Sandoval Íñiguez pide "mano dura" por Casino Royale

jueves, 1 de septiembre de 2011
GUADALAJARA, Jal. (apro).- El cardenal Juan Sandoval Íñiguez lamentó la muerte de 52 personas en el ataque al Casino Royale de Monterrey, Nuevo León, ocurrido el pasado 25 de agosto, y demandó al gobierno afrontar el caso “con perseverancia, mano dura y estrategias mejor analizadas”. En su columna “Palabra del Pastor”, difundida este jueves en la página web del Semanario Arquidiocesano de Guadalajara, el prelado afirma que las casas de apuestas representan un problema grave para el país porque “fundamentalmente son centros de vicio”. Además, dice, los propietarios de dichos inmuebles son de dudosa reputación, dada la procedencia de sus ingresos, ya que no se descarta que utilicen esos lugares para “lavado” de dinero. De acuerdo con Sandoval Íñiguez, además del fomento del vicio del juego, alrededor de esos sitios “suele ejercerse la prostitución y la venta de drogas”, y el pueblo de México, añade, es un foco débil ante las adicciones, porque fácilmente mucha gente se aficiona al alcohol, al sexo, a las drogas y, últimamente, al juego. Y subraya: “Hace años fue discutida la inconveniencia de instalar casinos en el país. Desafortunadamente un secretario de Gobernación autorizó los permisos para su operación en todo el territorio nacional, y fue así como empezaron a expandirse. Aunado a lo anterior, también existen los casinos que trabajan sin el consentimiento de las autoridades y bajo el cobijo de la clandestinidad”. Es inadmisible, agrega, poner casinos en las ciudades donde vive gente pacífica. “Lo conducente sería construir escuelas y generar fuentes de trabajo honesto”, puntualiza. En su editorial, con fecha 4 de septiembre, el Semanario Arquidiocesano de Guadalajara también hace referencia al ataque al casino Royale de Monterrey, y califica como “cruel y despiadada”  la “indiferencia de las autoridades” que autorizaron en su momento 798 centros de apuestas, “con la venia de la Dirección General Adjunta de Juegos y Sorteos de la Secretaría de Gobernación, y como resultado del impulso que les dio el ahora precandidato panista Santiago Creel Miranda”. Según el texto, “los primeros y los únicos que han ganado en todo esto son las autoridades que aprobaron la instalación de casinos, aprovechando la ‘maquinita’ que comenzaron a operar, amparados en la opacidad legal y la corrupción política”. Añade: “Ahora estamos pagando, mediante un dramático ejemplo, las consecuencias de tanta aberración que, en su tiempo, se previno pero se ignoró, por estar en juego, en vil juego, millones de pesos”, asevera. Y afirma que cuando en 1996 se empezaba a discutir en México el asunto del establecimiento de casinos, el Episcopado Mexicano dio a conocer su postura en un Documento titulado: “Los casinos, una consideración social y moral”. En ese entonces, dice el texto, “los prelados ya veían el riesgo de su aprobación, pero fueron criticados de ‘mochos’ y de oponerse al ‘progreso’ del país. Sin embargo, ahora, luego de los acontecimientos por todos conocidos, sabemos de la verdad de las aseveraciones de los obispos”.

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