasgos formales de la abstracción como la construcción visual y estética, en tanto que la segunda aborda el sistema económico capitalista como un conjunto “abstracto” de transacciones, signos y códigos, y la tercera, que considera más relevante para está exposición, es la abstracción percibida como conducta de retracción. O sea, subrayar el comportamiento desarrollado por artistas contemporáneos que amplían su práctica visual hacia estrategias clandestinas o evasivas para generar otras posibilidades de creación y autogestión.

 Los artistas participantes son: Doug Ashford, Clarie Barclay, José León Cerillo, Matías Faldbakken, Claudia Fernández, Goldin+ Senneby, Liam Gillick, Wade Guyton, Gunilla Klingberg, David Malijkovick, Mai-thu Perrer, Seth Price, Salid Raad, Emily Roysdon, Salón, Bojan Sarcevic, Ultra-red y Antón Vidokle.

La propuesta curatorial incluye la museografía de la muestra, es decir que algunas de las obras “tomaron” las salas cubriendo todo el suelo , como el piso de madera de Wasw Guyton, y otras más ocupan las paredes, como el papel tapiz de Mai-Thu Pret, mientras que algunas más, como la pieza de Gunilla Klingberf, utiliza plásticos y viniles autoadhesivos para transformar logotipos comerciales occidentales y signos orientales en patrones decorativos, sugiriendo una tensión visual entre ambas culturas, además de recalcar una búsqueda del mundo espiritual en el mundo capitalista.

La pieza de Claudia Fernández, “La belleza oculta”, es una mesa de vidrio construida de forma irregular donde están ubicadas varias fotografías de fragmentos de varias fachadas de casas y edificios de México. Estos detalles apilados muestran formas geométricas que han sido propuestas como un juego lúdico del juego de la memoria, para así generar un trabajo de abstracción y sustracción que evoca la dinámica formalista del geometrismo moderno.

Sin duda, esta exposición ofrece una interesante y relevante propuesta con un alto contenido conceptual e intelectual, que abre un diálogo que retoma los rasgos formales de la abstracción como construcción visual y estética, así como la abstracción económica, donde el sistema capitalista funciona como un conjunto “abstracto” de transacciones, signos o códigos, y la abstracción como herramienta de retracción donde los artistas crean otro tipo de estrategias clandestinas o evasivas.

El Museo Rufino Tamayo está ubicado en Paseo de la Reforma y Gandhi s/n, Bosque de Chapultepec.

 

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