Ritornelo

viernes, 8 de abril de 2011

MÉXICO, D.F., 6 de abril (apro).- Incorregibles humanos: si, por más que me digan no acaban de convencerme. Verdad es que hay entre ustedes quien da la vida por mi; pero también lo es que muchos de ustedes, por más que digan que son mis amigos, no pocas veces me ignoran, otras me rechazan e incluso llegan a traicionarme; esto último sucede con frecuencia cuando alcanzan el poder, sea éste el que sea.

Ejemplo alto y significativo de lo que acabo de escribir es el siguiente: a ver, ¿quién de ustedes puede negar que uno de los principales poderes del mundo es la Iglesia católica, apostólica y romana? Igualmente, nadie puede refutar que el supremo maestro y fundador de la misma, Cristo, este es, Dios mismo en su segunda persona, dijo: LA VERDAD OS HARA LIBRES.

Así los hechos, honesto es confesar que resulta difícil comprender, y menos justificar, que altos jerarcas de tan santa institución me sean infieles, que no luchen por mi. Ejemplo: el delegado pontificio para la Legión de Cristo, el cardenal Velasio de Paolis, quien, según diversos medios de comunicación, rechazó la creación de una “comisión de la verdad”, que investigaría a los posibles cómplices de la conducta delictiva, anticristiana, del sacerdote Marcial Maciel.

Dicho importante personaje de la Curia romana, según los medios, ha dicho al respecto: “Se pensó en crear la comisión para conocer las complicidades, pues la pregunta obvia es cómo Maciel pudo hacer todo eso. Parece claro que alguien lo cubrió, se deben identificar esas personas y se acusa a los superiores”, y recalcó: “…es difícil pensar que nadie supiera” de la conducta delictuosa del mentado sacerdote. A la luz de esas sus propias palabras, me resulta lamentable y me inquieta que rechazara la creación de una “comisión de la verdad” con el argumento, entre otros, de que “…parece ser que no había pruebas”. Una “comisión de la verdad”, ¿no se crea precisamente para eso, para encontrarlas? Nada más pregunto.

Para su servidora, y perdonen que lo diga, semejante disposición de ánimo de tan alta jerarquía no es más que un ritornelo, o sea, repetición de una postura que no ha sido ni es nueva entre ciertos jerarcas de esa iglesia en su historia; en este caso, en las que hace más de 20 años, esto es, en vida de Juan Pablo II, fueron informadas de los atentados anticristianos que estaba cometiendo el multicitado  Maciel, que en su mayoría son los mismos que están haciendo oídos sordos a las reclamaciones de los que siguen manteniendo sus denuncias y los que están echando en saco roto la carta de cuatro páginas que un exmiembro de la Legión de Cristo ha escrito al delegado pontificio, en la que enumera todas las pruebas que, para el que la firma, constituyen evidencias de complicidades. ¿Qué mas necesitan, que más quieren los que no creen necesaria una “comisión de la verdad” en asunto tan grave, de los Legionarios de Cristo y su fundador?

Como bien se sabe, las autoridades de la Iglesia católica, proclaman y sostienen que son los representante de Dios en la tierra y los pastores de su grey; ante estas declaraciones, estimado lector de la presente, dígame si no es triste, lamentable e inquietante que haya jerarcas de la misma que pospongan, en el mejor de los casos --¿con la solución de pedir disculpas con años o siglos después?--, y en el peor, que oculten a los ojos de su rebaño de fieles a una servidora.

Si, como dice el  dicho que corre entre la jerarquía de la Iglesia de Roma y sus fieles, “nadie teme a lo que no existe, por lo que el temor a Dios prueba su existencia”, puede pensarse que el temor de las jerarquías católicas a servidora, prueba es de que algo hay que no quieren que se sepa, y por aquello de que “cuando el río suena, señal es de que agua lleva”, seguro es que esa actitud de la jerarquía arrastrará a los suspicaces a preguntarse qué es lo que se escamotea, qué es lo que lleva a sus pastores a traicionar a su Dios al no dejar que salga a la luz servidora, ¿será que la “acusación a los superiores” puede alcanzar incluso a los papas? ¿O será que no quieren la libertad de sus fieles?

Perdón. Sé que estas preguntas son terribles para los creyentes, pero, como dijera un gran atormentado por la cuestión religiosa, estoy ligada y soy prisionera de la Palabra de Dios, por lo que no puedo ni quiero callarme, pues no es conveniente ni decente actuar contra la propia conciencia.

Siempre su servidora para lo que sea su libertad.

LA VERDAD

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