Legalizar las drogas no frenará la violencia: Poiré

martes, 30 de agosto de 2011
MÉXICO, D.F. (apro).- El secretario técnico del Consejo de Seguridad Nacional, Alejandro Poiré, aseguró hoy que la simple legalización de las drogas no frenaría la violencia que vive México; lo que se requiere, dijo, es una decisión global en la que el país no puede actuar unilateralmente. Durante su participación en el foro “Regulación del mercado de drogas en México”, que se realiza en el Senado de la República, Poiré subrayó que la violencia en el país tiene sus orígenes en delitos que se vinculan con el comercio, producción y distribución de drogas, pero, sobre todo, por el control de la actividad criminal en los distintos territorios de la delincuencia organizada. El problema del comercio y el consumo de las drogas, aseguró, es un asunto de orden global, donde el cambio del marco legal en un país no resolvería el problema. De acuerdo con el funcionario federal, deben tomarse en cuenta muchas de las sugerencias de la Comisión Global de Drogas y las que ha hecho el propio gobierno mexicano, desde el aumento de la cobertura en educación, hasta el combate y prevención de las adicciones, cuyo presupuesto –añadió– se ha duplicado en esta administración. Lo que tenemos que encontrar, dijo, es “una fórmula que nos permita seguir avanzando en la transformación institucional, en ese anhelo, reto o lucha que debemos dar porque nuestros policías, ministerios públicos y jueces estén trabajando todo el tiempo al servicio de los ciudadanos, e impulsar un debate serio, integral, coherente y global respecto al estatus jurídico de las drogas”. Y agregó: “Mucho cuidado, nada más peligroso que suponer que cambios en la regulación exclusivamente de nuestro país es la solución al problema de la violencia, la criminalidad y la drogadicción. Las ganancias extranormales, gigantescas, se producen al final de cuentas en el mercado hoy día, predominantemente en el caso de la cocaína en Estados Unidos”. Según Poiré, “nada sería peor que en la situación actual de vulnerabilidad se cambiara de manera unilateral el régimen dentro de nuestro país, cuando las ganancias seguirán siendo extranormales e ilegales en el mercado de consumo”. Y coincidió con el presidente de la Comisión de Seguridad Pública, el senador panista Felipe González, al sostener que si se legalizara el comercio de las drogas, de cualquier manera aparecería un mercado negro que mantendría la operación de los grupos criminales. De acuerdo con González, si el mercado de las drogas se legaliza, podría aparecer un mercado similar al de la piratería, que ataca y atenta contra la industria legalmente establecida, y no acabaría la confrontación entre las bandas. No hay condiciones para la legalización de las drogas, pues lo que rige es una política mundial prohibicionista y sería necesario promover un cambio, aunque no existe un consenso internacional para aplicar una política abolicionisa, abundó el senador. Por su parte, el empresario Alberto Santos de Hoyos se pronunció por abrir el debate sobre la legalización de las drogas, ya que después de cuatro décadas de que se declaró la guerra a las drogas y las adicciones de manera universal –dijo–, éstas siguen creciendo en el mundo, y la violencia en México, añadió, ha llegado a niveles intolerables. “El ataque a los narcos no ha detenido el consumo ni la violencia, al contrario, se ha generado un mercado negro de drogas que pone en riesgo a los ciudadanos. Hay que romper el tabú e iniciar el debate abierto y fundamentado sobre el consumo de drogas, cuestionar los paradigmas y poner atención a los consumidores”, puntualizó el exdirigente de Cámara de la Industria de Transformación (Caintra). Santos de Hoyos reconoció que las drogas legales e ilegales son sustancias negativas, “pero también sabemos que el mercado ilegal no se va a acabar con la prohibición. La prohibición ha criminalizado hechos que no son delitos desde la lógica, y el propio Estado es el que los ha criminalizado”, destacó. De su lado, el exdirector de Petróleos Mexicanos (Pemex), Adrián Lajous, sostuvo que la discusión sobre la legalización o prohibición no es más que la discusión de los problemas que deben resolverse, ya que ambas opciones generan conflictos. Por un lado, señaló, la prohibición genera mercado negro, violencia, falta de información y muerte por el consumo de sustancias no reguladas, mientras que con la legalización tendrían que atenderse asuntos como la educación, las políticas de salud pública y la regulación en sí. Luego preguntó “si es preferible que el Estado lidie con los intereses de los empresarios del alcohol y el tabaco o si debe seguir lidiando con los intereses del crimen organizado”. En su turno, el periodista Sergio Sarmiento reiteró que la lucha mundial contra las drogas no ha dado resultados, simplemente es un fracaso, y aclaró que la legalización no es la panacea, porque los cárteles no dejarían la vida criminal de inmediato, pero sí les restarían gran parte de sus ingresos. Lo primero que habría que hacerse, dijo, es legalizar la mariguana, porque se ha comprobado científicamente que ésta tiene menores consecuencias a la salud de la gente que otras drogas legales.