Periodistas mueren por asfixia y disparos de arma de fuego: TSJDF

lunes, 5 de septiembre de 2011
MÉXICO, D.F. (apro).- Las periodistas Ana María Marcela Yarce Viveros y Rocío González Trápaga, asesinadas el pasado jueves 1 en la delegación Iztapalapa, murieron por asfixia y por disparos de arma de fuego, afirmó este lunes el presidente del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal (TSJDF), Edgar Elías Azar. De acuerdo con el magistrado, luego de practicar la necropsia a las dos reporteras, el Servicio Médico Forense (Semefo) le informó que ambas presentaron impactos de bala y elementos que presumen que sufrieron asfixia, pero no se encontraron huellas de tortura o golpes que les hubieran ocasionado la muerte. "Las dos presentan como común denominador dos balazos y muerte por asfixia", pero no hay reportes de quemaduras "o torturas especiales", indicó en entrevista Elías Azar, al término de la presentación del libro Tópicos de Derecho Universitario. “Desde luego en el mecanismo de muerte no tengo duda que va a presentar algunos golpes, pero no propiamente el golpe como un mecanismo de privación de la vida", agregó. Y subrayó que el dictamen del Semefo fue muy claro y sencillo sobre el método que emplearon los asesinos para privar de la vida a los dos reporteras, una de ellas colaboradora de la revista Contralínea. No obstante, puntualizó que aún tiene que confirmarse si las dos murieron por asfixia o por los disparos, es decir, si en su caso las lesiones de arma de fuego se realizaron después de haber perdido la vida. Por otra parte, la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal dio a conocer que dos de los tres socios de Rocío González Trápaga, con quienes tenía una casa de cambio en el aeropuerto capitalino, rindieron su declaración en esa dependencia.

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