"Sin límites": el poder de la mente

viernes, 6 de mayo de 2011

MÉXICO, D.F., 4 de mayo (apro).- La cinta estelarizada por Bradley Cooper y Robert De Niro resulta efectiva para mantenernos pegados a nuestros asientos. En parte es el director (Neil Burguer), en parte es la fotografía y la edición, que nos deslumbran con colores vívidos y su agilidad, respectivamente. A lo anterior hay que agregar a un carismático Bradley Cooper.

Pero debajo de todo ese maquillaje, el argumento de la película está lleno de inconsistencias; Sin límites consigue engañarnos mientras estamos dentro de la sala, pero una vez que las luces se encienden, los absurdos se van haciendo evidentes.

Sin límites gira en torno a un escritor fracasado, Eddie Morra (Cooper), que por azares del destino se topa con su ex cuñado, un sujeto que a leguas se ve como el típico estafador, quien le da a conocer la existencia de una droga  capaz de cambiar la vida de la gente.

Eddie la toma y, en efecto, tiene poderosos efectos en su mente: su capacidad cerebral aumenta considerablemente, lo cual es el inicio de una carrera meteórica el éxito y a la conquista de su ex novia Lindy (Abbie Cornish), quien lo dejó debido a su poco deseable estilo de vida (la similitud con Matrix es evidente, tanto que hasta hacen un chiste sobre eso en la cinta).

Pero todo tiene un precio, el cual es proporcional al objeto adquirido, así que Morra se verá inmiscuido en un par de asesinatos, peligrosos juegos de poder (en los que el personaje que interpreta De Niro está involucrado) y los efectos secundarios de la droga.

Burguer hace un buen trabajo en tanto que mantiene girando todas las interrogantes para generar una buena dosis de suspenso, pero al final, aunque la resolución de la cinta resulta aceptable, las respuestas son escuetas y algunas de ellas nunca llegan, sin mencionar que uno de los principales dilemas resulta ambiguo: ¿Qué tanto es la droga y qué tanto es el talento de Morra?

En la cinta queda claro que la droga ayuda, pero ¿es lo único que Morra necesita? ¿Su éxito es una casualidad? ¿O la droga no funcionaría igual sin las características que hacen de Morra un ente único?

Nada de lo anterior queda claro y lo que parecía ser una cinta excepcional se vuelve una idea mal trabajada.

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