Pide Sicilia presencia de la ONU en México, aunque sin cascos azules

OVENTIC, Chis. (apro).- El poeta Javier Sicilia propuso hoy que se considere solicitar la presencia de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) por la alta violencia desatada por criminales y un Estado omiso. Después de una reunión con la Junta de Buen Gobierno (JBG) de las comunidades zapatistas, Sicilia consideró que México necesita “realmente que venga la ONU a custodiar este país”. Sicilia aclaró que la intervención de la ONU no sería con “cascos azules”. Tiene que ser, agregó, “una presencia, una visibilización muy clara frente a los ojos de la comunidad internacional porque parece que aquí nos van a destrozar entre delincuentes y un Estado omiso”. Los cascos azules son cuerpos militarizados de las Naciones Unidas que tienen como objetivo ayudar al mantenimiento de la paz en zonas de conflicto. Antes, Sicilia reivindicó la lucha y las aportaciones hechas por los zapatistas; y volvió a criticar a los gobiernos priistas y panistas porque no sólo traicionaron los Acuerdos de San Andrés, sino también la transición democrática. Agregó que esos gobiernos desgarraron el tejido social de la nación, mientras que la herida abierta en la frontera norte del país, en Ciudad Juárez, se ha ido extendiendo por toda la nación. Durante el encuentro, que se celebró a puerta cerrada, los zapatistas sólo escucharon los testimonios de una veintena de víctimas que participan en la Caravana por la Paz. No hubo ningún mensaje de la dirigencia del EZLN. “Bienvenidos a esta casa que es de todos, no sólo de los zapatistas. Les damos la bienvenida. Nosotros no hablaremos, sólo los escucharemos”, dijo uno de los integrantes de la JBG, quien agradeció que la caravana se desplazara hasta la región de los altos para sostener esta reunión. Sicilia aclaró que la reunión en Oventic no se hizo para firmar una alianza con el EZLN. Simplemente, dijo, fue un saludo para agradecer la deferencia hacia el movimiento ciudadano pacífico. “Ya lo hemos dicho: reconocemos el apoyo de los zapatistas y no sólo de Marcos”, subrayó. Ante los zapatistas, el escritor leyó un texto en el que se refirió particularmente al gobierno de Felipe Calderón, cuyo partido (Acción Nacional) enarboló en su momento la bandera de la transición democrática, sin embargo, dijo, “decidió, en nombre de los intereses globales de los norteamericanos y de su consumo de drogas, desatar una guerra contra el narcotráfico que ha costado más de 60 mil muertos, 10 mil desaparecidos y 120 mil desplazados criminalizados por un Estado que no ha querido asumir su responsabilidad”. Desde este municipio tzotzil, asentado en los Altos de Chiapas, el poeta recordó que hace 17 años los zapatistas hicieron “consciente a la nación de ese desprecio ancestral, y al hacerlo, al mostrarlo con el símbolo de los sin rostro, no sólo nos hicieron sentir vergüenza de nuestro olvido, de nuestra deuda histórica con los más primeros de nuestros pobladores, sino que, con una dignidad ejemplar, llenaron de contenidos a una nación que, devorada por la esclavitud de lo económico y la administración institucional de la vida, había perdido de vista su dignidad (…)” “Al igual que en las épocas de los barbados, por desgracia, después de la vergüenza, del entusiasmo por devolverles su historia y aprender de ella, volvimos a olvidarlos”, añadió. El gobierno, subrayó, “traicionó los Acuerdos de San Andrés, y nosotros, sin saber bien lo que habíamos mirado y nos habían revelado, volvimos a someternos al juego del Estado, a la corrupción de los gobiernos, a la simulación de una transición democrática que abriría el camino a los intereses globales y a la voracidad del mercado”. Según Sicilia, “la consecuencia de ese olvido, de ese no haber entendido, desgarró aún más el tejido social de la nación, miserabilizó (sic) a todos, le cerró el presente a los jóvenes, fomentó el crimen y exaltó la corrupción”. Luego de citar los versos que escribieron los zapatistas para celebrar el séptimo aniversario de su alzamiento, explicó: “El norte del país está balcanizado por el crimen y la corrupción de los gobiernos. El norte y parte del sur del país están destrozados por la muerte, los levantones, los secuestros, las desapariciones forzadas, los feminicidios, los cobros de piso del crimen organizado, y por un ejército que, contra su vocación fundamental, ha sido sacado de sus cuarteles y ahora habita en nuestras calles.” El poeta, cuyo hijo fue asesinado junto con otras seis personas en marzo pasado, exaltó que “la herida abierta en la frontera norte del país, en Ciudad Juárez, se ha ido extendiendo por toda la nación como una gangrena que se está llevando a nuestros hijos e hijas y amenaza con devorarlo todo”. Asimismo, consideró que “es tiempo de hacer la paz, y la paz no puede hacerse sin todos y sin escuchar el latido del corazón de la patria, de ese corazón que late al norte, al sur, al este, al oeste, a la izquierda, a la derecha, abajo y arriba, en todas partes en donde un hombre y una mujer de buena voluntad han decidido refundar a la nación y, en el amor que sobrepasa al odio, crear un mundo en el que quepan muchos mundos”. Es por ello, dijo, que fueron al norte y se sentaron a dialogar con todos, y por eso están aquí, para saludar con toda humildad “a los más primeros, a los que nos recordaron y nos recuerdan siempre que nada compensa la humillación de un ser humano”. Al destacar una frase de Albert Camus, dijo: “No podemos crear un mundo en donde ya no se asesine a los inocentes, pero juntos, con todos esas voluntades unidas, podemos hacer un mundo en donde su dolor y su muerte disminuya”. Y remató: “No dejamos de seguir opinando y ahora exigiendo que deben respetarse los Acuerdos de San Andrés”.