Sexting o la adolescencia peligrosa

sábado, 25 de junio de 2011
Empieza como un juego… Basta un celular con cámara de foto y video, así como la suficiente desinhibición para grabarse desnuda o desnudo y enviar el archivo por el propio celular o por correo electrónico o subirlo a las redes sociales. Esta práctica, conocida en varias partes del mundo como sexting, se ha vuelto tan popular entre adolescentes como cotidiano; pero asimismo plagada de peligros… MÉXICO, D.F. (Proceso).- Cuando Miriam tenía 14 años le sugirieron grabarse desnuda con su celular y enviarle el video al niño que más le gustaba para llamar su atención. Al principio se negó pero, presionada por una amiga que la retaba, finalmente accedió. Pero el adolescente compartió el video con dos amigos. Les hizo prometer que no le contarían a nadie y que borrarían el archivo. La promesa no se cumplió… Antes de eliminar el video, uno de los amigos se aseguró de reenviarlo a su correo. El escándalo detonó 10 meses después, cuando Miriam y su familia se enteraron de que las imágenes circulaban en la red y de que todos en su escuela se enteraron del hecho. “Es un tema que te destroza como familia”, dice la madre de la adolescente, quien prefiere omitir su nombre para evitar la estigmatización. Dice que para su hija ya no hay amigos: “Se le acabó su mundo porque es una niña señalada y etiquetada, no sólo por sus compañeros sino por los papás”. El problema, considera, no es que una adolescente se muestre desnuda ante un muchacho; lo grave es que se utilicen los medios que hoy existen para grabar y difundir las fotos y los videos. Tecnologías de acceso cada vez más popular, deseo de relacionarse o de divertirse, o de venganza incluso, confluyen en esta práctica creciente que en ocasiones acaba en pesadilla para jovencitos y jovencitas y se conoce como sexting en numerosos países. Extracto del reportaje que se publica en la edición 1808 de la revista Proceso, ya en circulación.

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