Otorga UNAM 'Honoris Causa' a Serrat, Zatz, González Casanova, Saura y Glantz

jueves, 22 de septiembre de 2011
MÉXICO, D.F. (apro).- Sumergido en el desencanto, México necesita un acuerdo ciudadano que le permita salir de la “celda” de miedo que lo aprisiona, advirtió el rector José Narro Robles en la ceremonia de investidura de doctorados Honoris Causa, realizada en el Palacio de Minería, acto con el que la UNAM culminó las festividades de su centenario. “Hoy más que nunca, México requiere de unidad, de un gran acuerdo construido desde la ciudadanía. Necesitamos con urgencia cambiar el ambiente de polaridad, de miedo y desencanto en que estamos sumergidos”, sostuvo el rector frente a maestros, alumnos y los galardonados. Elegidos por la contribución que desde su obra han comprometido con la humanidad, los nuevos doctorados fueron los académicos María Teresa Gutiérrez, Manuel Peimbert, Pablo Rudomín y Mayana Zatz, así como la escritora Margo Glantz, el sociólogo Pablo González Casanova, el arquitecto Ricardo Legorreta, el exfuncionario Fernando Solana, la fotógrafa Elisa Vargaslugo y los artistas españoles Carlos Saura y Joan Manuel Serrat. Ante ellos, Narro aseguró que la centenaria Universidad continuará apuntando problemas y soluciones, haciendo frente a los temas de inseguridad e injusticia que “hoy se han agudizado”, apresado a la sociedad en la “celda del miedo” y que toman fuerza con el debilitamiento de los valores cívicos y laicos que sufre la ciudadanía. “Tenemos que reanimar esos valores para avanzar en paz junto con un modelo de desarrollo humano que deje atrás el que se nos ha impuesto”, señaló. El rector de la UNAM también reclamó “dotar” a las universidades públicas de los recursos presupuestarios requeridos y priorizar, “hoy más que nunca”, la adopción de políticas de Estado en favor de la educación, la ciencia y la cultura. “Me gusta imaginar un mundo mejor. Un mundo en el que la verdad, la justicia, la belleza y la solidaridad se imponen al egoísmo, a la injusticia, la inseguridad y la acumulación irracional de bienes materiales y de recursos financieros. Un mundo en el que los niños estén libres de miedos, un mundo en el que la política es distinta a la que domina a nuestra sociedad”. En ese mundo, dijo el rector, no existiría la corrupción, la impunidad y las “condiciones indeseables que atraviesa el país”. En nombre de los galardonados, Margo Glantz habló de la guerra, la tortura y el narcotráfico. Habló de la “crueldad” con que se dirige la educación en México y la “saña” que consiste en “despojarlo” de ella. Advirtió que, según estudios de la propia Universidad, la falta de empleo, la deserción escolar y la baja calidad educativa hacen del fenómeno “nini” una “bomba de tiempo” cuya magnitud y costos no ha dimensionado el Estado mexicano. “Esta exclusión provocará que aumente el número de jóvenes que opten por la migración, la economía informal y la delincuencia”. Conmovida, “triste”, la escritora dijo que, desde la violencia instaurada en el país, “han surgido miles de nuevos lenguajes verbales y no verbales para amordazarnos. Desde los escritos en mantas por los narcotraficantes colocadas en sitios públicos muy visibles, o más aterrador, en cadáveres con signos de tortura, descabezados, asfixiados, estrangulados. Comprobamos así que el lenguaje se pulveriza, como los cuerpos sumergidos en ácido para hacerlos desaparecer y no dejar ningún indicio de los crímenes”. Apuntó también a los políticos: “Nuestra lengua se degenera, se reduce, se achica, muere. Nos la han encogido mediante decretos y alianzas con liderazgos corruptos y prácticas desleales. Han implementado modalidades asimismo perversas, de hacernos callar, que no recurren ni a la tortura ni al asesinato, para irnos privando poco a poco del lenguaje y de la reflexión”, concluyó la maestra de las letras, por más de 50 años.

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