Pactar con el crimen organizado no garantiza el fin de la violencia: Poiré

lunes, 20 de junio de 2011
MÉXICO, D.F.,  (apro).- Alejandro Poiré, vocero de seguridad del gobierno federal, señaló que una negociación con el crimen organizado para frenar la violencia que se vive en el país sólo fortalecería la impunidad y no garantizaría su fin. Contrario a ello, dijo, se otorgaría licencia a narcotraficantes, secuestradores, extorsionadores, ladrones y traficantes de personas para dañar a la sociedad. En su blog institucional, Poiré apuntó que durante mucho tiempo se dejó de actuar y se toleró el crecimiento del crimen organizado, mismo que, subrayó, se expandió a tal grado que debilitó a las instituciones, lo que provocó el fortalecimiento de las organizaciones delictivas ante la impotencia y la complicidad de algunas autoridades. Ante ese panorama, añadió, “nadie que reconozca los retos que hoy vivimos en materia de seguridad, precisamente derivados de ese pasado, apoyaría la idea de la negociación criminal en búsqueda de una tranquilidad que simplemente sería ilusoria”. Indicó que el único pacto que debe haber es “el de la sociedad y su gobierno”, y el principal compromiso debe ser “con el fortalecimiento institucional y legal”. Al defender la estrategia impulsada por el presidente Felipe Calderón en su lucha contra el crimen organizado, el funcionario federal destacó que en localidades como Tijuana ha bajado la incidencia delictiva, y ello –añadió– se ha logrado con el combate frontal a la actividad criminal de manera coordinada y corresponsable, renovando las corporaciones policiales y reconstruyendo el tejido social, no permitiendo a algunos delinquir mientras se castiga a otros. Y puso como ejemplo el caso de Palermo, Italia, donde la mafia siciliana, conocida como Cosa Nostra, permeó a tal grado que incidió  en la política, la religión, el arte, las escuelas y los espacios recreativos. Ante el empoderamiento de las organizaciones criminales, apuntó, los italianos adoptaron el modelo del “carro siciliano”, cuyas dos ruedas --la de la cultura y la de la legalidad-- habían de avanzar al mismo tiempo y velocidad dentro de la sociedad para contener la actividad criminal de la mafia. Sólo hasta entonces “la sociedad dejó a un lado la indiferencia hacia los delincuentes y puso un alto al silencio y la ignorancia de la violencia criminal. Se sumó al pacto con la autoridad y abanderó la consigna: ¡Ya basta de la mafia!”, puntualizó el vocero de seguridad. Y advirtió que para lograr una seguridad auténtica y duradera, “el camino es el de las instituciones, la ley y la reconstrucción del tejido social, no el de la negociación criminal olvidando la justicia. Podrá ser el más difícil y costoso, pero es también el más efectivo y permanente”, subrayó.