Chile: presentan querella por la muerte de Pablo Neruda

martes, 31 de mayo de 2011

SANTIAGO, 31 de mayo (apro).- Los máximos dirigentes del Partido Comunista de Chile (PC), encabezados por su presidente el diputado Guillermo Teillier, y los diputados Hugo Gutiérrez y Lautaro Carmona, presentaron este martes una “querella criminal por los delitos de homicidio y asociación ilícita en contra de quien o quienes resulten responsables de la muerte del poeta Pablo Neruda.
El escrito fue presentado en la Corte de Apelaciones de Santiago y está dirigida al ministro Mario Carroza, el mismo que sustancia el caso Salvador Allende.
Esta querella surge un mes después de que la revista Proceso publicara el pasado 22 de mayo (número 1803) una entrevista con el asistente personal del poeta, Manuel Araya, quien denunció que Neruda fue asesinado por medio de una inyección letal que le provocó la muerte el 23 de septiembre de 1973. Su relato forma parte sustancial de la acción judicial.
En entrevista con la agencia Apro, Teillier expresó que “con esta querella estamos dando un paso, que es de un alto valor ético y moral”. El dirigente comunista dijo que en caso de existir la participación de terceros, “estaríamos hablando de un crimen de lesa humanidad”.
Teillier también señaló que la irrupción de dudas sobre las verdaderas causas de la muerte de Neruda “se da en un contexto en que se han empezado a aclarar muertes como las del presidente Eduardo Frei Montalvo y del ministro de Interior del Gobierno de Salvador Allende, José Toha, quienes fueron asesinados”; y ahora surgen también dudas sobre la muerte del presidente Allende.
Por su parte, el abogado patrocinador Eduardo Contreras, dijo a la prensa en el Palacio de Tribunales, que “el PC presenta esta querella porque el conjunto de evidencia registrada estos últimos meses señala que hay una duda legítima respecto de esta presunta muerte natural del poeta Pablo Neruda.
Contreras destacó que al testimonio de Manuel Araya se suman las declaraciones realizadas por el exembajador de México en Chile, Gonzalo Martínez Corbalá, quien estuvo con Neruda el día anterior a su muerte
“El embajador señala que Neruda –ese día-- podía conversar tranquilamente. Caminó por la pieza, intercambió opiniones políticas, describió qué objetos quería llevar en su viaje a México. Expresó dudas de irse del país porque dijo que quería compartir la suerte de su pueblo”. Con estas declaraciones se confirmaría lo aseverado por Araya en el sentido que Neruda no estaba agonizando los días previos a su muerte.
El jurista destacó que el diario El Mercurio del 24 de septiembre de 1973, “dice, curiosamente, que la tarde del domingo 23 para mitigar sus dolores al poeta se le puso una inyección con una sustancia calmante. Y que esto le provocó un shock que derivó en un paro cardiaco y en su muerte”.
Agregó Contreras: “Es decir, desmiente el certificado de defunción que habla de un caquexia, de un estado de coma, y que la muerte habría sido producto del cáncer terminal. Estas conjeturas, estos testimonios, estas argumentaciones nos obligan ética y moralmente porque, sin duda, que Neruda en el exilio hubiera sido alguien muy importante para combatir la dictadura.”
En la página tres de la querella se señala que “el día domingo 23 de septiembre (1973), próximo ya al inminente vuelo del día lunes 24 (a México), Pablo Neruda solicitó a Matilde Urrutia y a Manuel Araya que fueran por última vez a su casa de Isla Negra en busca de algunos objetos de valor que quiso llevar consigo. Se quedó acompañándolo sólo una hermana Laura, quien, lamentablemente, tenía dificultades para ver y sufría de algunas dolencias que le hacían una persona distraída. Estando don Manuel Araya y doña Matilde Urrutia aquel domingo en la casa de Isla Negra guardando las cosas pedidas por Neruda, recibieron alrededor de las 4 de la tarde un llamado telefónico suyo mediante el que les solicitó a ambos regresar señalándoles que estaba muy preocupado, pues dijo que mientras dormitaba en su habitación de la clínica, ingresaron personas que procedieron a inyectarle algo en su abdomen y que se sentía en mal estado”.
Al volver Araya y Matilde “encontraron a Neruda muy rojo, la cara algo hinchada y afiebrado”. Esa noche moriría Neruda y Araya sería detenido, baleado y trasladado al Estadio Nacional, que fungió como centro detención y torturas.
El abogado Contreras rechazó la negativa de la Fundación Neruda a que se investigue la muerte del vate: “Frente a la contundencia de los argumentos y frente a la necesidad de hacer justicia, ninguna fundación, ninguna entidad debería emitir comentarios que no son propios”.

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