Dan siete años de prisión a secuestrador de avión de Aeroméxico

jueves, 19 de mayo de 2011

MÉXICO, D.F., 19 de mayo (apro).- El pastor boliviano Josmar Flores Pereira, quien el 9 de septiembre de 2009 secuestró un avión de Aeroméxico, con la idea de llamar la atención de las autoridades federales para advertirles de la inminente llegada de un “devastador terremoto” que ocurriría en México, según dijo entonces, fue sentenciado a siete años y siete meses de prisión.

La juez federal Taisa Cruz notificó al acusado –preso en el Reclusorio Oriente desde hace dos años– el contenido de su fallo judicial, que incluye una multa de 10 mil 905 pesos y el pago de 738 mil 22 pesos a la aerolínea por afectaciones a su patrimonio.

El Consejo de la Judicatura Federal le negó al sentenciado cualquier beneficio sustituto de la pena privativa de la libertad, por lo que no podrá abandonar el penal.

En septiembre de 2009, Flores Pereira secuestró el avión de Aeroméxico --vuelo 576-- y forzó al piloto a aterrizar en el Aeropuerto Internacional de esta ciudad (AICM), con la amenaza de que haría explotar la aeronave con una supuesta bomba que nunca existió. Lo que traía era una lata de jugo con cables desconectados.

En un espectacular operativo encabezado por el titular de la Secretaría de Seguridad Pública, Genaro García Luna, el pastor fue capturado ese mismo día en las instalaciones del AICM.

Tras la detención del predicador, García Luna confirmó que la persona que secuestró el avión de Aeroméxico procedente de Cancún era de nacionalidad boliviana y pretendía tener comunicación directa con el presidente Felipe Calderón.

En conferencia de prensa, el titular de la SSP mencionó que Josmar Flores Pereira, nacido en Santa Cruz, Bolivia, se identificó como pastor religioso, y de acuerdo con las primeras investigaciones, estuvo recluido en su país de origen por robo a mano armada.

En esa ocasión, el funcionario federal mencionó que el secuestrador fue influenciado por "el espíritu santo" y que dichas voces fueron las que lo llevaron a querer tomar el control de la nave, además de que la fecha 09/09/09 significaba para él "666" (que en la Biblia se cita como la marca de la bestia) si se ponía al revés.

Una vez en tierra, mencionó García Luna, el secuestrador boliviano dijo que el motivo del secuestro fue alertar a la ciudadanía mexicana de un próximo terremoto que iba a suceder en la Ciudad de México, por lo que necesitaba una comunicación directa con el presidente Calderón.