La desgracia del "Chango"... y lo que viene

Aun cuando la Policía Federal declara que la captura del Chango Méndez significa “la total desarticulación” de La Familia –grupo escindido de La Familia Michoacana–, luego de una gran labor de inteligencia y de “operativos quirúrgicos” de la corporación, lo cierto es que el capo ya estaba copado y buscaba reconstruir su alianza con Los Zetas para combatir a las huestes de Joaquín El Chapo Guzmán. Despejada el área, hoy la ruta del Pacífico y zonas del centro del país están a disposición del sinaloense, cuyo cártel ha sido el más favorecido en los últimos años. MÉXICO, D.F. (Proceso).- Aislado, debilitado y amenazado de muerte por sus antiguos aliados de lo que fue La Familia Michoacana, José de Jesús Méndez Vargas, El Chango, terminó por entregarse a la Policía Federal (PF), con lo que dio paso al triunfalismo del gobierno de Felipe Calderón. La detención, anunciada el martes 21, de uno de los fundadores del grupo delictivo, abrió también la puerta para la consolidación, en la ruta del Pacífico y en zonas del centro del país, de la organización favorecida de la década: el cártel de Sinaloa, que encabeza Joaquín El Chapo Guzmán. La captura, que de acuerdo con la PF fue en el fraccionamiento Campestre, del municipio Cosío, en la zona conurbada de la capital de Aguascalientes, ocurrió cuando El Chango buscaba reconstruir su alianza con Los Zetas, que junto con el cártel de Juárez, constituyen los principales enemigos del Chapo. El comisionado general de la PF, Facundo Rosas, y el jefe de la División Antidrogas de la corporación, Ramón Eduardo Pequeño, anunciaron la detención de Méndez Vargas como “la total desarticulación” de La Familia, el grupo escindido de La Familia Michoacana luego de la desaparición, en diciembre pasado, del ideólogo del grupo Nazario Moreno González, El Chayo. Los funcionarios, hombres de confianza del secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, anunciaron prácticamente la desaparición del grupo como resultado de “labores de inteligencia” y de “operativos quirúrgicos” de la PF. Rosas aseguró que “el liderazgo histórico” de La Familia Michoacana está prácticamente acabado: tres detenidos, uno muerto y sólo dos siguen que están acorralados. Se trata de los capturados Rafael Cedeño Hernández, El Cede, Arnaldo Rueda Medina, La Minsa, y El Chango; además de El Chayo, que según el gobierno federal murió durante un enfrentamiento con la PF en diciembre pasado. Los prófugos son Servando Gómez Martínez, La Tuta, y Enrique Plancarte Solís, El Kike o La Chiva, creadores de Los Caballeros Templarios, el otro grupo en que se dividió la organización michoacana tras la muerte del Chayo, a quien dentro de la organización se referían también como El Más Loco o El Dulce. Extracto del reportaje que se publica en la edición 1808 de la revista Proceso, ya en circulación.