"Yo también quiero un México sin violencia": Calderón a marchistas

lunes, 9 de mayo de 2011

MÉXICO, D.F., 9 de mayo (apro).- El presidente Felipe Calderón Hinojosa, “saludó” hoy la Marcha por la Paz con Dignidad y con Justicia, que concluyó ayer en el Zócalo de la Ciudad de México, y asentó su disposición a entablar el diálogo con los organizadores, aunque dejó en claro que no está de acuerdo con algunas de las demandas planteadas durante la protesta.
    En un viraje de su discurso sobre el movimiento nacional generado en torno al poeta y colaborador de Proceso, Javier Sicilia, Calderón se sumó al reclamo que ayer, unas 90 mil personas en la Ciudad de México –según cifras oficiales-- y miles en diferentes ciudades del país, le hicieron, al exigirle poner fin a la violencia.
“La marcha es una clara muestra de que México cuenta con una sociedad civil activa, vigorosa, que se expresa por muchas causas, pero, entre otras, en favor de las mejores causas del país”, dijo Calderón.
Las expresiones de Calderón, quien por primera vez se dirige de manera directa al movimiento nacional despertado por Javier Sicilia, se dio en el contexto de la promulgación de un decreto por el que se fortalece la política de competencia económica del país, esta mañana, en Los Pinos.
Desde la anterior marcha encabezada por Sicilia, el pasado 6 de abril, tras el asesinato de su hijo Juan Francisco y 6 personas más en Temixco, Morelos, Calderón reaccionó en contra de las demandas y acusó a los marchistas de atacar a su gobierno y a las fuerzas armadas, las cuales, advirtió reiteradamente, no retiraría de las calles, como publica la revista Proceso en su edición de esta semana.
El pasado jueves, luego de emitir un virulento mensaje por televisión, el mandatario cambió su postura; saludó a la marcha, pero advirtió entonces, como lo hizo hoy, que no cambiará su estrategia de militarización del país.
“México vive un complejo momento en materia de seguridad y lo sabemos. Como lo he dicho antes, como Presidente de la República, como padre de familia, comparto el enorme dolor y la indignación ciudadana ante la violencia generada por la criminalidad.
“Yo también quiero un México en paz. Yo también quiero un México sin violencia. Yo también quiero un México liberado del azote y la opresión de la criminalidad. Y, por eso, hemos trabajado con ahínco, precisamente, para liberar a la sociedad de la opresión de los criminales”, se justificó.
Sin hacerse cargo de la violencia y las muertes desatadas por su propio gobierno, por las que ciudadanos y organismos internacionales han hecho señalamientos concretos, Calderón instó a que “la violencia y la brutalidad con que la delincuencia está dañando a la sociedad, no dé cabida a la desesperanza y el encono”.
Inclusive, retomó expresiones que han hecho sus críticos, al disertar hoy que el país necesita una sociedad unida ante el odio y la falta de sentido humano de la delincuencia.
No obstante, continuó en el reparto de responsabilidades y en su defensa de lo que considera ataques con fondo político.
“También pienso que debemos rechazar la pretensión de quienes buscan obtener ventajas políticas o satisfacer intereses de muy distinta índole, ante una situación tan delicada para el bienestar de las familias de nuestro país. Se trata de actitudes inadmisibles que los mexicanos sabrán juzgar y poner en su lugar.
“La seguridad no es un asunto que competa sólo a un gobierno o sólo al gobierno, o sólo a la sociedad; la seguridad es un asunto que, con distinto nivel de responsabilidad, nos corresponde a los ciudadanos, y claro, fundamentalmente, a quienes tenemos la tarea de gobernar”, subrayó.
    Además, Calderón dijo que el tema de seguridad requiere transformaciones institucionales y sociales que se hicieron a un lado durante muchísimo tiempo y “que hoy tenemos que impulsar a toda prisa”.
Así, lejos de asumir los reclamos dirigidos a su gobierno durante la marcha, Calderón convocó a la unidad en torno a su política, a concentrar la energía de los ciudadanos en promover cambios, a que se exija a las entidades federativas que depuren sus cuerpos policíacos, a que se avance en las reformas que ha promovido en material penal y, a que los ciudadanos reconstruyan el tejido social.
En las últimas semanas, en diferentes oportunidades, Calderón ha dicho que está abierto a la crítica pero seguirá con su estrategia. Hoy dijo:
“Podemos estar de acuerdo o en desacuerdo, como de hecho lo estamos en algunos de los puntos que se expresan. Pero, desde luego, eso no excluye la posibilidad y la responsabilidad de dialogar, de escucharnos y de entendernos para definir lo que sea mejor para el país.
“Por eso quiero reiterar que a mí me interesa dialogar, escuchar las razones y las propuestas que se plantean y, a la vez, me interesa que se conozcan las razones del gobierno que encabezo y se conozcan también las acciones que hemos puesto en marcha para combatir este grave problema de inseguridad que hay en el país”, sostuvo.
Entonces, agregó que ha girado instrucciones a su equipo de gobierno para que dialogue con los organizadores de la marcha por la Paz con Dignidad y con Justicia.
Calderón viajó a Nueva York, donde iniciará una visita de trabajo.